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EL ARTE DE AMAR, SEGÚN PASAN LOS AÑOS


14/1/2020

La sociedad se sacude en un movimiento constante, y con él también van mutando las formas de entender y encarar los vínculos interpersonales. Este informe ofrece un detallado análisis sobre cómo fueron modificándose las relaciones sexo afectivas a lo largo de la historia y los paradigmas que la sociedad fue reelaborando. Del casamiento para toda la vida a las variantes del poliamor.


Las sociedades cambian; es una premisa que hay que tener en cuenta para entender cómo se desarrollan. Nada se mantiene exactamente igual y esto aplica en todas las áreas. Por eso, el nuevo paradigma presentado por una juventud que comienza a despegarse de aquello que se conoce como una relación amorosa tradicional, no es la excepción.

Más allá de los nuevos planteos, hay una costumbre que está arraigada a la sociedad en su conjunto, de la cual es prácticamente imposible desprenderse. Puede mutar o modificarse pero siempre desemboca en lo mismo. Esto es la monogamia.

En este último tiempo se ha escuchado hablar de poliamor, amor libre o simplemente amor sin ningún tipo de etiqueta que limite el vínculo entre dos personas. Entonces: ¿Es posible modificar lo culturalmente establecido? ¿Hay posibilidades de cambiar esos parámetros?

Lo que queda por delante es la incertidumbre ante las nuevas opciones y, para algunos, un eventual camino a la destrucción absoluta del vínculo amoroso más antiguo. Claro está que las sociedades son diferentes dependiendo sus costumbres y el lugar en el mundo en el cual se desarrollen, de allí que este informe se limite sólo al territorio argentino como campo de investigación.


Vínculos afectivos. Una aproximación en la historia


Para comprender cómo se desarrollan las nuevas maneras de vincularse íntimamente con otros, primero hay que establecer una definición para las relaciones sexo afectivas. Se entiende como “dos personas que comienzan a socializar cuando surge una atracción por parte de una de ellas, ésta puede ser o no correspondida, pero cuando se hace recíproca se manifiesta el enamoramiento”.

El primer contacto con la monogamia es a través de los padres, quienes al momento de nuestro nacimiento (en la mayoría de los casos), conforman una relación exclusiva de pareja. El segundo contacto puede llegar a ser a través de la lectura de cuentos infantiles en las cuales siempre existen protagonistas que representan al amor. Una vez que logramos leer por nuestros propios medios seguimos buscando historias similares, ahí es en donde una gran cantidad de personas eligen los clásicos literarios, donde se conserva la misma línea. La música es otra manera de absorber aquello que se nos ha impuesto como la forma correcta de amar, y es que por medio de la poesía musicalizada se repiten una y otra vez que sólo conseguiremos la felicidad plena encontrando un complemento, otra persona que pueda llenar el supuesto vacio con el que nacimos. También se suman los dichos populares, frases que pasan de generación en generación y que siguen el mismo camino para desembocar una vez más, en la monogamia. Otra manera de llegar a esta conclusión es el cine, donde sin importar el género del largometraje, siempre hay lugar para las historias de amor. Puede ser o no el tema central pero siempre van a aparecer dos personas que se unen por un sentimiento en común: el amor.

Partiendo de la base del “felices para siempre”, crecemos idealizando el concepto de amor hasta llegar al punto de desear aquello que nos dicen que es lo que necesitamos. Sin importar el género, la meta siempre es una: La familia.

A partir de encuestas realizadas en las redes sociales se puede comprender, en parte, cómo se entienden las relaciones sexo afectivas entre personas de 20 a 40 años.


La monogamia como una imposición social


En un muestreo de cincuenta personas se intentó llegar a una aproximación sobre las imposiciones culturales que son trasladadas de generación en generación y, paralelamente, conocer la influencia de las artes en las decisiones que tomamos en nuestra vida.

El 90% de los consultados aseguró que alguna vez le plantearon la necesidad de casarse y tener hijos. Por otra parte, un 62% aseguró que su libro favorito gira en torno a una historia de amor; un 58% sostuvo que escucha a menudo canciones de amor; mientras que un 66% expresó que su película preferida relata una historia de amor.

A partir de los resultados de estas encuestas, se puede afirmar que la monogamia está impuesta no sólo culturalmente, por medio de lo que nos dicen que es lo correcto a medida que vamos creciendo, sino que además está presente en los diferentes tipos de arte, ya sea literario, musical o cinematográfico. En este sentido, somos altamente influenciados por nuestro entorno desde edades tempranas.


El matrimonio


Argentina tiene leyes que son las encargadas de regular a la sociedad y, por consiguiente, establecer qué es lo que está mal y qué lo que está bien. El matrimonio, que es la unión civil entre dos personas de sexos opuestos o iguales (Ley n° 26.618 promulgada en el año 2010), no está exento de estás regulaciones.

La Dra. Beatriz Cano, abogada especializada en derecho de familia, explica cómo es la legislación de nuestro país en este sentido.

Claro que existen diferentes maneras de convivencia y, aunque estemos acostumbrados a escuchar hablar de dos personas, también hay quienes eligen otras opciones, como por ejemplo la poligamia. En nuestro país las leyes no pueden intervenir en este punto. La Dra. Cano explica: “en la legislación argentina no tiene cabida la poligamia, sin embargo tampoco está prohibida. El artículo 19 de la Constitución Nacional dice que todas las acciones privadas de los hombres están exentas de la competencia de los funcionarios. Quiere decir que si en tu consciencia está ser polígamo, ninguna autoridad te puede decir que no lo seas. Es un tema moral y privado de las personas”.

Sobre lo que sí se puede legislar es en las uniones legales. Y aquí existen algunas restricciones.“Los tipos de enlaces permitidos son el matrimonio y el concubinato –explica la Dra. Cano-. El matrimonio está legislado por una ley regular, en un principio todas las parejas pasaban por el matrimonio y también por la Iglesia. Posteriormente, hace unos 30 años, empezó la convivencia de hecho. La legislación en general en Argentina ha sido muy pacata en este tema y le asignó el nombre de uniones de hecho” y lo trataban como si fueran asociados. Luego se abre paso la legislación de seguridad social, donde se presenta una señora que tenía 40 años de convencía, enviuda y había permanecido con su pareja hasta los últimos días de su vida; esta se oponía a que la ex esposa reciba parte de la pensión. Es por eso que la justicia determinó que era más valiosa la contribución que había hecho a la vida del difunto, la concubina. En consecuencia permitieron que compartieran la pensión. Esto abrió un camino para pensar en el concubinato, personas libres pueden vivir en concubinato”.

