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Avanzan las obras de restauración del casco histórico de Mataderos

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Se inició la puesta en valor de las fachadas de la antigua administración de los Mataderos y de la emblemática estatua del Resero.

Tras las mejoras realizadas en el entorno del bulevar de avenida de los Corrales -readoquinado, incorporación de superficie verde, nuevas farolas, árboles, veredas y calzadas- el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana porteño inició la restauración de las fachadas de la Antigua Administración de los Mataderos —edificio considerado Monumento Histórico Nacional— y la puesta en valor del monumento al Resero, dos emblemas del barrio, y punto central de su vida social, cultural y turística.

Las nuevas obras comprenden la restauración de las fachadas de las recovas norte y sur y del edificio principal de la antigua sede de la Administración de los Mataderos. Para ello se están llevando a cabo intervenciones puntuales destinadas a conservar la integridad del conjunto: limpieza integral de fachadas, recuperación de terminaciones originales, restauración de elementos ornamentales, carpinterías y herrería artística, reintegración cromática y apertura de vanos originales. También se pondrá nuevamente en funcionamiento el reloj monumental y se instalará iluminación para realzar los rasgos del edificio restaurado. 

En paralelo, se restaurará el conjunto escultórico del monumento al Resero, que incluye su base de granito y la figura de bronce del gaucho. Los trabajos abarcarán limpieza mecánica y química, remoción de vegetación invasiva (plantas y musgos), recuperación de pátinas y aplicación de una protección especial contra la corrosión.

El proceso de restauración del Resero está siendo supervisado por un equipo de especialistas del MOA -Monumentos y Obras de Arte-, el taller encargado del cuidado de los monumentos, esculturas y arte público porteño, que velará por el cumplimiento de los más altos estándares de conservación patrimonial.

La mirada de un especialista

Sobre el frente de la recova sur, desde 1964 funciona el Museo Criollo de los Corrales, que en su interior alberga elementos autóctonos de tradición rural capaces de recrear los orígenes del mercado de hacienda y del barrio que lo cobijó durante más de un siglo. Su director, el profesor Orlando Falco, viene siguiendo de cerca el avance de las obras y, como presidente de la Junta de Estudios Históricos de Mataderos, es una voz autorizada al respecto. “Ya iniciaron el proceso de restauración del monumento al Resero. Le han hecho un pulido a fondo y recuperó su aspecto original. Hasta puede verse en el lado posterior izquierdo del caballo la marca de los Güiraldes, antes casi imperceptible”, le narró a este medio. Y luego agregó “como la estatua es hueca, sacaron de su interior cerca de diez litros de agua que fueron entrando por fisuras, que también repararon. En estos días van a reponerle a la estatua las riendas y el cabestro que les fueran robados. Están haciendo un buen trabajo”.

Respecto a las mejoras en el casco histórico, explicó “están puliendo a fondo las fachadas con hidrolavadoras y en la escalera de mármol de Carrara llegaron a la textura original. También están restaurando las puertas, ventanas y rejas y reparando fisuras y mampostería. Se está haciendo una restauración a fondo”. Además, Falco destacó que “el antiguo reloj Prost de la torre ya está en condiciones de funcionar. Fue extraído, reparado y se está esperando avanzar con la obra para instalarlo”.

No obstante, aún hay detalles que desconoce. “Los trabajos ocasionan algún que otro inconveniente, pero creo que valen la pena. Si bien prevalece el color ‘sangre de toro’, que es el último que se utilizó para pintar las paredes, aún no definieron el tono que se le dará a la estructura”. Sobre el particular, Falco aclaró que se está ocupando “la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos, que sabemos que poco saben sobre este edificio, y por ahora están escuchando la opinión de la Junta de Estudios Históricos de Mataderos, que presido, y del Museo Criollo que dirijo”.

Un ícono barrial entre el campo y la ciudad

Ubicada en la confluencia de Lisandro de la Torre y la avenida de los Corrales, la antigua Administración de los Mataderos conforma un conjunto en “U” que abraza la plazoleta donde se erige el Resero. 

El monumento al Resero tiene una historia profundamente ligada al barrio. En 1929, el intendente José Luis Cantilo encargó al escultor Emilio Sarniguet una estatua ecuestre de un gaucho resero para colocar frente al Mercado de Liniers, en Mataderos. La obra fue presentada en 1932 en el XXII Salón Nacional (Palais de Glace), sobre la entrada de la calle Posadas —porque su tamaño hacía imposible ingresarla al recinto— y obtuvo el primer premio. Casi dos años más tarde, la obra fue trasladada a su emplazamiento definitivo en Mataderos, poco antes del 25 de mayo de 1934, día en que se celebró una gran fiesta patria.

En torno a ese espacio, todos los domingos se desarrolla la Feria de Artesanías y Tradiciones Populares Argentinas, declarada Patrimonio Cultural de la Ciudad, que mantiene vivo el espíritu histórico de Mataderos y su identidad ligada al campo y la tradición gauchesca. Cada fin de semana, el barrio se convierte en un gran escenario donde conviven la historia, la música y la gastronomía popular. Miles de vecinos y turistas se acercan para recorrer los puestos de artesanos, disfrutar de espectáculos folklóricos, talleres, y degustar platos típicos. Esa vida cultural en torno al Resero, es la que hoy la Ciudad busca preservar y poner en valor con esta obra.

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