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STEFI LE GANÓ LA BATALLA AL CÁNCER


La postal de la felicidad. Stefi volvió a lucir su enorme sonrisa el 13 de febrero último en Miami, cuando en brazos de su padre Emiliano hizo sonar la campana anunciando el final de su tratamiento contra el cáncer.

20/3/2019

Luego de un año de luchar con fiereza, la pequeña de 5 años logró superar un tumor cerebral y ya sueña con reencontrarse con sus amigos del barrio


En un mundo donde el caos, la desesperación y la angustia dominan la primera plana de los grandes medios, la noticia de la recuperación de Stefi es, sin dudas, un regalo para el alma. Tal vez por eso, cuando el 13 de febrero pasado la pequeña de 5 años oriunda de Liniers hizo sonar la campana del Nicklaus Childrens Hospital en brazos de su padre, para oficializar su curación, una avalancha de alegría colmó los corazones de propios y extraños.

La feliz noticia viralizada por redes sociales desde Miami, donde la pequeña lleva adelante el tratamiento, llegó exactamente un año después de que los médicos le diagnosticaran un tumor embrional de alto grado en el cerebro que se había diseminado por la médula. Hoy, la angustia y la tristeza ya son parte del pasado, y tras haber superado su enfermedad a pura entereza y valentía, Stefanía Tarulla Zóttola se apresta a seguir los pasos necesarios para retomar su vida normal a la mayor brevedad.

“Ahora el tratamiento sigue son seis meses de quimioterapia vía oral, que en comparación con las que recibió durante todo este tiempo son mucho más suaves y con escasos efectos secundarios, además de otra intravenosa que debe hacerse cada quince días”, le explicó telefónicamente a este medio Carolina Tarulla, mamá de Stefi, quien aclaró que es un “tratamiento preventivo para evitar cualquier posibilidad de reaparición de la enfermedad”.

En este sentido, el prestigioso pediatra y neuroncólogo estadounidense, Dr. Ossama Maher, quien se ocupó de la salud de Stefi en todo este tiempo, explicó que “si bien el tratamiento ha sido totalmente exitoso, no queremos dejar ninguna posibilidad de recidiva, ya el cáncer que padeció Stefi además de ser muy extraño –existen apenas quince casos en todo el mundo y este es el primero que se trata en USA- es muy agresivo”. Mientras que durante varios meses atacaron el tumor con quimioterapia y rayos hasta eliminarlo, ahora comienzan a combatir aquello de lo que se alimenta, es decir, la sangre. “El tumor es como una planta, si se lo riega con agua crece; pero si le quita el agua se seca y muere”, graficó el profesional.

Para controlar su evolución, todas las semanas debe concurrir al hospital a hacerse análisis de laboratorio y cada doce semanas le realizarán además una resonancia de control.

En principio, el objetivo principal del equipo médico del hospital de Miami es que Stefi recupere gran parte del peso que fue perdiendo durante todo este tiempo. “Está siguiendo una dieta especial, supervisada por nutricionistas, y de a poco está volviendo a su peso normal, pero todavía está muy flaquita y se cansa fácilmente. Es un progreso lento pero constante”, resaltó Carolina.

- ¿Tienen prevista alguna fecha para regresar al país o todavía es muy prematuro pensar en eso?

- No, todavía es apresurado. Primero tiene que recuperarse bien y subir de peso. Por ahora, hasta que sus niveles en sangre estén estables, ya que con la radioterapia pueden bajarle las plaquetas y algún otro valor, el médico no le permite viajar. Por eso preferimos contener la ansiedad y esperar un tiempo más para poder viajar con ella. Seguramente viajemos algunos días mi marido o yo para cerrar temas en Buenos Aires que quedaron pendientes, ya que la idea por el momento es quedarnos acá.

- ¿Cómo tomó Stefi la noticia de su recuperación?