Las unión civil resulta de suma importancia en casos de enfrentar alguna situación límite, como una enfermedad o la muerte misma. Cano explica que“Los beneficios que tiene son los cobros de los seguros de tipo social. También se permite el uso de la obra social, acreditas el concubinato mediante una información sumaria que se hace en Tribunales, llevas dos testigos y decís que convivís con esa persona, los dos testigos dan fe y ya está; podés usar la obra social. En este último tramo se ha permitido una regulación un poco más benigna al respecto del concubino o la concubina en relación con el matrimonio. Sin embargo, el peso de la Iglesia ha influido muchísimo en considerar estas uniones, antes era muy jorobado ser concubino porque estaba mal visto y la sociedad era proclive al matrimonio. La Iglesia siempre ha sido un factor de estancamiento y las leyes han recogido este revoleo de sotanas en una posición rígida. Recién ahora los letrados son más abiertos, incluso no pueden negar su propia vida, porque muchos viven en concubinato y no pasa nada. Nadie se rasga las vestiduras por el matrimonio”.

Claro que, así como se habla de uniones de parejas, también existen las rupturas. Porque de la misma manera que el amor comienza, también puede terminar. En el caso de los enlaces civiles, la abogada cuenta:“Los motivos más comunes son los malos tratos, que calificaban antiguamente como injurias graves, donde se agrupaban todos los tipos de violencia (física, emocional, verbal, económica). Las injurias graves eran todo aquello que provocara una herida en la persona, por eso el juez veía que había ‘matrimonios y matrimonios’. Estaban aquellos en los que el insulto podía ser causal del divorcio y aquellos otros que se tiraban cosas por la cabeza y creían que no era tan grave. Por otro lado, era común el adulterio. En un principio era regulado como un delito y era un delito del derecho penal hasta hace, relativamente, poco tiempo. Se penalizaba al adultero pero de una manera diferente teniendo en cuenta el género. El hombre solía tener una concubina o ‘manceba’, que era una especie de mantenida. No estaba mal visto que un hombre tuviera una mantenida fuera del hogar, para el hombre la esposa era su ‘honorabilidad’ y las mantenidas eran las ‘cositas sucias’. Ahora no está regulado como una causal de divorcio porque era muy difícil probarlo ya que había que sorprender al conyugue en el acto mismo”.

Y así como se puede llegar a la instancia del divorcio algunos años después de haber contraído matrimonio, también puede anularse de manera inmediata, si así lo solicitara una de las partes. Con respecto a esto, la Dra. Cano explica:“se puede anular un matrimonio y esto viene del derecho canónico, que considera que un matrimonio no consumado es anulable. Es decir, si no paso nada entre los conyugues se anulaba. Otro causal muy común era el haber confundido a la persona. Por ejemplo, un error en cuanto a la persona que yo creía que era cuando me casé y resulta que terminó siendo otra”.

Conocer cuáles son los límites pero, sobre todo, cuáles son las leyes que marcan estos límites, puede ayudar a entender mejor cómo funciona el sistema. De donde vienen las costumbres que aún se mantienen, por qué lo hacemos y cómo lo deshacemos es importante para seguir creciendo y avanzando hacia una sociedad civilizada y basada en el respeto hacia el otro.


Amar, un concepto que muta con los años


Hasta no hace muchos años, era casi imposible imaginar en Argentina la unión formal entre personas del mismo sexo. Eran años atroces para quienes se atrevían a vivir otro tipo de amor, que no fuera el heterosexual, porque era tomado como un desafío para todos aquellos que los tildaban de “inmorales y desviados”. Por suerte, las sociedades cambian y con esos cambios vinieron las ampliaciones de derechos; por ejemplo, el matrimonio igualitario.

Hoy en día, no obstante, esta lucha dejó de ser un tema central y ya se entiende como una conquista ganada. Siguiendo con la línea de los cambios, existen diferentes formas de expresar o sentir amor, de las cuales todavía nos horrorizamos al escucharlas. Claro que, soplan vientos de cambios.

Aunque nos cueste entender, por haber crecido en una sociedad influenciada por la monogamia, las nuevas -y no tan nuevas- generaciones, nos presentan diferentes tipos de practicar el amor.

Hace un tiempo muchos miraban confundidos los programas de chimento de la tarde, después de escuchar a una figura reconocida en el ambiente, como lo es Florencia Peña, decir que practicaba junto a su pareja el “poliamor”. Con esta declaración, nacieron cientos y miles de interrogantes: ¿Qué es? ¿De qué se trata? Si bien todos acudimos rápidamente a la teoría de la infidelidad, la realidad es que la actriz abrió la puerta para que hablemos de otros conceptos: amor libre, poligamia, bigamia o responsabilidad afectiva.

Con respecto a esta temática, la sexóloga explica: “hay muchos cambios en la sociedad y son muy fuertes. Dentro del feminismo hay toda una postura que está en contra de lo que se conoce como amor romántico, que para el colectivo feminista supone un concepto de sometimiento de la pareja y todo lo que tiene que ver con la monogamia. Por otro lado, están los swinger, que hacen intercambios de pareja sólo a nivel sexual y no afectivo. Otra opción es el poliamor, es decir varias personas amando, pueden ser tres, cuatro o más, siendo que en la monogamia el amor se cristaliza solo de a dos. Todos estos cambios reflejan que la monogamia es una cuestión que tiene que ver con lo cultural y no tanto con lo absolutamente esperable de las personas”.

Hay que tener en cuenta que, en estos casos, la teoría puede alejarse por completo de la práctica. Es por eso que, para abordar otra temática como lo es el “amor libre”; es decir, aquella manera de entender la relación de pareja en la que nadie es propiedad de nadie, y que una relación sexo afectiva ocasional no es el centro de la veda de una persona. Para conocer más sobre el tema acudí a Carla C, una estudiante de locución y militante feminista, quien cuenta: “practico el amor libre hace años, ahora lo estoy transitando por segunda vez con mi nueva pareja y la verdad es que, el hablar nos ha ahorrado muchísimos problemas. Además de que me gusta el hecho de que no nos comemos la cabeza porque sabemos en donde esta puesto el deseo del otro. Obvio que también me gusta la monogamia, pero el amor libre me ayudó a evitar los celos y el miedo a que me engañen y/o engañar”.

