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** COSAS DE BARRIO WEB - Edicion 185 **
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SEGURIDAD INSEGURA


Responsables. El Jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, y el ministro de Seguridad y Justicia, Martín Ocampo, son los impulsores de estos cambios en las jurisdicciones de la Policía de la Ciudad.

05/08/2018

Una mirada crítica sobre la reciente modificación de las jurisdicciones de las comisarías porteñas y la desafectación de algunas dependencias


Una vez más, el licenciado en Seguridad Alberto Meni Battaglia, comisario inspector retirado de la Policía Federal Argentina y ex gerente de Seguridad de Brinks Argentina, vuelve a aportar en esta columna su mirada sobre la problemática de la inseguridad. En esta ocasión ofrece su parecer sobre la reciente modificación de las jurisdicciones de las comisarías porteñas. Meni Battaglia es además profesor de Eje del Derecho y de Derecho Administrativo en la Escuela de Cadetes de la Federal, Juan Ángel Pirker.


Después de leer atentamente la nota de tapa publicada en la pasada edición de este medio, referida a las últimas reformas y novedades dentro de la Policía de la Ciudad de Buenos aires, me resulta imposible sustraerme del tema y no ocuparme del mismo en esta columna, con la que ya lleva un buen tiempo acompañándolos todos los meses.

Realmente mientras más la leo y la analizo, más increíbles me parecen las reformas que han realizado y que van a realizar con esta nueva Policía, que tiene poco más de un año entre nosotros, pero que ya sufrió varias mutaciones, incluso desde antes de su nacimiento. Primero con la creación de la Policía Metropolitana, que convivía en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con la Policía Federal, en una situación poco menos que insólita, ya que en algunos lugares había dos policías custodiando –uno Federal y otro Metropolitano- y en otros donde hacían falta varios, no había nadie.

Luego de esto, con base en la Metropolitana y con personal que pertenecía a en su totalidad a la Policía Federal -personal éste que pertenecía a la Superintendencia de Seguridad Metropolitana- se conformó la Policía de la Ciudad, con el objeto de hacerse cargo de la seguridad de la población dentro del ámbito de la Ciudad, tomando para su funcionamiento las 54 comisarías porteñas.

Así las cosas, y con varias idas y venidas, la Policía de la Ciudad comenzó a funcionar con los inconvenientes propios de una nueva institución. Pero además, se le hicieron promesas al personal sobre mejoras en los haberes y en la obra social, asegurando que la cobertura en salud estaría a cargo de OSDE. Sin embargo, lamentablemente no es OSDE la que se hizo cargo de la atención del personal, sino un nuevo desprendimiento de esta prepaga que no presta ni por asomo los servicios de OSDE. Por eso actualmente gran parte del personal se sigue atendiendo en la obra social de la Policía Federal y en el querido complejo hospitalario Churruca Visca.

Pero esto es apenas un dato anecdótico, en cuanto a la primera falla detectada. Ahora vayamos a lo más grave.

Evidentemente algún iluminado pensó que reducir el número de comisarías de 54 a 43, para atender la seguridad de la población en las quince comunas, eliminando once dependencias y dejando en las restantes un número simbólico de personal, era un hallazgo estratégico. Claro que el sentido común brilla por su ausencia. Por ejemplo, actualmente si un vecino es objeto de una ofensa delictiva en la antigua jurisdicción de la Comisaría 44ª -en las inmediaciones de Vélez, por caso- debe dirigirse a hacer la denuncia a la Comisaría 40ª, ubicada detrás del Parque Avellaneda. Un soberano despropósito por donde se lo mire.

Sin embargo, quienes asesoran a esta nueva Policía dicen que de esta forma se va a poder ubicar una mayor cantidad de personal en la calle, verdad a medias, ya que deberán cubrir la parte administrativa de las gigantescas comunas que, por su tamaño, se van a convertir en una máquina devoradora de personal.

Asimismo, si el motivo de esta nueva policía era la proximidad con el vecino, esa premisa se derrumba de inmediato debido a que el personal es rotado permanentemente, sin lograr estrechar el más mínimo vínculo con el vecino.