- ¡Saltaba de alegría y gritaba cuando le contamos que ya estaba curada! Está feliz y muy agradecida, tanto a su médico como a Dios. No para de rezar y dar gracias. Además se la pasa bailando, cantando y poniendo música. Ama las canciones de Maluma, de Soy Luna y reggaeton. Dice que cuando sea grande le gustaría ser modelo o cantante.

Carolina remarcó que su hija no ve la hora de reencontrarse con sus amiguitos del Baldomero Fernández Moreno, la escuela de Tuyutí y Martiniano Leguizamón, en Liniers, donde de no haber contraído la enfermedad, hoy debería estar cursando Primer Grado. “También cuenta las horas para poder ir a la playa o meterse en una pileta, pero por la radiación que recibió todavía no es conveniente exponerla al sol, todo se va a ir dando de a poco”, explicó. Mientras tanto, la pequeña guerrera comienza a reencontrarse con los juegos típicos de su edad. “Dibuja, pinta mandalas, mira películas, y juega al memotest y al dominó con sus hermanos (Julián de 7 años y Delfina de 3), que están tan contentos como ella”.

Si hay algo que caracteriza a Stefi es su enorme sonrisa, la misma que mantuvo incluso durante los tramos más complejos del tratamiento. “Es alegre y divertida hasta cuando está de mal humor”, la definió Carolina y aseguró que ese optimismo fue fundamental para superar su enfermedad. “Su médico oncólogo nos dijo que es la paciente más fuerte que tuvo hasta ahora, está orgulloso de Stefi”, agregó emocionada.

Durante todo este tiempo, el caso de Stefanía Tarulla Zóttola, o simplemente Stefi, como ya todos la llaman en el barrio, sensibilizó, enterneció y movilizó a miles de vecinos anónimos que a diario tuvieron presente esa sonrisa como la más fiel expresión de las ganas de vivir. Tanto Carolina como Emiliano, los padres de Stefi, son conscientes de ello. “Por favor no dejes de publicar los agradecimientos a toda la gente del barrio que nos ayudó, y que día a día nos brindó su amor, cariño y solidaridad, porque ese apoyo fue fundamental y nos permitió salir adelante y estar fuertes para nuestra leona”, pidió Carolina y remarcó el apoyo del grupo de papás del Baldomero, que organizó diferentes eventos y rifas para ayudarlos. Gracias a ellos y a tantos vecinos anónimos pudieron afrontar los gastos del seguro médico de Stefi y la estadía de la familia en Miami.

Todo ese esfuerzo mancomunado y desinteresado en pos de esta cruzada solidaria, rindió sus frutos con creces. Seguramente entonces, el 28 de marzo próximo, cuando Stefi cumpla 6 años, sean muchos los vecinos emocionados que la ayuden a soplar las velitas.


Ricardo Daniel Nicolini


UN CALVARIO CON FINAL FELIZ


Los últimos doce meses fueron para los Tarulla Zóttola un verdadero calvario. Claro que, con la noticia de la curación de Stefi, todo parece haber sido apenas un mal sueño.

Faltaba poco para que Stefi iniciara el preescolar cuando empezó a quejarse de una molestia en el cuello y la cabeza, a la que le siguieron náuseas y vómitos. El primer médico que la examinó le diagnosticó sinusitis. Pero se equivocó: Stefi tenía tres tumores en la cabeza.

El 22 de febrero del año pasado le pusieron nombre a su mal: un tumor embrional de alto grado en el cerebro que se había diseminado por la médula, del que la operaron dos días más tarde. Le sacaron con éxito dos lesiones del cerebelo, pero quedó una.

Carolina y Emiliano se contactaron entonces con las principales eminencias de Oncología de la Argentina, pero ninguna les daba un pronóstico alentador. “Paralelamente presentamos en el Garraham la orden de la oncóloga y patóloga asignadas para que hicieran un estudio que determinara con qué drogas atacar el tumor, pero después de veinte días nos confirmaron que no habían podido hacer el estudio porque la máquina se había roto”, cuenta Carolina, y asegura que ese fue uno de los momentos más tensos que les tocó atravesar en este tiempo, “porque la enfermedad le avanzaba sin poder comenzar un tratamiento, ya que estábamos a la espera de un resultado que nunca llegó”.