En Argentina existe una agrupación que engloba y ofrece talleres informativos para comprender y ejercer el amor desde la responsabilidad y el conocimiento, denominada “Amor libre Argentina”. Allí se entiende el amor libre como otra manera de concebir las relaciones de pareja. Así lo explican: “el consenso es fruto de un diálogo que no se da por presión ni coerción y es un acuerdo que puede ser renegociable. Allí se decide la forma de una relación: monógama (entre dos personas sin presuponer la noción de propiedad de uno sobre el otro), monógama abierta (entre dos personas con la libertad de relacionarse sexual/afectiva con otra por fuera) o poliamorosa (entre dos o más personas). De la misma forma, toda relación que respete los consensos, que no presuponga la propiedad de la persona y donde prime la honestidad, es válida para los que practican el amor libre: se pueden dar las relaciones sólo sexuales (vínculo carnal), afectivas (unión mediante un lazo sentimental), fusionadas (una mezcla de ambas), anárquicas (no hay una diferencia ni jerarquización entre los vínculos sexuales, afectivos o amistosos), etcétera”.

Queda claramente demostrado que si bien se trata de una práctica dentro de otra, sigue respetando los acuerdos, por lo tanto se puede ejercer dentro de una pareja que se concibe como monógama.


La monogamia como fenómeno ancestral y cultural


Existen varios estudios en diferentes universidades del mundo que intentan explicar por qué la monogamia es la práctica más común y la que más interpela a los seres humanos. Según el antropólogo Christopher Opie, del University College of London: “Hay varias hipótesis sobre la monogamia. Una es que cuando los hijos demandan más cuidados, es mejor tener dos padres. La segunda, conocida como ‘escoltar al compañero’, propone que los machos deben estar cerca de las hembras para protegerlas de otros machos rivales. La tercera es que los machos se quedan con las hembras para defender a sus hijos de los ataques de otros machos, que quieren matar esa descendencia para que las hembras puedan quedar embarazadas nuevamente”.

Otro estudio publicado por la Universidad de Waterloo de Canadá, estipula que “el cambio de poligamia a monogamia pudo haberse dado hace diez mil años con la llegada de la agricultura. Las tribus, que antes eran nómadas, comenzaron a asentarse y ya no podían darse el lujo de tener enfermedades de transmisión sexual que mermaran la población”.

Nuestro país no ha indagado demasiado en la temática, pero si se han publicado notas periodísticas al respecto, con datos extraídos de la propia sociedad aunque sin ahondar demasiado en ello. Las notas mencionadas no hablan específicamente de la monogamia sino que se posicionan más sobre la infidelidad o exclusivamente el poliamor. Está claro que se habla de infidelidad porque sólo tienen en cuenta una forma de amar: la monogamia.

Raúl Padilla, psicólogo y terapia sexual de pareja, explica: “Hay una monogamia sexual, que implica no mantener relaciones con otras personas que no sean tu pareja, y una monogamia social, que implica tener una sola pareja con la que convivimos”.

Con respecto a la monogamia social, Padilla sostiene que “es más adaptativa para nuestra sociedad a nivel: económico, biológico y psicológico. Hay un punto de referencia, alguien con el que compartir y te sentís imbuido dentro de un grupo. A nivel social, como la sociedad retroalimenta a la familia como unidad básica, sos parte productiva de esta sociedad. Por eso seguirá adelante la monogamia social”.

Hay algo que está claro, es casi imposible desprenderse de la práctica original. Se la puede modificar para adaptarla a los nuevos tiempos, pueden aparecer nuevos conceptos para que repensemos los vínculos como sociedad y que podamos ejercerlos sin necesidad de vivir una relación violenta. Puede pensarse como un vínculo sano y sin restricciones y así podría seguir pero, siempre se llega al mismo punto: todas las formas de concebir una pareja reconocen y respetan a la monogamia por ser el modo de amar más antiguo.

Sobre ésta realidad, la socióloga explica: “El amor en nuestro presente, es un verdadero milagro: es el significante de la apuesta que, el ser humano, va al encuentro del otro, en su ser-otro, renunciando al saber.”

Es por eso que podemos comenzar a pensarnos como una sociedad abierta y las relaciones de pareja se irán modificando a través de los años, claro que la línea de meta terminará siendo la misma: la monogamia.


Gisela Doello


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MADRE DEL DOLOR


29/12/2019

Al cumplirse quince años de la tragedia de Cromañón, Nélida Pata recuerda a su hijo Walter en un relato conmovedor que es también un pedido de justicia


El 30 de diciembre de 2004 una profunda herida marcó para siempre el corazón de los argentinos. La crónica -fría y desoladora- recuerda que una sucesión de bengalas encendió la media sombra que cubría el escenario del boliche República de Cromañón, desatando de pronto un voraz incendio, en pleno show de Callejeros, que terminó con la vida de 194 jóvenes y dejó otros mil quinientos heridos. Luego se supo que tanto los organismos de control del Gobierno porteño como el administrador del lugar, Omar Chabán, habían incurrido –corrupción mediante- en una serie de irregularidades atroces que le abrieron paso a la tragedia. Al cumplirse quince años de aquel tristísimo episodio, y como homenaje a todos esos jóvenes que ya no están, incluimos a continuación el conmovedor relato en el que la vecina de Mataderos, Nélida Andrade de Pata, recuerda a su hijo Walter, una de las 194 víctimas fatales que dejó su vida en Cromañón.


Mi nombre es Nélida, el de mi esposo, Jorge. Nos casamos en 1971 y fuimos padres en 1973 y en 1976. Fueron dos embarazos deseados: el de Walter y el de Gustavo.

Desde comienzos de 1973 sólo podíamos pensar en el día del nacimiento. El 25 de abril rompí bolsa y di a luz a Walter. Entonces nos embriagó una gran felicidad, fuimos padres ¡Qué alegría! Lo mismo pasó luego con el nacimiento de Gustavo, el 10 de noviembre de 1976. Pero esta alegría fue compartida con Walter, que ahora tenía un hermanito.

