Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
January 18, 2026 12:20 pm
Cosas de Barrio

Los juntistas de la Comuna 9 le hablan al vecino

Como en ediciones anteriores, Cosas de Barrio le cede este espacio a los juntistas de la Comuna 9 –que agrupa a los barrios de Liniers, Mataderos y Parque Avellaneda- para que le ofrezcan al vecino un informe de gestión, en el que cada uno de los siete integrantes del cuerpo enumere el trabajo desarrollado hasta aquí y puntualice lo proyectado a concretarse en lo sucesivo. En esta edición, la columna que se publica a continuación le pertenece a Alberto Espiño, de 56 años, representante de Fuerza Patria.

Quiero comenzar agradeciendo a Cosas de Barrio por abrir este espacio de comunicación con los vecinos y vecinas de la Comuna 9. Quienes fuimos elegidos por el voto popular tenemos la responsabilidad de rendir cuentas y compartir el trabajo que venimos desarrollando desde el inicio de esta gestión, en diciembre de 2023. Creo fundamental que la comunidad conozca no sólo las acciones concretas realizadas, sino también la mirada integral desde la cual abordamos las distintas problemáticas de nuestros barrios. En este tiempo de reflexión y encuentro, deseo acercarles mis mejores deseos para estas fiestas, con la esperanza de que la Navidad nos encuentre unidos y que el Año Nuevo traiga más trabajo, solidaridad y bienestar para todas las familias de nuestra Comuna.

A veinte años de la sanción de la Ley de Comunas, vale la pena detenernos a pensar qué tipo de ciudad estamos construyendo y, sobre todo, quiénes deciden sobre la vida cotidiana de nuestros barrios. Aquella ley nació con una promesa clara: acercar el Estado a los vecinos, fortalecer la participación democrática y reconocer a las comunas como espacios reales de gestión y decisión. Dos décadas después, esa promesa está lejos de cumplirse.

Las políticas implementadas por los sucesivos gobiernos del PRO en la Ciudad de Buenos Aires vaciaron de contenido a las comunas, restringieron sus competencias y les quitaron presupuesto. Este retroceso no es abstracto: se traduce en veredas rotas, escuelas con problemas edilicios, hospitales desbordados, espacios culturales deteriorados y barrios cada vez más fragmentados.

Desde nuestro rol como comuneros, lejos de resignarnos, seguimos construyendo presencia territorial y articulación comunitaria. La crisis social atraviesa con fuerza a Mataderos, Liniers y Parque Avellaneda, y por eso una parte central de nuestro trabajo está puesta en fortalecer redes de contención. Continuamos articulando con parroquias y organizaciones sociales, apoyándonos en la doctrina social de la Iglesia como guía ética y política. El trabajo que realiza el Servicio Social de San Cayetano es un ejemplo concreto de cómo, aún en contextos adversos, la solidaridad organizada sostiene la dignidad de cientos de familias.

En ese sentido, venimos profundizando el vínculo con organizaciones comunitarias como La Casona de los Barriletes, que desde hace más de veinte años defiende los derechos de niños, niñas y adolescentes. También impulsamos políticas de inclusión a través de la educación no formal y la formación laboral, con especial atención a las personas con discapacidad, convencidos de que no hay justicia social sin igualdad de oportunidades.

La educación pública es otra de nuestras prioridades. Acompañamos a distintas comunidades educativas de la Comuna en la resolución de problemas concretos que afectan el día a día de estudiantes, docentes y familias. Intervenimos ante situaciones de riesgo, tanto en la vía pública como en obras linderas a escuelas históricas, siempre con el objetivo de garantizar entornos seguros y adecuados para aprender.

Defender la identidad de nuestros barrios implica también cuidar su patrimonio cultural y urbano. En Parque Avellaneda trabajamos junto a la Mesa de Trabajo y Consenso para exigir el mantenimiento de edificios históricos y la preservación del entorno del parque, hoy seriamente afectado por la falta de inversión del Gobierno porteño. En Mataderos seguimos reclamando la puesta en valor del casco histórico, la Recova y los antiguos talleres del ex Mercado de Hacienda, espacios que forman parte de la memoria colectiva del barrio. En Liniers, promovemos una mirada integral que articule patrimonio, desarrollo urbano y participación vecinal, rechazando una planificación basada exclusivamente en la rentabilidad inmobiliaria.

Esa misma lógica especulativa amenaza barrios como Naón, donde acompañamos el reclamo de los vecinos para frenar construcciones desmedidas que alteran de manera irreversible la identidad y la calidad de vida del lugar. Al mismo tiempo, en sectores postergados como Villa Cildáñez, trabajamos para generar espacios de encuentro y cuidado. Junto al CESAC 14 y la Mesa de Salud impulsamos una huerta comunitaria que cumple funciones terapéuticas, alimentarias y sociales, en un contexto atravesado por la inseguridad y la falta de oportunidades.

La desigualdad también se expresa en la distribución de espacios verdes. Por eso apoyamos proyectos como la creación de una nueva plaza en Barragán y Bynnon, entendiendo que el acceso a la naturaleza no puede ser un privilegio. Del mismo modo, acompañamos reclamos históricos como la solución definitiva al problema de napas en Liniers Norte, la puesta en valor de la plaza Sarmiento y la necesidad urgente de mejorar la seguridad vial en puntos críticos de la comuna.

La cultura ocupa un lugar central en nuestra concepción de comunidad. Seguimos recorriendo y acompañando los espacios culturales públicos de la comuna y reclamando políticas activas para su fortalecimiento. El Cine El Plata es un caso emblemático: no alcanza con mantenerlo abierto, necesitamos que tenga una programación diversa, inclusiva y vinculada con las escuelas y los artistas del barrio. Lo mismo ocurre con otros espacios que forman parte de nuestra historia y de nuestra infancia, y que hoy requieren decisión política para seguir vivos.

Este trabajo territorial se complementa con la articulación permanente con centros de salud, el Hospital Santojanni, cámaras de comercio, clubes e instituciones barriales, así como con la Junta Comunal, para dar respuesta a los reclamos cotidianos de los vecinos. He gestionado  más de treinta jornadas de vacunación, RCP-primeros auxilios en diferentes instituciones de la Comuna.

En lo personal, quiero destacar la enorme satisfacción que me genera formar parte del Club Social Torino Argentino, ubicado en Miralla y Acassuso, una institución arraigada en la vida social y deportiva del barrio. Los clubes cumplen un rol insustituible como espacios de encuentro, contención e identidad comunitaria.

Sigo convencido de que la única manera de transformar la realidad es con más participación, más organización y más compromiso con nuestros barrios. Estoy siempre a disposición para escuchar a los vecinos y vecinas de la Comuna 9 y continuar trabajando por una ciudad más justa, inclusiva y democrática. Un saludo cordial,

Alberto Espiño

Juntista de la Comuna 9

Contacto: aespino@buenosaires.gob.ar

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