Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
July 1, 2022 11:12 pm
Cosas de Barrio

El día en el que el granizo bombardeó al barrio

El recuerdo de la tarde primaveral de 1965, cuando por primera vez, las piedras lo cubrieron todo

Por Daniel Aresse Tomadoni (*)

Días pasados, viendo la última película de Guillermo Francella y recordando vivencias de tiempos idos en mi querido Liniers, vino a mi memoria un hecho que, aún siendo un niño, me quedó grabado para siempre.

Ocurrió a fines de noviembre de 1965, cuando una tarde calurosa fui a buscar “los deberes” a la casa de un compañero de colegio, en Ibarrola entre Montiel y el pasaje El Mirasol. Era lo que por entonces solíamos hacer cuando, como en mi caso, debíamos ausentarnos algunos días al colegio, a causa de un cuadro gripal. No desentenderme de lo que pasaba en el aula era esencial, porque noviembre suele ser un mes en el que se define el ciclo lectivo, y como yo siempre hacía equilibrio en alguna materia, no podía darme el lujo de perder ni un día de clase.

Recuerdo que, de pronto, esa tarde celeste y calurosa cambió rápidamente. Sin previo aviso el cielo se oscureció y poco después se inició un chaparrón intenso. La gran cantidad de gente que a esa hora le daba vida al barrio, trataba -al igual que yo- de buscar refugio en toldos y marquesinas desconociendo lo que vendría luego. Así fue como la lluvia se transformó en una intensa granizada que cayó con una violencia inusitada. Las piedras eran de gran tamaño y peligrosas para los peatones.

Pronto, los que se refugiaron bajo los toldos tuvieron que escapar porque el granizo perforó la lona de muchos locales, mientras que en los que poseían techos de aluminio o marquesinas, si bien ofrecían resistencia, el ruido era ensordecedor. A pesar de las arboledas frondosas de calles como Montiel, nada pudo detener a ese granizo.  Todo era un caos, veía transitar a los vehículos golpeados por las piedras, tratando de refugiarse, los carteles de neón de los principales locales del barrio destrozados por el granizo en medio de chispazos, ramas vencidas y, de tanto en tanto, el ruido de algún escaparate destrozado.

En esos pocos minutos que me parecieron eternos, pude ver el caos que dejó la tormenta: con parabrisas rotos, varias vidrieras afectadas, gran cantidad de carteles destrozados, toldos de lona perforados totalmente (el del negocio de mi papá fue uno de ellos) y hasta las antenas de TV de todo el barrio, torcidas y deformadas.

Recuerdo también los días subsiguientes, con las cuadrillas reparando el cableado eléctrico del alumbrado y el telefónico; las empresas de letreros luminosos reponiendo los tubos de neón destruidos; y otros operarios tomando medidas para renovar los toldos de lona.

En síntesis, fue como si hubiese pasado un tornado por el barrio. Un relato distinto el de hoy, pero basado en un hecho meteorológico real, hasta ese momento sin precedentes en mi querido Liniers, el barrio que volveré a evocar en la próxima entrega. Muchas gracias y hasta entonces.

 (*) Aresse Tomadoni es director general de Multinet (Radnet/La Radio, El Viajero TV, Club de Vida TV)

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