Pasaron los años y fueron creciendo muy sanos. Estudiaron, y ya más grandes, Gustavo decidió seguir electrónica y también piano, y Walter, a los 13 años, se recibió de profesor de guitarra. A él también le gustaba cantar, y comenzó a vocalizar. Llegó a presentarse en el Café Tortoni, El Farol y en el Café de los Angelitos. Además, representó a su escuela, el Liceo 8 de Mataderos, en Feliz Domingo, de Canal 9, cuando ganó la prenda “Yo sé”, cantando el tema “El amor desolado”. Luego fue llamado para probarse en la orquesta de Armando Cupo.

Walter trabajaba en marroquinería, y Gustavo en electrónica. Un día Walter inició un curso de cocina, quería ser chef. Su hermano le decía “Wal, si me va mal con la electrónica, me prendo con vos, y si a vos no te va bien, te venís conmigo”. Pero de pronto, sueños, sacrificios y futuro, quedaron truncados en la tragedia más grande no natural de la Argentina: Cromañón.

El 30 de diciembre de 2004, a las 23:40, recibí un llamado telefónico. Era mi hijo Gustavo. Me decía “mamá, se incendió Cromañón y perdí a Walter. Ya entré varias veces y saqué chicos, pero no puedo encontrar a Walter. Vénganse”. En ese momento comenzó un estado de locura, llanto, miedo y desesperación. Con su papá, familiares y amigos, salimos al encuentro de Gustavo. Así, juntos, deambulamos por hospitales, sanatorios, morgues. Y entre montañas de cadáveres, abriendo bolsas, logramos encontrarlo. Dos días después, y con el féretro cerrado, pudimos velar cristianamente el cuerpo de nuestro amado hijo, para luego quedar todos enfermos del corazón, del alma y de la mente. Una familia destruida.

Después, los días transcurrían y se apoderaba de la casa un silencio profundo. Pero entre el dolor y la angustia comenzaba la lucha ¿Cómo vivir con la ausencia de Walter y tratar de sanar a Gustavo cuando también nosotros estábamos enfermos? Pero Gustavo llevaba una semana en cama tapado hasta la cabeza, sin querer comer ni tomar agua. Su novia, Marcela, nunca lo dejó solo. Cuando ella se ausentaba, venía a dormir Gabriel, su hermano del alma. Falucho, el perrito de Walter, dormía debajo de su cama. Tiraba a morder si alguien intentaba sacarlo de allí. Por las tardes venían a casa familiares y amigos que, durante mucho tiempo, nunca nos dejaron solos. Seguían pasando los días y comencé a sentirme inquieta: Walter no estaba en casa. “Tengo que traerlo –me dije- pero ¿cómo hago?”.

El 4 de enero de 2005 ya estaba en la calle. Fui a San Justo, nos reunimos con el intendente Alberto Ballestrini y nos dijo que nos iba a ayudar. En aquella reunión conocí a una asistente social. Le di mis datos y al día siguiente me llevó a ver a la señora Alicia Kirchner, a quien le pedí los restos de mi hijo Walter. Me dijo que era imposible, pero llamó a un abogado para consultarlo. Este le dijo que no lo podía autorizar, porque el cuerpo pertenecía a la causa “Cromañón”. Yo pensaba “Walter es mío, mi hijo me pertenece”. Al fin, Alicia Kirchner me mandó a ver al ministro Aníbal Fernández y, gracias a su intervención, la jueza María Angélica Crotto y su secretario, Hernán Canessa, me autorizaron la cremación el 7 de enero ¡Por Dios! ¡Qué momento cuando pedí reconocerlo! No lo veía desde aquel 30 de diciembre, y sabía que esta vez sería la última. Pero no fue así, pues su imagen quedó lacrada en mi mente, siempre lo veo. En esta instancia, fui acompañada por mi hermana Mercedes, mi sobrino Jorge y mi compadre Luis Santomauro. Por fin, Walter estaba en su casa, con mamá, papá y su hermano.

Los días seguían pasando y todo se hacía más confuso. Teníamos que tratar nuestra salud. Lo hicimos en el hospital Santojanni, con la Dra. Silvia Chevel. Pero sólo nos atendimos mi hijo Gustavo, sobreviviente, y yo. Mi esposo Jorge me dijo “Yo no hago tratamiento. Nadie puede sanar la herida que tengo en el alma”.

Gustavo se trató en neumonología e hizo terapia grupal. Fue una pérdida de tiempo y de salud. Después de un par de sesiones, le dijeron “hasta acá llegamos, no podemos ayudarte más, porque de arriba nos están apretando”. Yo le dije a Gustavo que hiciera la denuncia, pero él me respondió “no mamá, nos dijeron la verdad”. Fueron las licenciadas Nélida Jabalera (matrícula N° 3812) y Claudia Contreras (matrícula N° 13872). La doctora Silvia Chevel, coordinadora del Programa Cromañón, me atendió muchísimas veces, tantas como fueron necesarias y más también. Fue y es mi terapeuta. Cuando me sentía mal, ella lograba recomponerme. Siempre me dijo “usted tiene que homenajear a su hijo Walter”. Entonces hice una bandera con la cara de Aníbal Ibarra y Omar Chabán, la titulé “el mundo sabe quiénes son los asesinos de Cromañón”. Y a todo conocido que viajaba al extranjero le daba la otra bandera, con el rostro de Walter, o una pancarta donde decía “Walter Pata, una de las 300 víctimas de Cromañón, en la Argentina”.En el extranjero, cuando veían que sacaban fotos con la bandera o la pancarta, preguntaban “¿Qué es eso?”. Y siempre se trataba de que alguien pudiese traducir y explicar que Cromañón había sido una tragedia no natural y que los responsables eran el empresario Omar Chabán y el entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad, Aníbal Ibarra. Ambos cómplices, corruptos y asesinos que, por ambición, mataron a nuestros hijos.


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EL ACCESO A LA UNIVERSIDAD Y AL MERCADO LABORAL DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD


El mejor amigo del hombre. Durante la jornada se presentaron las intervenciones con perros de asistencia o de terapia, para acompañar a niños, adolescentes y adultos con diversas discapacidades y problemas de salud mental.

