Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
April 13, 2024 6:32 am
Cosas de Barrio

¡Sandía calada! ¡Colorada la sandía!

El recuerdo de los vendedores ambulantes de frutas, que armaban su puesto improvisado a la vera de la General Paz

Por Daniel Aresse Tomadoni (*)

Si hubiera que identificar los ingredientes esenciales de cada barrio, sin lugar a duda esos serían sus personajes y sus particulares costumbres. Claro que no siempre esos personajes suelen ser precisamente oriundos de la geografía barrial, sino que muchas veces resultan son simples “forasteros”, pero sus visitas periódicas y singulares, los vuelven parte del paisaje local.

Así ocurrió un verano de principios de los 70’ cuando, al costado de la ya desaparecida rotonda de General Paz y Humaitá, recaló un sujeto con cara de pocos amigos quien, a bordo de un auto destartalado similar al de “Los Intocables”, de pronto estacionó y, en torno al vehículo, armó su puesto de vendedor de sandías. Si bien la imagen del auto y su conductor parecía sacada de una película de gánsters, pronto su “local” comenzó a ser frecuentado por una gran cantidad de vecinos del barrio y hasta por algún conductor que transitaba por General Paz que, aprovechando la salida de la rotonda, iba al encuentro de esa refrescante fruta para paliar el calor reinante de aquellos días.

A veces era tanta la demanda que los fines de semana lo ayudaba un “socio” y más de una vez, el auto servía de “motor home” para pernoctar debajo de los árboles del parque. Eso sí, nobleza obliga, su producto era enorme, carnoso y bien colorado, lo que tentaba a comprar diariamente su mercadería a pesar del trato hosco y poco amigable del vendedor.

De más está decir que el puestito “al paso”, no fue bien visto por las distintas fruterías del barrio, y menos aún por los puesteros de la Feria 47 -que se alineaban paralelos a la avenida General Paz, entre Ventura Bosch y Tuyutí- tal vez por la competencia de precios entre unos y otros.

De todas maneras, el particular vendedor de sandías -cuyo nombre siempre fue un misterio para los vecinos- se mantuvo firme con su auto por espacio de un mes largo, hasta que un buen día, tal vez asediado por las presiones o para tentar suerte en otros barrios, levantó su emprendimiento y se marchó con su “cafetera” y sus sandías para otros destinos. Sin embargo, se quedó en el recuerdo de todos los vecinos que tuvimos el gusto de probar aquellas enormes sandías caladas y coloradas.

Hoy todo aquello es parte de los recuerdos del “Liniers que yo viví”. Gracias por permitirme compartirlos con ustedes. Hasta la próxima.

 (*) Aresse Tomadoni es director general de Multinet (Radnet/La Radio, El Viajero TV, Club de Vida TV)

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