Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
May 7, 2021 3:44 am
Cosas de Barrio

Glorias, sos el número uno

El club de Mataderos es una de las dos sedes de vacunación contra el Covid-19 en la Comuna 9

En tiempos de pandemia, el club Glorias Argentinas se convirtió en un salón de usos múltiples para contrarrestar los efectos del coronavirus. El invierno pasado, cuando el covid y su consecuente impacto social expresado en la carencia dominaban la calle, el club de Mataderos funcionó como uno de los tantos puntos de entregas de donaciones de alimentos y ropa, abriendo sus puertas única y exclusivamente para concretar ese acto de caridad.

Este año, cuando al fin se puso en marcha el ansiado plan de vacunación, el Glorias volvió a poner el hombro y desde marzo pasado, la sede de Bragado 6875 (esquina Andalgalá), se transformó en un vacunatorio en el que diariamente se inmunizan decenas de vecinos. Junto al club Vélez Sarsfield, conforman los dos únicos puntos de vacunación contra el Covid-19 dentro del marco de la Comuna 9, del total de 28 que funcionan en toda la Ciudad.

Para conocer las sensaciones de quienes llegan a aplicarse la vacuna, de quienes llevan adelante la campaña y de quienes ponen al club al servicio de la comunidad, Cosas de Barrio se hizo presente en la entidad de Mataderos y conversó con los abuelos que salían del club con una curita en el hombro y una sonrisa en el rostro.

Puntual, a las 12:30, Estela, de 76 años, salió del club luego de que le aplicaran la primera dosis de la Sputnik V en el hombro izquierdo. La de ella, como la de la mayoría, fue una inmunización exprés. Estuvo treinta minutos clavados. “Me dieron turno a las 12, entré y me atendieron enseguida”, contó la vecina de Mataderos, mientras esperaba que su marido la pasara a buscar con el auto. “Él se vacunó con la Sinopharm en el Parque Roca, ahora a los dos nos falta la segunda dosis”, explicó. Una pieza clave en la vacunación del matrimonio fue el hijo de ambos. “Como él tiene computadora y nosotros no, sacó el turno el 13 de abril y me dio la fecha del 14 para venir a vacunarme”, afirmó Stella luego de una atención que calificó como “excelente y de maravilla”. De la media hora que permaneció en el Glorias, quince minutos estuvo “retenida” para ser atendida ante una eventual reacción adversa. Lejos de esa posibilidad, Estela se retiró del Glorias repartiendo besos -a la distancia- para los cordiales responsables de logística del Gobierno porteño. 

Un rato después, Elba del Valle (76) salió por la misma puerta con el sello de la primera dosis de la Sputnik en su carnet de vacunación. En la vereda la aguardaba su cuñada con cámara en mano y la intención de eternizar ese momento tan esperado. Pero Elba, a pesar de estar lookeada para la ocasión, accedió a regañadientes. “Una nomás, que no quiero que me confundan con las vedettes de la tele”, disparó a pura sonrisa, y luego se lamentó “Y yo que me puse linda y no me atendió ningún caballero”.

Elba, vecina de Parque Chacabuco, sacó el turno diez días antes. Por una cuestión de cercanía su idea era vacunarse en el Club San Lorenzo de Almagro. Sin embargo, a la hora de solicitar el turno no había otro lugar disponible que no fuera el Glorias. Y allí estuvo a las 12:15, hora indicada en el mensaje que le al celular. “Como había poca gente en la cola, entré un rato antes. En total habré estado veinte minutos”, calculó y luego se hizo tiempo para agradecer la atención que recibió dentro del club: “todos me trataron genial”, remarcó.

Elba contó que tiene “varios parientes vacunados con al menos una dosis”. De esa larga lista, sus hermanos son los que primero le vienen a la mente por estar “todos arriba de 70”. Debajo de esa edad, “incluso mucho más jóvenes”, tiene varios conocidos ya inmunizados “por ser personal de salud o maestros”, grupos prioritarios, junto a las personas mayores, dentro del plan nacional de vacunación.

Entre los colaboradores que se desempeñan en la campaña, participa personal de Autopistas Urbanas (AUSA), que articula su labor con la del Ministerio de Salud. Según fuentes de la empresa, uno de sus roles es el control y verificación de los llamados “turneros”, donde se registran los pacientes a vacunarse en cada jornada.

Para Tur, sin turno

De pronto, entre los abuelos que salían del club, apareció Sergio Tur, el presidente de la institución. Estaba de paso, pues como es el anfitrión entra y sale cuando quiere sin necesidad de presentar el comprobante del turno en el escritorio de entrada. “Salí para fumarme un pucho”, sostuvo al ser abordado por este cronista. Y ante la consulta sobre cómo impactó el plan de vacunación en el Glorias, expresó “el club es centro vacunatorio porque así lo decidió el Ministerio de Salud porteño, y como se vacuna hasta las 17, las actividades sociales y deportivas están suspendidas debido a las restricciones establecidas por el Decreto de necesidad y urgencia (DNU) 241. Toda la actividad del club se retoma a las 18”.

De esa forma, vacunas y pelotas no se cruzaban por el hall de entrada y el salón principal, espacios destinados a la campaña, que además tuvo visitas especiales. Según trascendió, el ministro de Turismo y Deportes de La Nación, Matías Lammens, tenía agendado recorrer la institución el pasado jueves 15 de abril por un motivo doble: conocer el vacunatorio y revisar el frente del inmueble, que está por refaccionarse. De acuerdo a lo confirmado por Tur, el ex pope de San Lorenzo “visita clubes en obras, pero al final esa visita se canceló por problemas de agenda”.

Y aunque mal no le vendría –el Glorias no está exento de las penurias económicas que afectan a los clubes de barrio- el presidente de la entidad de Mataderos subrayó que el Glorias no recibe ninguna retribución oficial por ser sede de la campaña sanitaria. “Es una colaboración solidaria en esta lucha contra la pandemia”, expresó. No obstante, aunque no detalló el monto, el club recibió un subsidio del Ministerio de Deportes y Turismo, destinado a la reparación de la fachada, cuya obra se pondrá en marcha en los próximos meses, una vez que finalice la campaña de vacunación. Por ahora habrá que seguir poniendo el hombro.

Santiago Rodríguez

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