08/12/2019

Un derecho que, en la práctica, resulta uno de los más vulnerados


El 14 de noviembre último se llevó a cabo el encuentro de cierre de actividades anuales de la Comisión de Asuntos de las Personas con Discapacidad, dependiente de la Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires. La Jornada de Sensibilización y Concientización denominada “Un mundo de todos, con todos y para todos”, desarrollada en el auditorio del anexo de la Cámara, en la Ciudad de La Plata, tuvo como panelista a la Lic. Delia Carro Evangelista, vecina de Liniers y colaboradora de este medio.

El lema del encuentro fue “nada de nosotros sin nosotros” (en latín, nihil de nobis, sine nobis) frase adoptada en la década del 90’ por las organizaciones de personas con discapacidad y sus familiares, para recalcar la idea de que no puede decidirse una política sin contar con la participación completa y directa de los miembros del grupo que afecta. El origen de este lema, no obstante, se encuentra en las tradiciones políticas de Europa Central. En 1505, contribuyó a que se estableciera un nuevo modo de gobernar y legislar constitucionalmente en Polonia, la primera nación que transfirió el poder del monarca al parlamento. A partir de ahí, el lema se convirtió en un sinónimo de normas democráticas.

Tras las palabras de apertura a cargo de los responsables de la Comisión, se presentaron dos proyectos de ley. Uno de ellos de “Regulación de la Asistencia Personal”, tendiente a apuntalar la vida independiente de los jóvenes con discapacidad que cursan carreras terciarias y/o universitarias, y necesitan contar con una persona especializada como apoyo; y el otro referido al “Acceso a las nuevas Tecnologías”, que propone un marco de regulación y reconocimiento para todo aporte tecnológico que garantice la comunicación de personas que presenten limitaciones en esa área.

Ambos proyectos fueron explicitados a la Comisión por quienes serían beneficiarios directos, con el objetivo de que en un futuro reciban la cobertura por parte de la Obra Social de la Provincia. En el caso de la Asistencia Personal, fue expuesto por jóvenes usuarios de la ONG Asociación Azul, mientras que en el de las Tecnologías para la Comunicación, se explayó el Dr. Jorge Rivas, diputado nacional mandato cumplido y expresidente de la Comisión de Discapacidad de la Cámara de Diputados de la Nación, quine lo hizo a través de un video, ya que compromisos previos le impidieron asistir. Allí contó cómo, tras un violento ataque callejero ocurrido en 2007, quedó cuadripléjico y con pérdida de la función del habla. Destacó además que las nuevas tecnologías de comunicación diseñadas por la Universidad Tecnológica Nacional, le permitieron retomar normalmente su trabajo como abogado y desempeñar sin ningún impedimento sus funciones como diputado nacional durante dos períodos. Para finalizar, agregó que desde su sitio web se puede descargar gratuitamente el software que utiliza para comunicarse.

A su turno, la Asociación Civil “Empatizando” presentó su especialidad: las “Intervenciones con perros de asistencia o de terapia” para niños, adolescentes y adultos con diversas discapacidades y problemas de salud mental. Se trata de perros especialmente entrenados para la actividad requerida. Luego hablaron familiares de personas con discapacidad, enfatizando la importancia de la actitud de la familia para empoderar a esos jóvenes, a fin de que continúen estudios superiores, trabajen y lleven una vida como aquellos que no tienen limitación alguna. Para finalizar, la Lic. Carro Evangelista integró un panel con otros dos especialistas: la Lic. Romina Finucci de la Asociación de Sordomudos de Ayuda Mutua (ASAM) y el Lic. Antonio Gómez Cavallini, profesional con discapacidad de FEDUBA/CONADU (asociaciones gremiales docentes de las universidades nacionales). Juntos desarrollaron el tema del acceso a la universidad pública y al trabajo, mediante el uso de los apoyos y adaptaciones que indica la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Allí, la columnista de este medio expuso con solvencia y espontaneidad, con la seguridad que proviene del dominio y conocimiento profundo del tema. Con dicción pausada y tranquila, hizo un llamado de atención al destacar que “el cimiento indispensable para el acceso de los jóvenes con discapacidad a los estudios terciarios y/o universitarios, así como al trabajo, es la posibilidad de que cursen los distintos niveles de educación inicial, primaria y media en escuelas inclusivas, quedando la educación especial para aquellos niños cuyo grado de discapacidad no permite esa inclusión”. Luego recalcó la necesidad de “profundizar el Modelo Social de la Discapacidad, para erradicar las barreras sociales, y superar el modelo médico y legal de otras épocas”. En ese sentido exhortó a los presentes a “superar los  escollos de la incomprensión y discriminación que enarbolan algunas familias en contra de la inclusión, hechos lamentables que oportunamente fueron comentados en los distintos medios”. Del mismo modo, se opuso al “derecho de admisión” que aplican algunas escuelas privadas “desconociendo que las leyes de nuestro país tanto amparan como obligan pero jamás segregan ni discriminan”. Fue entonces cuando destacó que desde la vigencia de la Convención Ley N° 26.378/08, las autoridades constituidas no efectuaron campañas intensivas y adecuadas para generar en la ciudadanía una toma de conciencia de esa norma, ni tampoco se incluyó como de conocimiento obligatorio en los programas de estudios de todos los niveles.

Carro Evangelista destacó que “además de las adecuaciones curriculares y de los proyectos pedagógicos individuales que pudieran ponerse en práctica, es necesario que estos alumnos cuenten con el acompañamiento de una maestra integradora, o de un profesional de la psicopedagogía o terapia ocupacional; y en el caso de la universidad, de un tutor acompañante. Prestaciones todas que pueden encuadrarse en el rubro de Prestaciones de Apoyo del Sistema Único de Servicios para la Discapacidad, a fin de sean incluidos en la cobertura de las obras sociales.” Vale aclarar que tanto la Orientación Vocacional como las Tutorías, están contempladas en la Ley Nacional de Educación 26.606 pero, como tantas otras normativas, aún se mantienen como expresión de deseo y no se han diseñado los procedimientos para que lleguen gratuitamente a todos los alumnos, entendiendo que son herramientas para lograr una buena y razonable elección de carrera secundaria o superior y el sostén para afrontar las dificultades, como medidas preventivas a la deserción. Prestaciones que, además, constituyen un ahorro en el gasto social educativo, justamente porque previenen la deserción. Para finalizar, la linierense se refirió a la Resolución 311/16 del Consejo Federal de Educación, en el artículo sobre el otorgamiento de títulos, señalando que “en distintos lugares del país se presentaron situaciones de denegación de los mismos por causa de discapacidad, contraviniendo la norma probablemente por desconocimiento”. Y concluyó con una frase a modo de deseo, que fue coronada con aplausos: “auguremos un futuro mejor en educación para las personas con discapacidad de todas las edades”.