Pero además, no debe soslayarse que el propio personal está disconforme con estos cambios, con el manoseo que sufren y hasta con el triste y lamentablemente uniforme con el que están expuestos a diario, que no reviste absolutamente ningún principio de autoridad, solamente bromas y chistes por parte de civiles. Queda claro que así no vamos a ningún lado.

Todos sabemos que cuando un árbol nace torcido y sin tutor, por más que luego se le ponga uno, seguirá creciendo torcido. Esto es lo que lamentablemente pasa con la Policía de la Ciudad.

Y mientras tanto el delito no cesa en su accionar. Se multiplican las bandas dedicadas al robo, los llamados de los gitanos fraguando secuestros para luego obtener dinero con ello, los motochorros que actúan libremente por toda la Ciudad sin que nadie haga nada. Vale decir que el Ministerio de Seguridad se ocupa de lo diario y lo urgente solamente, pero no así de investigar los hechos delictivos que tienen a la población como víctima. Parece ser que la labor de un policía se limita a recorrer o pararse en una esquina con las balizas del patrullero encendidas para dar muestra de presencia, lamentable realmente.

Señor Jefe de Gobierno de la Ciudad, señor ministro Ocampo, señor secretario de Seguridad, póngase a tono con el problema y actúen en beneficio de nuestros ciudadanos de a pie, que son los que sufren a diario estos desaguisados. Hasta la próxima.


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SE APROXIMA LA APERTURA DE UN NUEVO CENTRO DE SALUD INTEGRAL EN MATADEROS


Carteles que hablan. Durante la visita del vicejefe de gobierno de la Ciudad, Diego Santilli, al barrio de Liniers, un grupo de vecinos se hizo presente portando pancartas en las que reclamaban que la Comisaría 54ª volviera a tener injerencia en la zona.

27/07/2018

Dependiente del Santojanni, funcionará en avenida de los Corrales y Carhué y apuntará a mejorar la atención primaria de la salud con tareas de medicina preventiva


Una decena de operarios apuran los últimos detalles de cara a la inauguración del edificio del Centro de Salud (Cesac) 37, ubicado en avenida de los Corrales y Carhué, pleno corazón de Mataderos, que abrirá sus puertas a la comunidad a comienzos de septiembre próximo.

Desde su construcción en 1962, el edificio fue sede del viejo Centro Odontológico Infantil N° 1 (COI N°1) que había dejado de funcionar a fines de 2016 para poner en marcha las obras tendientes a la creación de este moderno complejo sanitario, que pasará a transformarse en un centro de salud integral. “Una vez operativo, allí se prestarán servicios de salud escolar, y odontología para niños y adultos. Pero además va a contar con un servicio de salud mental, integrado por psicólogos y psicopedagogos, pediatría y médicos generalistas, que van a formar parte de los denominados equipos básicos, que saldrán a la calle a visitar los sectores más vulnerables de la población local”, comenzó explicando la Dra. Graciela Frontera, jefa de División de Atención Primaria del hospital Santojanni, y vecina de Mataderos.

El moderno edificio de dos plantas, agrupará los servicios del COI N° 1 y del Centro de Salud El Resero, que funciona desde hace años en la modesta y obsoleta sede de la Recova (Lisandro de la Torre y avenida de los Corrales) prestando servicios de salud escolar. Todo ese programa, junto al equipo médico que lo integra, va a trasladarse allí y el viejo Centro de Salud El Resero dejará de funcionar.. “Es decir que en la planta baja se ofrecerán servicios de salud integral, incluidos aquellos que integran el programa de salud escolar, además de un vacunatorio ampliado y prácticas de laboratorio de análisis clínicos; y el primer piso será dedicado exclusivamente a odontología infantil y de adultos. Va a contar con ocho consultorios odontológicos de atención permanente con aparatología totalmente renovada. Allí se atenderán pacientes para solucionar caries y hacer limpieza, y si requieren una atención más compleja serán derivados al hospital odontológico Dr. José Dueñas”, puntualizó la Dra. Frontera.