A partir de allí el matrimonio inició una intensa búsqueda por todo el mundo para dar con el sitio adecuado que pudiera tratar con éxito a Stefi. “Desde el primer día nos reunimos con familiares y amigos, nos dividíamos las tareas de búsqueda para investigar y llamar a los diferentes contactos, así fue que en Estados Unidos encontramos una luz de esperanza, un protocolo de investigación que podía salvar a Stefi”, recuerda Carolina con la voz entrecortada.

Después de varios días consiguieron que los admitieran en el Boston Children’s Hospital. “Esa misma semana viajamos, pero al llegar a Miami donde bajamos del avión para seguir rumbo a Boston, Stefi comenzó con síntomas cada vez mas graves, ya que el tumor tocaba el sistema nervioso central”. Del aeropuerto debieron trasladarse de urgencia al Nicklaus Children’s Hospital. “Ese mismo día el director de neurocirugía nos dijo que debían operarla ya mismo para descomprimir la médula que estaba tomada en un 90% y corría riesgo de quedar paralítica”. Carolina cuenta que la operación fue un éxito y que, al analizar el tumor, les dijeron que se trataba de una mutación muy rara de la que había muy pocos casos en el mundo.

De allí en más el plan de los médicos fue trabajar en conjunto con sus colegas del hospital de Boston para determinar el protocolo y encontrar el tratamiento adecuado. “Luego de analizar y hacer los estudios que no logramos hacer en Argentina, nos dieron el protocolo a seguir, con el cual finalmente lograron curar a Stefi”, recuerda Carolina.

Hoy el presente de Stefi es bien distinto, pero más lo es su futuro, que lejos de los oscuros nubarrones que se atrevieron a ocultarlo, se muestra tan claro y transparente como su sonrisa.


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RECUPERAR EL FORTÍN DE VILLA LURO, UN SUEÑO QUE YA SEDUCE A LOS VELEZANOS


Porción de historia. Este es el predio del viejo Fortín de Basualdo que se intenta recuperar. Supo ser un laboratorio y luego una oficina de Inteligencia del Ejército. Hoy está abandonado y en litigio.

25/01/2019

Una agrupación lanzó a rodar el proyecto que no cuenta con la aprobación de la Comisión Directiva. También le apuntan al predio de Provita y al de los Talleres Ferroviarios


Para muchos hinchas de Vélez que peinan canas, el proyecto tiene el dulce sabor de la vuelta a casa, para otros, resume la posibilidad concreta de retomar las raíces. De una u otra forma, la idea de recuperar para el club un sector del viejo Fortín de Villa Luro, no deja de sacudir las fibras más íntimas del sentimiento velezano.

Así lo entienden los integrantes de “Siempre por Vélez”, la agrupación que en noviembre pasado lanzó esta iniciativa que ya lleva reunidas cerca de 10 mil firmas en la plataforma change.org. “Somos un grupo de socios de Vélez que nos empezamos a juntar a comienzos del año pasado, con la idea de trabajar en diversos proyectos que sumen para el club a largo plazo, es decir no coyunturales sino estructurales”, comienza diciendo Bernardo Bertelloni, referente del Círculo El Fortín, que en noviembre de 2017 sucumbiera ante Sergio Rapisarda, en su frustrado intento por dirigir los destinos del club de sus amores.