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DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE INCLUSIÓN


05/1/2020

La importancia de la educación inclusiva como política pública en todas las aulas del país


Por la Lic. Delia Carro Evangelista (*)


En este 2019, traté en mis notas de dirigir la mirada hacia la educación inclusiva, un concepto filosófico de posicionamiento educativo que se constituye como política pública y se pone en práctica en el aula. Pero para que eso ocurra, es necesario ocuparse de brindar la formación necesaria a los docentes para que puedan definir y decidir ese posicionamiento al frente del aula. Lo que podríamos llamar, un cambio de mirada, dado que en la planificación anual de las actividades del aula se requiere que tenga en cuenta a todo el alumnado, con sus diversas características personales, culturales, capacidades y potencialidades, para que no se vean obligados a hacer adaptaciones después, cuando ya se encuentran con las limitaciones del tiempo.

Un equipo docente bien preparado en la temática de la inclusión educativa, puede pensar en sus alumnos de una forma diferente y lograr la permeabilidad necesaria para trabajar con auxiliares, integradores, psicopedagogos y psicólogos que brindan su ayuda a niños, niñas y adolescentes, aprovechando esas intervenciones como colaboración y sin sentirlas como intromisión, considerando que el/la docente es quien dirige la orquesta de la inclusión educativa en el grupo de alumnos, bajo su responsabilidad.

La educación inclusiva constituye un modelo superador de la integración educativa. Pensar en integración es pensar en un modelo educativo basado en el déficit, en aquello que el alumno o alumna no sabe hacer y que requiere una intervención “terapéutica”, asociando lo educativo con un modelo clínico, un modelo médico que diagnostique el déficit e indique las terapias que considere necesarias. Pero ese modelo médico data de varios siglos atrás. La consideración de las  capacidades y potencialidades a partir de las organizaciones de personas con discapacidad, de padres y otros familiares, dieron impulso al surgimiento del modelo social que pone el acento en las  barreras edilicias, culturales, tecnológicas  y comunicacionales, que impiden el desarrollo de niños, niñas, adolescentes y adultos con discapacidad, al máximo de sus capacidades y potencialidades.

La visión social de la educación, con apoyos educativos, adaptaciones curriculares y proyectos educativos individuales, es una visión inclusiva. Asimismo, es necesario que los docentes puedan contar con mayores márgenes de libertad para avanzar sobre aquellos factores en los que pueden decidir, como por ejemplo las metodologías a utilizar en clase. Si no se empodera a los docentes con una sólida formación y márgenes de libertad, se corre el peligro de que la inclusión se asocie a la integración, errando el camino y sin buscarlo, las políticas públicas, la mirada cultural, las normativas y las prácticas, en lugar de ser inclusivas serían segregadoras.

En la medida en que el modelo de inclusión es social, no debemos fijarnos en lo que el niño no puede hacer, porque ya no se habla de personas discapacitadas sino de contextos discapacitantes. Ello ocurre cuando el alumno con limitaciones sale del aula para que un profesional le enseñe lo que no sabe hacer. En cambio, el docente  auxiliar que ingresa al aula como apoyo a la inclusión, está a disposición de todo el alumnado, no sólo del que no lo sabe hacer. Tampoco apoya al docente titular sino que, entre ambos, apoyan a todos los alumnos. Pero esto no se ha informado y tampoco se ha brindado la formación necesaria. Naturalmente, en una clase que reúne treinta alumnos donde prima la diversidad porque algunos proceden de  otras culturas y/o se expresan con doble idioma,  hay quienes requieren de mayor estimulación, algunos tienen discapacidades o un síndrome de hiperactividad asociado a desatención, otros están viviendo conflictos familiares, etc. De allí lo complejo de pedirle a un solo docente que lleve adelante el proceso de enseñanza aprendizaje, no sólo en contenidos sino también en valores, con un grupo tan heterogéneo.

En síntesis, resulta necesario contar con un docente auxiliar de apoyo al proceso de inclusión; con aulas que alberguen un número acotado de alumnos para favorecer un trabajo personalizado; una dotación variada de material didáctico y de apoyos tecnológicos; un proceso de capacitación continua del docente, considerando períodos sabáticos para ello; y una remuneración digna y acorde a la responsabilidad que los Estados nacional, provincial y municipal le confieren. Nos reencontramos el año próximo. Gracias por brindar atención a mis colaboraciones.


(´*) La Lic. Carro Evangelista es especialista en Planificación y Gestión de  Políticas Sociales y vecina de Liniers.


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NIÑOS DEVUELTOS


18/12/2019

En julio de 2019 comenzó a circular la noticia de que dos de cada diez criaturas adoptadas en el ámbito de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, eran devueltas al Estado por parte de sus nuevas familias. Y si se considera el rango de que va de los 8 a los 16 años, la cifra asciende a uno de cada dos. Una situación que preocupa, indigna y alerta pero, también, pasa desapercibida para gran parte de la población. Aquí un informe especial con todos los detalles.


El Juez de Menores, Dr. Jorge Oscar Fernández, a cago del Juzgado en primera instancia del Distrito de Menores de Reconquista, provincia de Santa Fe, inicia el diálogo advirtiendo: “El objetivo es encontrar una familia para el chico y no al revés”. Sus años de experiencia le indican que, en general, se piensa que el sujeto de adopción son los padres, quienes inician el trámite. Pero, en realidad, las necesidades a satisfacer son las del niñx.

Por su parte, desde la Dirección de Adopciones del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de La Nación, la psicóloga Daniela Muro agrega que se busca un proyecto de vida apto, esta es la clave del éxito del proceso. Primero es el niñx quién adopta a los padres. La Dra. Paula Reyes, de la misma repartición, destaca la creación del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (RUA) con la Ley 25.854 de 2003. Es el único medio legal para realizar una adopción y es nacional.

En definitiva, estas herramientas se utilizan como último recurso para asegurar la protección infantil, pero pueden fallar.