Dentro del ámbito de la Comuna 9, esta obra es considerada como la más importante que se realizó en los últimos años en materia de salud. Incluyó un presupuesto de 44 millones y medio de pesos, y estuvo detenida durante ocho meses por una intervención, luego de que un obrero sufriera un accidente de trabajo.

El rango de cobertura del nuevo centro de salud estará comprendido por las avenidas General Paz, Directorio, Escalada y Eva Perón, y funcionará de lunes a viernes de 8 a 20 horas. “La idea es descomprimir la atención del hospital Santojanni, pero además poner en marcha una nueva política de salud que pretende jerarquizar al sistema de atención primaria, a partir de una cadena de cuidados intensivos y preventivos”, subrayó la doctora, y enfatizó la necesidad de “armar una estructura diferente de la salud pública en la Ciudad, con niveles de atención de distintas complejidades, para que el paciente reciba una atención integral, universal y de calidad”.

- ¿Cómo será el trabajo de los equipos de salud que recorrerán las zonas más vulnerables del barrio?

- Los equipos básicos de salud van a tener familias a su cargo, con una atención personalizada. Son equipos interdisciplinarios, integrados por un médico generalista, o de familia, un pediatra, una trabajadora social, un psicólogo y una enfermera. Ellos van a tomar nota de las necesidades de la gente, cuáles son sus problemas más inminentes, y luego interactúan para dar respuestas no sólo en materia de Salud, sino también en otros aspectos más puntuales sobre cuestiones de vulnerabilidad, como si hay o no cloacas o si tienen las necesidades básicas satisfechas.

La Dra. Frontera sostiene que “al jerarquizarse los centros de salud y permitirles ofrecer una prestación integral, se enfatiza la prevención y así se evita que los hospitales se saturen de pacientes que asisten con patologías ya desarrolladas”. Y para lograr ese cometido, los pacientes que se atienden en los centros de salud son empadronados y se les elabora una historia clínica electrónica a la que se puede acceder desde cualquiera de los 33 hospitales o los 44 centros de salud pública de la Ciudad de Buenos Aires.

El Centro de Salud Corrales se sumará al N° 4, que funciona en el predio de Juan B. Alberdi y Pilar, donde hasta comienzos de los años ’80 prestara servicios del recordado hospital Salaberry. “Vale recordar que los centros de salud no cuentan con Guardia, cirugía ni internación, porque no pretenden ser un sistema de urgencias, sino que apuntan a la prevención y a la atención primaria de la salud, siguiendo el modelo de salud canadiense o cubano”, concluyó la doctora.

Actualmente se están concursando los cargos de los profesionales que brindarán servicios en la nueva sede, pero se estima que, además del personal que hoy atiende en el Centro de Salud El Resero, habrá cuatro médicos generalistas, cuatro pediatras, dos psicólogas, dos psicopedagogas y seis enfermeras.


Ricardo Daniel Nicolini


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LAS FUERZAS ARMADAS NADA TIENEN QUE VER CON LA SEGURIDAD CIUDADANA


01/07/2018

Una mirada crítica sobre el pedido del Presidente de una mayor participación de los militares en tareas de seguridad doméstica


Una vez más, el licenciado en Seguridad Alberto Meni Battaglia, comisario inspector retirado de la Policía Federal Argentina y ex gerente de Seguridad de Brinks Argentina, vuelve a aportar en esta columna su mirada sobre la problemática de la inseguridad. En esta ocasión ofrece su parecer sobre la eventual intervención de las Fuerzas Armadas en cuestiones de seguridad ciudadana. Meni Battaglia es además profesor de Eje del Derecho y de Derecho Administrativo en la Escuela de Cadetes de la Federal, Juan Ángel Pirker.


Ya de regreso de mi reciente viaje a la ciudad de Dallas (Texas) donde fui invitado a exponer sobre gestión, administración y transporte de caudales (cash solutions) en un Congreso de Seguridad, quiero hacer foco en la polémica que se ha suscitado en los últimos días en nuestro país, respecto a una eventual intervención de las Fuerzas Armadas para colaborar con la institución policial en la seguridad ciudadana.