La charla se desarrolla en la flamante sede de Álvarez Jonte y Barragán, frente al estadio José Amalfitani, inaugurada en noviembre pasado con la presentación de un proyecto marco, al que denominaron “Expansión fortinera”. “En ese proyecto marcamos tres terrenos cercanos que vemos como inversiones estratégicas para Vélez a largo plazo”, explica quien fuera prosecretario del club durante la última presidencia de Raúl Gámez. Uno es el del edificio abandonado de Provita, de Barragán y las vías del Sarmiento, el otro el amplio predio de los Talleres Ferroviarios de Liniers, y el tercero un sector del histórico Fortín de Villa Luro, ubicado en la manzana de Basualdo, Guardia Nacional, Schmidl y Pizarro,

“El inmueble de Provita está en venta desde hace años, y nos parece el lugar ideal para ampliar el instituto educativo del club, cuya capacidad está saturada. Es un edificio con una ubicación estratégica, que tiene acceso directo por Rivadavia, en una zona que va a crecer mucho cuando se concrete la obra del soterramiento”, señala el joven de 36 años, acompañado por Karina Martí, el martillero Gastón Aimaro –titular de Lincoln Propiedades-, Gabriel Peornedo y otros integrantes de “Siempre por Vélez”. Y sobre el Fortín de Basualdo explica “allí hay un inmueble que ocupa casi un cuarto de manzana, unos 2.600 metros cuadrados, que está abandonado desde hace treinta años. Primero, durante la dictadura estuvo en manos del Ejército, y luego fue un laboratorio. Los vecinos nos comentaron su preocupación por el estado de abandono del inmueble, el riesgo de intrusión y la inseguridad latente. Por eso nos parece interesante que Vélez, hoy tan alejado del barrio que lo vio crecer, pueda volver a hacerse fuerte en Villa Luro”.

Allí también la idea sería poder utilizar parte del inmueble para ampliar el instituto educativo, que desde hace años es una estructura de negocio del club, completamente superavitaria, que tiene los cupos completos. “Todos los años tiene las vacantes cerradas por falta de espacio, por eso entendemos que es una picardía que un club que tiene problemas de financiamiento y de presupuesto, no pueda crecer en un ámbito exitoso como el del instituto, que cuenta con el 80% de subvención de Estado. Incluso la idea es poder incorporar la opción universitaria”, se ilusiona Bertelloni, e indica que además ese inmueble podría albergar actividades sociales, culturales y deportivas. “Hemos verificado –asegura- que muchos socios de esa zona no se acercan tanto a Vélez por una cuestión de distancia y por la incomodidad de las vías. Por eso haciendo una sede allí podríamos potenciar al club y hasta acercar nuevos socios”.

Respecto al predio de 34 hectáreas de los Talleres Ferroviarios, sostiene que “la idea es empezar a discutir con las autoridades locales y de la Ciudad, la posibilidad de que Vélez pueda contar con un sector de ese terreno tan emblemático para Liniers, considerando la función social, la conexión que Vélez tiene con el barrio y los servicios que le presta a las escuelas de la zona, cuyos alumnos todas las mañana practican actividades deportivas en el club”. Y aclara que “la idea no es que le otorguen al club esos terrenos en propiedad, sino que se haga una cesión de uso, permitiendo inclusive que Vélez tenga salida a Rivadavia a través de esos terrenos”.

Aquí el proyecto parece planteado como una jugada estratégica. “Nosotros planteamos que en el momento en que se discuta el uso de esas tierras, Vélez tiene que jugar un rol esencial, por la importancia que tiene en la zona. Hoy el polideportivo quedó chico y hay deportes que no tienen espacio, por eso la idea es usar parte de ese predio para ampliar la oferta de actividades deportivas”, puntualiza.

Quienes integran “Siempre por Vélez” saben que para que el proyecto logre prosperar necesitan el visto bueno de la actual Comisión Directiva, cosa que hasta el momento no han conseguido. “Ya hemos tenido cuatro reuniones abiertas a las que hemos invitados a las distintas agrupaciones que intervienen en la vida política del club, pero el único que nunca vino fue el oficialismo. Hoy estamos en un momento de presentar y consensuar el proyecto, por eso hacemos estas reuniones abiertas, para que una vez que esté desarrollado en detalle, se lo pueda plantear formalmente a fines de marzo a la Comisión Directiva para que lo analice y, eventualmente, lo pueda llevar adelante. Y sino será la gestión venidera o la siguiente. No nos propusimos concretarlo en un plazo determinado porque no depende exclusivamente de nosotros”, aclara en ese sentido Gastón Aimaro.