El proceso de adopción


La mayoría de lxs niñxs crece con su familia de origen y en ese marco se tratan de resolver todas las necesidades. Sin embargo, hay casos donde esto no es posible y, por el interés superior, se recurre a una solución permanente en otro núcleo familiar.

Pueden ser adoptados todos los menores de 18 años declarados por un juez en situación de “adoptabilidad”. Para llegar a ese punto se evalúa si corre peligro la integridad, si fue abandonadx o fallecieron sus padres y se desconoce toda filiación; si su familia manifestó el deseo de no hacerse cargo del cuidado o crianza, o si se comprueba que no puede hacerlo.

Muro explica: “se pretende que la institucionalización sea transitoria, en hogar o familia temporal. A partir de los diez años se busca una aceptación ‘no literal’ del joven para ser adoptable”. Y agrega “en algunos distritos se utiliza el Periodo de Vinculación, que son reuniones, fines de semana o salidas de lxs niñxs con sus posibles adoptantes, bajo el seguimiento profesional. Es un primer paso para que se conozcan. Es una práctica no reglamentada, pero extendida”.

Luego se inicia el Periodo de Guarda, la convivencia en el hogar definitivo, que debería durar hasta seis meses. En la práctica se extiende mucho más. Stella y Eduardo esperaron casi doce años para conocer a su hija Uma, y están en guarda desde agosto de 2016.

Para obtener la adopción definitiva se debe lograr un fallo favorable en un Juicio de Adopción. Esto no siempre es automático, se requiere de asesoría legal para los padres. Puede iniciarse por la convocatoria de un juez, de un órgano administrativo o por el postulante.

El juez Fernández lo define con claridad, “una vez que se dio la adopción, pasa a ser como los de sangre. No existen diferencias entre hijos. Si surgen problemas, tendrán que ir a psicóloga, a un médico o con quien sea apropiado para resolverlo, porque la situación es de la familia”. Y agrega “en todos estos pasos pueden surgir desviaciones y demoras, si existen apelaciones a la ‘adoptabilidad’ del niño”.

Para los adolescentes existe otra forma, el Referente Afectivo, que en la Provincia de Buenos Aires se utiliza como una guía y compañía en esa etapa de la vida, sin que sea un vínculo filial.


La clave del amor incondicional


Retomando la definición inicial, el éxito está dado por el amor y la contención que tenga el niñx. En nuestra sociedad, esa figura la cumplen los padres. Si se quiere profundizar más, se puede buscar en los clásicos como Durkheim, McLennan o Lévi-Strauss, pero también se puede reflexionar con un texto –escrito “en sencillo” y olvidado- de Engels, “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”. El concepto de Familia está atravesado por el auge de la nueva “oleada feminista” en el mundo.

Este incremento de las “devoluciones” se observa desde 2016 -solo se producen en el período de guarda-. Los profesionales argumentan diferentes causas, en general, deducidas de los casos concretos:

La pareja estaba en crisis, buscó un paliativo a través de tener hijxs, y no se mantuvo para el momento en que existió la posibilidad de adoptar; tuvieron un hijx biológico en el lapso de espera y cambiaron de idea sobre adoptar; ae decepcionaron de su/s hijx/s adoptivxs; no pudieron enfrentar los problemas de convivir; o no supieron construir el vínculo familiar.

El Dr. Daniel Vázquez, especialista en niñez y abogado del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad de Buenos Aires, recuerda un caso en el que “una pareja de profesionales, con altos ingresos, adoptó tres hermanas: una en edad adolescente y las otras dos, infantes. La madre discutió con una de las menores, porque se portó mal, y la golpeó, entonces la mayor salió en defensa, amenazando a la mujer por si lo volvía a hacer. El vínculo se rompió (o nunca se construyó) y en menos de tres meses devolvieron a las chicas”.

La licenciada Muro destaca que el avance de la Educación Sexual Integral ayuda a desestigmatizar la adopción, a mejorar el reconocimiento de lxs niñxs como sujetos y ayuda a comprender que el vínculo de los nuevos padres es con chicos que traen sus propias historias. Lo que disminuiría las probabilidades de situaciones de quiebre.

Una segunda institucionalización es casi una sentencia de madurez en el hogar, cuesta mucho que el niñx vuelva a intentar vincularse con otra familia.

Muro recomienda que, si ya está escolarizadx, aprendió a manejarse en un ámbito que conviene mantener. Es decir, si fue a escuela pública, no corresponde insertarle en una privada de elite tras la adopción. Hay que respetar lo que le gusta y cómo se relaciona con más comodidad.

En ese sentido es importante que en la escuela se informe de su adopción, no ocultarlo sino reconocerlo y asimilarlo. A veces se requieren atenciones especiales. Por lo general se intenta una integración sin matices con los demás niñxs de su curso. “No hay amor a primera vista”, remarca la psicóloga. Ser padres involucra tantas cosas que es un proceso sensible y de construcción cotidiana. Nadie nace sabiendo cómo hacerlo, ni cómo ser buen hijo. Todo lo que les cuesta a los padres naturales, les cuesta a los adoptivos. Y, a veces, más.

Agustina, una joven de 28 años que está cursando sus estudios de periodismo en el Instituto Crónica, es un ejemplo de cómo se construye una familia exitosa basada en el afecto y la transparencia. Incluso tiene hoy un novio con el que comparte esta experiencia de vida.


Una cuestión de derechos


Según el Ministerio Público Tutelar porteño, entre 2017 y 2019 hubo 61 niñxs devueltos en CABA, sobre un total de. Este ascenso no puede explicarse por las situaciones expuestas, debido a que no varían con el calendario. Por ello, en las entrevistas se abordó el tema económico, ya que es un índice que sí se modificó en los últimos años.

Cuando se comienza a detectar el fenómeno ya había ocurrido el pico inflacionario de 2015. Los salarios formales (es decir quienes trabajan en blanco) retrocedieron casi un 20% desde el inicio de la gestión de este gobierno. Estos datos se reflejan también en jóvenes que se cuestionan el proyecto de formar familia, postergando la maternidad.

Los índices de edad promedio del primer hijx reflejan el perfil de los adoptantes, familias con edades superiores a 30 años, con “un ingreso suficiente para poder afrontar los gastos generados por la crianza” y “con un lugar adecuado acorde a las necesidades de la niña, niño y adolescente”.