Como primera medida, sabido es que la preparación y la formación de ambas fuerzas son completamente distintas. Las materias que se estudian en los institutos de formación profesional de las Fuerzas Armadas y las fuerzas de seguridad, llevan en si una óptica completamente diferente. La primera se prepara para intervenir en conflictos internacionales, mientras que la otra lo hace para garantizar el orden público dentro de un país.

En ese sentido, la formación del policía está orientada a materias de Derecho, tanto penal, como procesal y administrativo, como así a toda la normativa referida a los distintos delitos y leyes que ordenan la vida del ciudadano. Claro que también se enseñan materias sobre combate urbano (situación de toma de rehenes, secuestros extorsivos) además de la aplicación de los Derechos Humanos en cada una de las intervenciones.

Todo esto lo ratifico en razón de la autoridad que me otorgan más de 17 años como docente en la Escuela de Cadetes de la Policía Federal Argentina. Asimismo, en un pasado no muy lejano, cuando gobernaba la Junta Militar, las Fuerzas Armadas tomaron el control de la calle y realmente la experiencia fue nefasta. No sólo por las terribles consecuencias que generaron, sino además por el desconocimiento que tenían de la calle, que en la mayoría de las veces, llevaba a los efectivos a cometer ilícitos para evitar otros, y esos ilícitos que cometían eran casi siempre muchos más graves que los que querían evitar -disparo de armas hacia personas inocentes, contra vehículos que evitaban un control por una mera infracción municipal- en fin, todo tipo de circunstancias que demostraban palmariamente la falta de experiencia y “adoquín” como lo llamamos nosotros en la jerga policial.

Por lo tanto, la única manera coherente y correcta que podría utilizarse a las Fuerzas Armadas en la seguridad pública, sería en las fronteras, donde podrían reemplazar a la Gendarmería Nacional y a la Prefectura, en las vías navegables y el patrullaje de la Fuerza Aérea de las zonas fronterizas con una correcta y coherente Ley de Derribos, como tiene por ejemplo el Estado de Brasil, tema éste que requiere una mayor profundidad, y que seguramente desarrolle en ediciones venideras.

Por lo tanto, estoy absolutamente en contra de la utilización de las Fuerzas Armadas para la atención de la seguridad ciudadana. Hasta la próxima.

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VIOLENTARON EL CONSULTORIO DONDE SE GUARDAN HISTORIAS CLÍNICAS DE PACIENTES DE CROMAÑÓN


27/07/2018

Tal como ocurriera el año pasado, el miércoles 11 de julio manos anónimas volvieron a violentar el consultorio ubicado en el primer piso del hospital Santojanni, que funciona como sede del Programa Permanente de Salud Integral para Damnificados de la Tragedia de Cromañón, destinado a asistir a las víctimas directas e indirectas de la masacre del boliche de Once. “Esta vez no violentaron la puerta pero rompieron el armario donde se guarda la documentación. No puedo asegurar que no falten historias clínicas”, advirtió la Dra. Silvia Chevel, titular del Programa y encargada de hacer el seguimiento clínico de sobrevivientes y familiares de víctimas de Cromañón.

El episodio ocurrió en momentos en que la dirección del hospital insiste en mudar la sede del Programa a una oficina más pequeña, sin las comodidades necesarias para la atención de los pacientes. Pero además, se produce poco tiempo antes del comienzo de los casi 1.500 juicios en los que sobrevivientes y familiares de las víctimas reclaman un resarcimiento por la tragedia del 30 de diciembre de 2004. La suma de esas demandas engloban una indemnización total que, incluidos los intereses, supera holgadamente los 750 millones de pesos.

Según informaron a este medio familiares de las víctimas de Cromañón, tras notificarse del episodio la Dra. Chevel presentó una nota al director del hospital Santojanni, Dr. Federico Charabona, exigiéndole que hiciera una denuncia policial, pero éste se habría rehusado. Por estas horas los abogados de los familiares están solicitando una reunión con el Dr. Charabona para intentar clarificar lo sucedido. “Hasta hace un tiempo había cámaras de seguridad en el ala noreste del primer piso del hospital, donde está la oficina del Programa, pero imprevistamente fueron quitadas”, argumentaron.

