Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
September 17, 2021 9:31 pm
Cosas de Barrio

CUANDO LA CULTURA POPULAR TIENE FORMA DE TANQUE

A puertas cerradas, tal como indica la cuarentena, la cooperativa de trabajo “El Tanque Cultural” del barrio de Liniers, está cumpliendo en abril su primer año de existencia. “Nos propusimos descentralizar la cultura, apostando al profesionalismo y la calidad, para cubrir la necesidad de cultura que tienen los vecinos”, comienza contando Sergio Morán, presidente y socio fundador del centro cultural. Junto al resto del equipo lograron plasmar esos objetivos a través de diversos talleres y espectáculos nocturnos.
Todo comenzó hace tres años como una iniciativa de un grupo de amigos, vecinos y conocidos de la zona Oeste de la Ciudad. “Si bien el centro cultural funciona desde abril del año pasado, que es la fecha en la que obtuvimos la habilitación, el proyecto lo venimos gestando desde enero de 2017”, explica María Sol Hernández, socia y tesorera suplente de la entidad. Claro que la puesta en marcha no fue fácil. “Primero dictábamos talleres por la zona del Centro, pero con el tiempo nos interesó la idea de hacer lo mismo acá para no tener que viajar tanto”, agrega la mujer de 34 años.
Ubicada en una casona de Acassuso al 6930, a metros de Cañada de Gómez, la cooperativa optó por asentarse en terreno linierense. “La mayoría somos de la zona y uno de los compañeros que trabaja en una inmobiliaria consiguió el lugar”, señala María Sol, y luego detalla el momento de la adquisición del inmueble. “Habíamos visto otros lugares más chicos, pero un día Florencio, que es uno de los fundadores del Tanque, nos contó de este lugar para alquilar y no lo dudamos”.
Actualmente la cooperativa se compone de 40 socios: veinte mujeres y veinte hombres. “Tenemos una perspectiva de igualdad de género y de diversidad, estamos muy atentes y comprometides con esa causa”, afirma Valeria Silva, coordinadora de eventos sociales y gastronomía, apoyándose en el lenguaje inclusivo. De allí que la inclusión sea uno de los valores centrales a inculcar al vecindario. “La idea del centro cultural es abrirlo a un público diverso y que no se limite”, añade.
Entre sus principales actividades, los talleres se encuentran a la orden del día. “Hasta que se decretó la cuarentena estaban funcionando alrededor de 40”, comenta María Sol, y cuenta que van desde disciplinas artísticas, como danza, tango, teatro y folclore, hasta incluso aquellas vinculadas a lo social, como lenguaje de señas. También se ofrece Taekwondo, Candombe y Danza Afro. “Todos los talleres son pagos y los tarifas las acordamos con los profes”, aclara la tesorera suplente.
Pero pasadas las 21, el centro cultural reacomoda sus instalaciones para los shows y espectáculos nocturnos. “Contamos con un escenario bastante grande para lo que es el lugar, con buen sonido y generalmente organizamos obras de teatro, muestras de arte y festivales de música, acompañados de gastronomía, ya que también funcionamos como bar”, explica Valeria, quien además remarca la importancia de disponer de una cocina entre las instalaciones. “Apostamos a que la gente pueda venir a comer algo rico mientras disfruta de un buen show”, expresa.
Entre los proyectos más importantes del Tanque se encuentra el 3º Ciclo Feminista. “Es un ciclo que apunta a visibilizar todo lo que está pasando en el mundo con nosotras, las mujeres”, sintetiza Valeria, mientras que María Sol lo describe como “un espacio donde se da el debate respecto a temas de género, como la violencia, las diferencias y los privilegios que existen. Justamente la idea es dejar instalado el tema a través de distintas manifestaciones artísticas”.
Todos los cooperativistas que le dan vida al Tanque, coinciden en la necesidad de mantener un desempeño profesional. “Intentamos desmitificar el prejuicio que suele haber alrededor de los centros culturales, de que el laburo tal vez sea improvisado o descuidado”, señala Valeria. Por eso la apuesta por la calidad es la manera en que enfrentan los falsos preconceptos. Y en la cocina se encuentra la receta. “A veces cuando organizamos noches de hamburguesas, por más que sea una comida que se consume en todos lados, en El Tanque las hacemos con un pan especial, intentamos que las papas tengan una característica diferente, y no lo hacemos para sobresalir sino para que la gente pueda sentir a través de la comida, que el espacio tiene su identidad”, explica la coordinadora de gastronomía.
Sin embargo, en la búsqueda por la variedad y la calidad, una de las barreras es el factor económico. “Eso es lo más complicado hoy en día. Si bien la mayoría trabajamos, nos cuesta un montón porque es todo a pulmón. Por el momento no nos respalda ningún espacio político, ni tenemos subsidios del Estado, aunque estamos gestionando uno”, aclara Valeria. De todas formas, la cooperativa se mantiene gracias a lo recaudado en los espectáculos que organiza, lo que le permite financiar nuevos proyectos.
Sin embargo, más allá de las dificultades económicas, El Tanque ha podido darle forma a varios logros en este primer año de vida. “Hace poco sumamos una Noche de Juegos, fue la primera que organizamos y superó nuestras expectativas. Creíamos que no iba a tener convocatoria y terminó viniendo mucha gente”, cuenta Valeria con alegría, y desde su rol de chef, agrega “además los platos en los eventos nocturnos están funcionando muy bien”. En síntesis, el balance positivo de este primer año de la flamante entidad de Liniers, se resume en el aumento progresivo de su público.

  • ¿Por qué el nombre de “el Tanque Cultural”?
  • Le pusimos así por el enorme tanque de agua que está arriba de la casa, que de alguna manera resume los valores que la cooperativa quiere bajar al barrio, es decir el cooperativismo, la solidaridad, el compañerismo, la igualdad, la horizontalidad, el respeto por el otro y el trabajo en equipo.
    María Sol responde y, como corolario de la charla, subraya que el centro cultural trata de predicar estos conceptos a los vecinos. “Buscamos que se nutran de esto y se identifiquen con este espacio. Que a partir de las diferentes expresiones artísticas, El Tanque sea para los vecinos un punto de encuentro, de debate, de construcción y reconstrucción conjunta y colectiva, en pos de un barrio mejor”.

Santiago Rodríguez

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