No son pocos los que, desde otras agrupaciones fortineras, definen a esta iniciativa como un mero proyecto político. “Todos nosotros hemos tenido una actividad política en el club, pero no estamos trabajando este proyecto con una aspiración política”, asegura Bertelloni, y agrega “si hoy estuviéramos adentro del club, este tipo de proyectos no los podríamos desarrollar, porque no hay tiempo de proyectar, te come el día a día”.

Los integrantes de “Siempre por Vélez” sostienen que más allá del valor simbólico del predio, el viejo Fortín supo ser también un polo barrial al que todos los vecinos tomaban como lugar de referencia. “Por eso también queremos recuperar ese acervo histórico, social y cultural de Villa Luro, y esta es una oportunidad única para montar allí una subsede”, se ilusionan, y aclaran que “la idea es conseguir sólo ese inmueble con acceso por la calle Basualdo, no a recuperar toda la manzana, como se malinterpretó en algunos casos”.

Y ante la pregunta sobre si la concreción de este proyecto implicaría una erogación del club o se haría con capitales privados, Bertelloni expresa “por las averiguaciones que hicimos, hoy el predio de Basualdo es propiedad de una empresa privada, que se lo compró al Estado hace unos cuantos años y está en litigio, lo que implica que no lo pueda vender. De hecho en 2016 el Estado presentó una serie de acciones judiciales para intentar recuperarlo. Por eso es importante que dentro de este conflicto legal, Vélez manifieste su voluntad de tenerlo. No sabemos cuál es el valor en el caso de que se pueda comprar, tampoco si eventualmente el Estado, en caso de que lo recupere, podría cederlo a Vélez para su uso a través de un convenio de locación o cesión gratuita. De hecho las tierras del polideportivo Vélez las adquirió de esa forma, fue una donación del Estado, con el único requisito de que el club las utilice para la comunidad”.

En ese sentido, desde la agrupación coinciden en que tanto la Comuna 10, como el Jefe de Gobierno y la Legislatura porteña son actores principales que pueden destrabar la situación en la que hoy se encuentra el inmueble. Vale recordar que el presidente de la Comuna 10 que corresponde al barrio de Villa Luro, es el macrista Daniel D’ippolito, un ex referente de la hinchada velezana.

-¿Esto significa que el club no debería invertir dinero en la compra del predio?

-Ese sería el objetivo de máxima. No obstante, si el Estado no quiere cederlo y lo pone a la venta, y el club está dispuesto a hacer esa erogación luego de la aprobación de los socios, no nos parece algo imposible, obviamente sin comprometer el patrimonio del club. No lo vemos como algo que vaya a generar un mayor déficit, sino como una oportunidad concreta de crecimiento que puede generar nuevos ingresos. Algo parecido ocurrió en los 90’ cuando se adquirió la Villa Olímpica, que le permitió a Vélez armar la fábrica de jugadores que hoy tiene. Es una alternativa, aunque nosotros apostamos a lograr la cesión del Estado. Distinto son los casos del terreno de Provita, que está en manos de un privado y sí está en venta, y del de los Talleres Ferroviarios, que no sabemos si el Estado querrá venderlo en poco tiempo.

Lejos de ponerse plazos, la única certeza que hoy tienen Bertelloni y su gente es que el proyecto ha comenzado a dar sus primeros pasos. Y vaya que no es poca cosa.


Ricardo Daniel Nicolini

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ALGUNAS VOCES EN CONTRA


25/01/2019

Una de las voces caracterizadas que se alzaron en contra de este proyecto desde el propio riñón velezano, fue la de José Luis Amalfitani, nieto del inolvidable don Pepe. “Este es un tema político, un proyecto de Bertelloni que perdió las elecciones y con este proyecto pretende ganar las próximas”, disparó sin miramientos, y luego agregó “no sirve tener sucursales a escasa distancia del club, cuando Vélez necesita muchísimas obras. De hecho estamos armando una comisión para lograr escriturar lo que no escrituró Gámez, que son 75 mil metros cuadrados, donde se incluye hasta al platea alta sur. Yo en el 2006 les di una lista con los terrenos que faltaban escriturar, pasaron 12 años y no hicieron nada. Prometieron hacer un miniestadio y se gastaron la plata, y ahora quieren que Vélez salga a comprar un edificio destruido que tiene 45 años”.