Quien sí realizó la denuncia policial en la Comisaría 42ª fue la propia Dra. Chevel, quien además podría presentarse como querellante en una eventual causa penal

“Silvia no sólo es la responsable a cargo de la salud clínica en el Programa creado por el Gobierno porteño para víctimas, sobrevivientes y familiares de Cromañón, sino además una persona comprometida desde hace años con los damnificados de esta tragedia”, subrayaron los familiares. Y agregaron “ella está en su consultorio, que es la sede del Programa, lugar por el que hemos pasado la gran mayoría de nosotros y donde Silvia resguarda cuidadosamente cada una de nuestras historias clínicas”.

Y sobre el trato que reciben de la profesional, aseguraron “nos acompaña sin bajar los brazos, empujándonos, enviándonos mensajes para que realicemos los controles, mimándonos y retándonos también. Hoy quieren despojar el consultorio de Silvia en el Santojanni, para trasladarlo a un cubículo de 2 x 2 donde sólo entra un escritorio y dos sillas. En ese lugar tendrá que trabajar la única profesional de la salud que se preocupó y trabajó por nosotros durante once años”.

Alrededor de 600 personas, entre sobrevivientes y familiares, se atienden actualmente en el circuito de salud pública porteño, 400 deben realizarse chequeos anuales de por vida sobre su estado neumunológico y además reciben asistencia clínica y psicológica. Todas sus historias clínicas están en el consultorio de la Dra. Chevel del primer piso del Santojanni, cuyo armario fue violentado.


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DETUVIERON A VENDEDORES DE DROGA EN EMILIO CASTRO


06/07/2018

Se trata de una pareja de nacionalidad peruana que comercializaba cocaína a bordo de un taxi, justo en el límite entre Liniers y Mataderos. Ambos fueron puestos a disposición de la justicia junto al comprador que viajaba con ellos. Se les incautaron 87 dosis para la venta, celulares y dinero en efectivo.


La coartada era perfecta: un taxi simulando estar de servicio y en su interior el chofer y una supuesta pasajera. Pero algo salió mal. Pasadas las 17 del miércoles 4 de julio, personal de la División Precursores Químicos, dependiente de la Dirección de Lucha contra el Tráfico y Venta Ilegal de Drogas de la Superintendencia de Investigaciones de la Policía de la Ciudad, que se encontraba circulando por la calle Fonrouge, a poco de llegar a la intersección con la avenida Emilio Castro observó que un hombre entraba al taxi que, al parecer, ya estaba ocupado por una pasajera.

El hombre -alto y con campera oscura- se sentó junto a ella y el auto emprendió la marcha girando por Emilio Castro hacia Villa Luro. Pero otro elemento volvió a llamar la atención de los investigadores: el chofer hizo caso omiso al semáforo y violó la luz roja, motivo suficiente para que decidieran seguirlo. Instantes más tarde, al ponerse casi a la par del vehículo, notaron que el reloj del taxi estaba apagado. Ante esas irregularidades los efectivos le dieron la voz de alto y procedieron a detener el vehículo que para entonces ya estaba llegando a la esquina de Pizarro y Pola.

Acto seguido procedieron a identificar a los tres ocupantes, dos hombres y una mujer, todos de nacionalidad peruana. Ante la presencia de testigos, los sospechosos fueron requisados, y entre sus pertenencias se les halló cuatro celulares, 915 pesos, y 151 gramos de cocaína fraccionados en 87 envoltorios de nylon, todos prolijamente cerrados con cintas de diferentes colores para diferenciar el peso y la pureza de la droga. Además les fue secuestrado el vehículo, que era alquilado por la pareja.

Luego se supo que el último sujeto que había abordado el taxi era un comprador, mientras que el chofer y la mujer –ambos de unos 30 años de edad- eran cómplices en el negocio de venta de droga, para lo cual utilizaban el vehículo como “oficina” móvil. Se cree que venían desarrollando esta metodología desde hacía más de un mes.

Por orden del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 2, a cargo del Dr. Sebastián Ramos, los dos dealers fueron trasladados a la Comisaría 54ª imputados por infracción a la Ley 23.737, conocida como “Ley de Drogas”.


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