Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
February 8, 2023 5:45 pm
Cosas de Barrio

Los carriles de la polémica

Aunque los vecinos y comerciantes se oponen, la Ciudad se apresta a construir el Metrobús que unirá Flores con Mataderos

“Este mes, estamos arrancando las obras del décimo corredor de Metrobús de la Ciudad, el de Alberdi y Directorio, que va a unir los barrios de Flores, Floresta, Vélez Sarsfield, Villa Luro, Parque Avellaneda y Mataderos”, aseguró el jefe de Gabinete porteño, Felipe Miguel, el 1° de diciembre pasado en la Legislatura porteña, durante su último informe de gestión del año. De esta forma, el Gobierno porteño se apresta a poner en marcha una obra que, lejos de contar con el aval de los vecinos y comerciantes, recibió un rotundo rechazo.

“Vamos a estar alertas ante un eventual inicio de obras para tomar medidas de fuerza, tales como un corte de calles o un reclamo más potente y decisivo, para no permitir que llegue el Metrobús a esta zona”, enfatizó Jorge Elger, presidente del Centro de Comerciantes de la avenida Alberdi y adyacencias, en el marco de la reunión desarrollada el 12 de diciembre último en la sede de la entidad de Mataderos, que el propio Elger calificó como “excelente”. Y sobre la puja entre las autoridades porteñas y la comunidad local, el comerciante expresó “por lo poco que sabemos están decididos a hacerlo, pero también nosotros estamos decididos a impedirlo. Y la experiencia de la lucha por la recuperación del centro cultural El Plata, nos da fuerzas para no bajar los brazos”.

Además de comerciantes y vecinos, participaron del encuentro juntistas de las comunas 9, 10 y 7 -de ambas fuerzas políticas- y representantes de diversas entidades locales. “Este proyecto afecta negativamente a vecinos y comerciantes”, expresó la juntista local Lorena Crespo, una de las firmantes del comunicado oficial, que la Junta Comunal 9 emitiera el 6 de diciembre pasado. Allí, a pedido de la Comisión Directiva del Centro Comercial de la avenida Alberdi, la Junta local se expidió sobre el proyecto del Metrobus Alberdi- Directorio. En el texto se observa que cinco de los siete integrantes del cuerpo (los tres integrantes del Frente de Todos: Juan José Chaves, Lorena Crespo y Favio Pirone, pero también el integrante de la Coalición Cívica-ARI, Hernán Poggi, y la radical Sabrina Quaglia) rechazaron la iniciativa, mientras que el presidente Maximiliano Mosquera Fantoni y la juntista Ana María Claps, se abstuvieron de dar su opinión. Eso sí, ninguno de los integrantes de la Junta Comunal 9 se expresó a favor.

En los considerandos de la resolución, la nota expresa que “esta Junta no ha sido consultada para el desarrollo que afecta los intereses de comerciantes y vecinos de nuestra comuna; que tampoco ha sido tenido en cuenta el Consejo Consultivo Comunal 9; que en función de lo antedicho no se respeta la Ley Orgánica de Comunas (1777); que esta Junta considera que el proyecto que el Ejecutivo porteño intenta desarrollar no se encuentra entre las necesidades prioritarias de la Comuna 9”. Y previo a las firmas de los cinco juntistas, puede leerse: “la Junta Comunal 9 resuelve manifestar su opinión en contrario a la ejecución del proyecto Metrobús Alberdi-Directorio”.

Con el aval de la Junta, los vecinos y comerciantes resolvieron confeccionar una nota dirigida al jefe de Gobierno porteño, a todos los ministros de las áreas involucradas en el proyecto, a los legisladores que integran la Comisión de Tránsito y Transporte y también a Ausa -de donde saldría el presupuesto para la construcción del Metrobús- en la que se expresan los motivos puntuales por los que la comunidad local rechaza de plano la llegada de los carriles exclusivos del Metrobús.

Los motivos del rechazo

Tras analizar en detalle las 28 páginas del proyecto que pretende instalar un sistema de carriles exclusivos para colectivos, que correrá sobre la avenida Juan Bautista Alberdi, entre San Pedrito y General Paz; y sobre la avenida Directorio, entre Bruix y San Pedrito, los vecinos señalaron los motivos por los cuales se oponen terminantemente a la llegada del Metrobús. “Los tramos elegidos son todos de mano única y amplios, por lo que no se apreciará ventaja alguna en el tiempo de recorrido. Sólo el distanciamiento de las paradas reducirá ese tiempo”, comienza expresando en texto. 

Luego hace hincapié en el tramo de la avenida Alberdi en el que se sucede una gran cantidad de comercios del rubro de la construcción, donde los productos que se venden (cerámicas, artefactos sanitarios, muebles de cocina, puertas, pisos, etc.) requieren ser cargados en vehículos. “Actualmente los clientes y proveedores pueden estacionar sobre ambas manos de la avenida. La amplitud de la avenida permite que esto no altere la circulación, que es más fluida aún con autos estacionados que en el tramo angosto de Flores. El proyecto contempla algunos cajones de estacionamiento sobre la mano derecha. ¿Entenderá el Gobierno de la Ciudad que los clientes de los comercios ubicados sobre la mano izquierda deben cruzar la traza del Metrobús con la mercadería? ¿O deberán dar vueltas por las calles laterales, buscando dónde estacionar, colapsando los lugares hoy tranquilos y perjudicando a los vecinos, y luego hacer malabares con los productos para cargarlos? ¿O esos comercios deberán cerrar sus puertas?”, se pregunta el escrito.

