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Un decreto explosivo, de aplicación selectiva

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Aunque este viernes el jefe de Gobierno, Jorge Macri, prohibió expresamente el uso de pirotecnia “con efecto audible” en todo el territorio porteño, las bombas de estruendo lanzadas poco después, sobre el final del recital que Milo J ofreció en el estadio de Vélez Sarsfield, sacudieron al barrio y sus vecinos. A la fecha, se desconoce si recayeron sanciones sobre la productora.

Poco después de las 17 del pasado viernes, el jefe de Gobierno porteño emitió un decreto a través del cual prohibió el uso de “pirotecnia con efecto audible en toda la Ciudad”, al considerar que “afecta la salud de personas mayores, con TEA y de bebés. Además, provoca daños a los animales y al ecosistema. Esta decisión también responde a un pedido que escuchamos de forma recurrente en las reuniones de vecinos”, sostuvo Jorge Macri.

En ese sentido, el jefe de Gobierno le encomendó a la Agencia de Protección Ambiental (APRA) adecuar la normativa vigente y tomar medidas sobre el uso de artefactos pirotécnicos y de estruendo en todo el ámbito de la Ciudad.  Así, el primer artículo de la resolución de APRA declara a la Ciudad “zona calma libre de pirotecnia” y prohíbe el uso de todo tipo de artificios pirotécnicos “con efecto audible”. Y el artículo 4° del decreto firmado por el Jefe de Gobierno prohíbe además “el uso de artículos y artificios de pirotecnia y de estruendo en todo evento o espectáculo organizado por el sector público de la Ciudad de Buenos Aires”.

Vale recordar que ya existía una resolución de 2020 que definía una “zona calma” en un radio  de  cien  metros  de  distancia  de  las  reservas  ecológicas Costanera  Norte,  Costanera  Sur,  Lago  Lugano,  Ecoparque  y  hospitales, donde se prohibía el uso de todo tipo de artificios pirotécnicos con efecto audible. Ahora la norma se amplía a toda la Ciudad.

Poco después, en consonancia con lo dispuesto por el jefe de Gobierno, el subsecretario de Seguridad en Eventos Masivos y Deportivos, Juan Manuel Castrilli, notificó expresamente al respecto a las productoras de los recitales que estaban próximos a realizarse en distintos puntos de la Ciudad. “Esta Subsecretaría informa que queda prohibido el uso, lanzamiento y/o detonación de artefactos pirotécnicos capaces de producir estruendo u emisión sonora que pudiere resultar perjudicial para el bienestar, tranquilidad pública o salud de las personas, en especial adultos mayores, personas con TEA, niños y niñas”, indica el comunicado. Y luego aclara “esta determinación rige incluso para aquellos show de pirotecnia que, a la fecha, cuenten con autorización emitida por autoridad competente, en razón de lo establecido por el artículo 2° del Decreto de Necesidad y Urgencia N° 1510/GCABA/97”. Sobre el final, por si existiera alguna duda, el texto remarca “las entidades organizadoras, a través de su estructura de personal, responsables de seguridad y empresas de pirotecnia, tienen a cargo la estricta observancia de la presente medida de prevención y seguridad”.

Sin embargo, unas horas más tarde, poco después de la medianoche de ese mismo viernes, el estadio José Amalfitani se convirtió en un verdadero polvorín, con una sucesión de pirotecnia y bombas de estruendo que sacudieron al barrio y pudieron escucharse hasta cincuenta cuadras a la redonda. Era el final del segundo y último recital de Milo J, cuyos productores -lejos de cumplir con la reglamentación en vigencia- no dudaron en replicar la dinámica utilizada en la noche anterior, cuando los vecinos padecieron por primera vez las terribles explosiones.

Por estas horas, esos mismos vecinos tomaron contacto con Leonardo Libonati, gerente operativo de Seguridad en Eventos Masivos y, además de hacerle saber su malestar, le solicitaron que tomara cartas en el asunto para evitar que estos hechos se repitan en lo sucesivo, caso contrario iniciarán un reclamo en la Justicia. Como establece el artículo 26 de la Constitución de la Ciudad, “el ambiente es patrimonio común y toda persona tiene derecho a gozar de un ambiente sano, así como el deber de preservarlo y defenderlo, en provecho de las generaciones presentes y futuras”.

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