Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
January 23, 2022 12:16 pm
Cosas de Barrio

Un aplauso para el asador

La Legislatura porteña le renovó por diez años a la cooperativa de trabajadores, el uso y usufructo de la mítica parrilla mataderense “Los Cabritos”

Una enorme vidriera a la calle dejar ver las cruces con costillares de asado o chivito al asador rodeadas de brasas humeantes. Una postal irresistible para cualquier amante de la carne que se precie de tal y, como si fuera poco, en el mismísimo corazón del barrio de Mataderos. La imagen se repite a diario desde hace casi cincuenta años, cuando la mítica parrilla “Los Cabritos” comenzó a funcionar en el enorme local de Juan B. Alberdi 6161, a metros de Martiniano Leguizamón.

Desde entonces, su amplio salón comedor suele ser una cita obligada para los vecinos, cuando surge la posibilidad de salir a comer. Sin embargo, a comienzos de 2013, los empleados de Los Cabritos comenzaron a ver cada vez menos a los dueños. Ya no iban tan seguido al local e incluso uno de ellos, renunció. Todo hacía suponer que la firma Zupay, propietaria de la parrilla, estaba provocando el vaciamiento de la empresa y eso significaba que los trabajadores perderían su fuente laboral.

Las sospechas se evidenciaron cuando se comprobaron faltantes en los aportes patronales de los empleados. Acto seguido se pusieron en contacto con la cooperativa gastronómica Alé Alé, y allí los asesoraron para poder seguir el mismo camino. De esa forma se puso en marcha la Cooperativa “Los Cabritos”, que desde el 18 de mayo de 2015 administra la emblemática parrilla de Mataderos. Por entonces eran quince los empleados que decidieron embarcarse en esa aventura, para defender sus puestos de trabajo ante el abandono de la patronal.

Al año siguiente, gracias a la ayuda del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER) pudieron contactarse con legisladores porteños para lograr la ocupación temporaria con el uso de sus elementos por dos años. En 2017, este período se estiró a cinco. Como el establecimiento estaba en litigio con los empleadores, la aprobación (por unanimidad) de esta medida en la Legislatura fue fundamental para que pudieran continuar funcionando. Pero esa prórroga venció en noviembre pasado y a los integrantes de la mutual los carcomía la incertidumbre respecto a su futuro laboral.

Finalmente, en la sesión del miércoles 7 de diciembre pasado, el parlamento porteño aprobó la extensión por diez años de la ley que le otorga a la Cooperativa de Trabajo Los Cabritos la utilización gratuita del inmueble de la avenida Juan Bautista Alberdi 6161.

“Eso nos da una gran tranquilidad para seguir trabajando, después de haber pasado un momento crítico, como todo el sector gastronómico, por la pandemia. Fue un momento bastante duro donde también vimos cómo peligraba nuestra fuente de empleo. Gracias a Dios hoy en día estamos bien, mirando hacia adelante, trabajando cada vez un poquito más. Estamos muy agradecidos al público en general que nos apoyó siempre, al barrio de Mataderos y a la gente que lo compone, que siempre nos tuvo mucho cariño”, expresó emocionado Carlos Carvalho, titular de la Cooperativa de Trabajo Los Cabritos, que lleva 35 años desempeñándose en la parrilla de Mataderos. Arrancó siendo peón y luego fue ocupando diversos puestos: estuvo en el mostrador, fue cajero y adicionista. Actualmente se ocupa de la caja durante el turno tarde y el resto del tiempo gestiona la empresa junto a otros catorce compañeros.

Juntos lograron transformar un negocio prácticamente fundido en una de las diez mejores parrillas de la Ciudad de Buenos Aires. “Estamos muy contento al ver los frutos de nuestro trabajo, por eso el próximo paso será lograr la expropiación definitiva de este local”, anticipó Carvalho, que hasta hace un tiempo no sabía lo que era una cooperativa y hoy está orgulloso de pertenecer a una de ellas.

Mientras tanto, y con los protocolos de rigor, cada fin de semana el tradicional salón comedor de Los Cabritos –con sus históricas lámparas de hierro forjado y la decoración tradicional en cuero y madera- se ve repleto de comensales que se deleitan con las exquisiteces al asador y la esmerada atención de sus empleados que también son los impulsores de su propio destino.

Ricardo Daniel Nicolini

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