Lo mismo se pregunta sobre las sucursales de Andreani, de Vía Cargo y del Correo Argentino, que funcionan sobre Alberdi. “Empresas que han elegido esta avenida por la facilidad que brinda en carga y descarga de bultos”.

Pero, además, de las doce líneas “beneficiadas” que se mencionan en el proyecto, sólo tres (88, 126 y 180) transitarían la totalidad del recorrido. De ellas, el 88 sentido hacia Capital, por ser un interurbano, no recoge pasajeros, sólo habilita el descenso. Asimismo, la línea 7, que se menciona en el proyecto, no circula por las avenidas a intervenir. Algo similar ocurre con la línea 182, que apenas recorre 300 metros por Directorio (desde Olivera hasta su terminal en calle Fernández, frente al Parque Avellaneda), y con la 114, que viene por Benedetti y toma Alberdi sólo cien metros para doblar en Lacarra. “Las restantes seis líneas entran o salen de la traza, recorriéndolo parcialmente, por lo que el beneficio de un carril exclusivo se diluye”, expresa el informe, y luego agrega que “hay entonces un total de cinco ingresos de líneas al Metrobús, y cuatro egresos, lo que implica poner un tercer carril de espera y un semáforo especial de giro, experiencia que resultó conflictiva en el Metrobús de Av. Juan B. Justo”.

Respecto al recorrido, los vecinos sostienen que es falso que el tiempo se reducirá en un 20%. “Hemos medido a diferentes horas el tiempo del recorrido en bus, contando inclusive un par de detenciones, entre San Pedrito y Briux. Y nos da siempre en torno a los 8 minutos. El 20% de ese tiempo es 96 segundos. ¿Una obra que tomará seis meses de caos, más todos los inconvenientes posteriores mencionados, para ganar 96 segundos?”.

La obra está planificada en dos etapas, la primera hasta la avenida Bruix y Alberdi, y la segunda desde allí hasta General Paz. “La segunda etapa generará problemas similares en la zona comercial de Mataderos, donde conviven todo tipo de negocios y sucursales bancarias, con el agregado de los transportes de caudales, que generarán bloqueos a la misma hora”.

El texto elaborado por los vecinos menciona además que “en la Audiencia Pública del 7 de noviembre quedó evidenciado que varios de los que ponderaron la obra no tenían ni idea de ella, pues mencionaron un beneficio en recorridos que no le correspondían. Incluso uno de ellos es un funcionario jerárquico del Gobierno de la Ciudad”. Y sobre el final, expresa que “también quedó demostrado que el Estudio de Impacto Ambiental adolece de tremendas falencias, pues no consideró ni el impacto social ni el económico. Y pensamos impugnarlo”.

Colectivos sí, subtes no

La puesta en marcha de esta iniciativa viene a ponerle fin al viejo sueño de los vecinos de Mataderos de extender el trazado de la Línea A de subtes hasta Juan Bautista Alberdi y Montiel, tal como proponía el proyecto presentado hace ocho años por la entonces legisladora porteña –y vecina de Mataderos- Paula Oliveto, quien hoy ocupa una banca en la Cámara de Diputados de la Nación.

La presidenta de la Coalición Cívica-ARI en la Ciudad de Buenos Aires, por entonces en las filas de la oposición, había presentado esa iniciativa en la Legislatura porteña en marzo de 2014, pero jamás fue tratada en el recinto. Hoy Oliveto forma parte de Cambiemos y es cercana a Larreta.

Aunque sin apoyo legislativo, aquel proyecto contaba con el visto bueno de los vecinos, ya que planteaba la creación de ocho nuevas estaciones que lograrían conectar al Centro con el sur de la Ciudad. La iniciativa proponía que, desde San Pedrito, las vías se extendieran por debajo de las avenidas Rivadavia, Olivera y Alberdi, hasta concluir en la calle Montiel.

En los fundamentos, Oliveto afirmaba que la propuesta “tiende a mejorar el traslado diario y la calidad de vida de los ciudadanos que viven y se desplazan por el oeste y el sur de nuestra Ciudad, particularmente en los barrios de Flores, Floresta, Parque Avellaneda y Mataderos, que muchas veces han sido olvidados por la gestión del Gobierno de la Ciudad”. Y más adelante destacaba que “la extensión de la red de subtes es la mejor iniciativa para mejorar la problemática del transporte público urbano y es la gran solución para reducir la cantidad de vehículos que transitan por las arterias porteñas diariamente”.

El tránsito de las grandes ciudades, como Buenos Aires, es una de las principales causas de contaminación atmosférica y ambiental. Los gases y ruidos que emiten los autos, los taxis y –principalmente- los colectivos, generan un importante impacto en la salud de la población. La quema de combustible no hace más que contaminar el aire que respiran a diario los ciudadanos. Como contrapartida, el subte, al funcionar en forma eléctrica y circular bajo tierra, aparece como una alternativa ecológica que además contribuye a la sustentabilidad de las ciudades y a la mejora de la movilidad.

Sin embargo, una vez más, lejos de optar por un transporte más sano, limpio y ecológico, se vuelve a apostar por la contaminación y el incremento de vehículos en las castigadas calles y avenidas porteñas.

Ricardo Daniel Nicolini

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