Hasta se animó a reconstruir la historia de ese edificio, luego de que Vélez abandonara el predio. “Allí funcionó durante muchos años el laboratorio Carlos Erba, y luego, durante el Proceso lo usó el Ejército como una oficina de Inteligencia”.

Según Amalfitani “quieren entusiasmar al hincha de Vélez tocándole el corazón, pero en realidad lo hacen para medir la convocatoria que tienen. El señor Bertelloni más todo el resto de la gente que perteneció a la anterior Comisión Directiva que dejó a Vélez a dos puntos del descenso, le quieren poner palos en la rueda a la actual Comisión para que distraiga dinero en este proyecto en lugar de destinarlo a otras obras”.

Y fue más allá. “Yo con un millón y algo de dólares, por decir una barbaridad de plata, te hago una tribuna detrás de la local, y en 6 pisos con 75 metros de largo por 18 de ancho, se puede ubicar una facultad de seis pisos, y no hay que comprar ningún terreno porque el lugar ya es de Vélez. Entonces hacer cosas afuera cuando hay tanto para hacer adentro, es malgastar dinero que hoy Vélez no tiene”.

Tampoco dijo verse seducido desde lo emocional. “A mí no me gusta el proyecto –enfatizó- no me genera nada. Aparte yo no quiero volver al lugar en el que Vélez se fue al descenso. Sería como volver con una mina que te engañó con otro. Del viejo Fortín prefiero quedarme con la maqueta que está en el hall del club y queda linda”.

Algo más medido, aunque no menos reticente, se mostró el actual presidente Sergio Rapisarda, quien al ser consultado telefónicamente por este medio, expresó “sinceramente no tengo idea de qué se trata el proyecto. Sé que el tema se viralizó y que lo impulsan los muchachos del Círculo, pero no leí nada. Por eso prefiero no opinar hasta tanto no me interiorice sobre el tema. Si digo que el proyecto no es nuestro, no sé con quién se manejaron y entiendo que no se trata de recuperar el viejo Fortín, sino apenas una porción de esa manzana”.

Quien aun no se expresó al respecto fue el expresidente Raúl Gámez, que hasta no hace mucho era el referente político de Bertelloni y hoy se muestran distanciados. De hecho algunos allegados aseguran que Bernie, como lo conocen sus íntimos, ya no tendría relación con el Círculo El Fortín, que lidera Gámez.





UNA CANCHA CON HISTORIA


El emblemático Fortín de Basualdo –cuyo mote surgió tras lo inexpugnable que resultaba el estadio para la mayoría de los equipos que lo visitaban- se inauguró oficialmente en 1924, y once años más tarde se disputó allí el primer partido con luz artificial del fútbol argentino, en la noche en la que Vélez se impuso por 4 a 2 ante Platense.

Claro que no todos los recuerdos asociados al viejo Fortín de Villa Luro son felices. En esa misma cancha a Vélez le tocó sufrir el momento más amargo de toda su historia. A finales de 1940, tras una sucia maniobra de Independiente, que se dejó ganar ante Atlanta por 6 a 4, se consumó el único descenso que padeció la institución en todo lo que va del profesionalismo.

Apenas unos meses más tarde, a comienzos de 1942, el club fue intimado a desojar el predio, tras el vencimiento del contrato de arrendamiento del viejo Fortín de Villa Luro.


Un año después, el 11 de abril de 1943, el inolvidable don Pepe Amalfitani lograba inaugurar en los pantanos del arroyo Maldonado el actual estadio de Liniers, utilizando para sus tribunas los viejos tablones del Fortín.

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