A nivel internacional, también se observa que una crisis como la de 2008 provocó un descenso en adopciones.

No solo es una auto-restricción. Si bien, no se especifica cuál es el mínimo poder adquisitivo para ser candidato a adoptar –esto depende de las condiciones que impone cada distrito y la evaluación de los profesionales-, en el caso de Stella y Eduardo hubo un rechazo inicial por no contar con ese requisito.

Las estadísticas del RUA refuerzan la hipótesis: una caída pronunciada del porcentaje de adopciones respecto de las guardas en el período analizado.

Si bien, ninguno de los entrevistados ubica al carácter económico como el principal factor, por lo expuesto, puede inducirse una relación directa entre esos problemas y la condición de adoptantes, ya sea evaluada por el Estado o auto-percibida por las familias.

Puede, además, generar malestar y estrés en la pareja, que desemboque en una crisis de tal magnitud, que lleve a tomar decisiones trágicas, como la recisión del periodo de guarda y, para el niñx, un segundo abandono.

En consecuencia, no se puede escindir los derechos de los niñxs de las condiciones económicas (materiales) a las que se los expone y su traslado a otros aspectos (cultural, ambiental, psicológico).


Salir del modelo de propiedad


En las entrevistas con los profesionales surgió la cuestión de fondo, tras las leyes que regulan los derechos y responsabilidades sobre la niñez, ¿es el niñx propiedad de los padres? Aun reconociendo avances legislativos, todos aceptaron que perdura este concepto.

Si bien, en el caso de adopción se delimita mucho mejor el rol del Estado y el de las familias (biológica y adoptiva), lo que busca el sistema es más que un “responsable” para su cuidado. Ya que, en este compartir responsabilidades el niñx sufre la falta de presupuesto y denigración del sistema de contención social, como también las falencias económicas y sociales de sus familias.


“Famulus quiere decir esclavo doméstico”


Estamos desandando un camino ya recorrido. En el siglo XIX, el ya mencionado Engels describe la relación familiar moderna en estos términos: “el hombre empuñó también las riendas en la casa; la mujer se vio degradada, convertida en la servidora, en la esclava de la lujuria del hombre, en un simple instrumento de reproducción. Esta baja condición de la mujer, que se manifiesta sobre todo entre los griegos de los tiempos heroicos, y más aún en los de los tiempos clásicos, ha sido gradualmente retocada, disimulada y, en ciertos sitios, hasta revestida de formas más suaves, pero no, ni mucho menos, abolida”.

Y continúa “famulus quiere decir esclavo doméstico, y familia es el conjunto de los esclavos pertenecientes a un mismo hombre. En tiempos de Gayo la ‘familia, id es patrimonium’ (es decir, herencia), se transmitía aun por testamento. Esta expresión la inventaron los romanos para designar un nuevo organismo social, cuyo jefe tenía bajo su poder a la mujer, a los hijos y a cierto número de esclavos, con la patria potestad romana y el derecho de vida y muerte sobre todos ellos. La palabra no es, pues, más antigua que el férreo sistema de familia de las tribus latinas, que nació al introducirse la agricultura y la esclavitud legal y después de la escisión entre los itálicos arios y los griegos”. Y para redondear, el concepto, Marx añade: “la familia moderna contiene en germen, no sólo la esclavitud (servitus), sino también la servidumbre, y desde el comienzo mismo guarda relación con las cargas en la agricultura. Encierra, in miniature, todos los antagonismos que se desarrollan más adelante en la sociedad y en su Estado”.

A principios del siglo XX, Alejandra Kollontai precisaba los roles de la familia en la era industrial. “Bajo el régimen capitalista –argumentaba- la instrucción del niño ha dejado de ser una obligación de los padres. El niño aprende en la escuela. En cuanto el niño entra en la edad escolar, los padres respiran más libremente. Cuando llega este momento, el desarrollo intelectual del hijo deja de ser un asunto de su incumbencia.

Sin embargo, con ello no terminaban todas las obligaciones de la familia con respecto al niño. Todavía subsistía la obligación de alimentar al niño, de calzarle, vestirle, convertirlo en trabajador diestro y honesto para que, con el tiempo, pudiera bastarse a sí propio y ayudar a sus padres cuando éstos llegaran a viejos.

Pero lo más corriente era, sin embargo, que la familia no pudiera casi nunca cumplir enteramente estas obligaciones con respecto a sus hijos. El reducido salario de que depende la familia trabajadora no le permite ni tan siquiera dar a sus hijos lo suficiente para comer, mientras que el excesivo trabajo que pesa sobre los padres les impide dedicar a la educación de la joven generación toda la atención a que obliga este deber. Se daba por sentado que la familia se ocupaba de la crianza de los hijos. ¿Pero lo hacía en realidad? Bajo el sistema capitalista, los hijos eran con demasiada frecuencia, en la familia proletaria, una carga pesada e insostenible”.

En el siglo XXI los movimientos feministas de todo el mundo siguen reclamando contra estas instituciones y prácticas. En Argentina tomaron forma a través de la “Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal”, el “Ni Una Menos” y otras organizaciones.

A propósito de este tema -la ubicación de los hijos en la familia-, hay un desfasaje pronunciado entre lo que aspiran los padres adoptantes y la realidad de los niñxs que necesitan familias. Los primeros tienden a buscar repetir el proceso biológico y los últimos ya son sujetos, con sus problemas –muchas veces no están solos, sino con sus hermanos-, que necesitan otro tipo de acompañamiento.

El Dr. Vázquez aporta una experiencia sobre cómo se resuelve, hoy, esta situación: “Cuando estaba como defensor de niños en la Comuna 4 (La Boca-Barracas) mi equipo podía tener hasta 40 Medidas Excepcionales; son actos administrativos para forzar una situación de adoptabilidad contra la voluntad de padres, madres e incluso de niñxs, para cambiarles el centro de vida. Cada medida puede implicar a cuatro chicos y un seguimiento de 90 días. Pero la Dirección de Mujer no tiene presupuesto o está sobrepasada de trabajo, entonces el 80% de las acciones que se toman quedan vaciadas por falta de recursos. Lo que significa que los pequeños de 9 años o más van a quedar confinados a un hogar, a una vida de escapes y retornos a instituciones, hasta que alcancen la mayoría de edad. A los hermanos menores les resta esperar a ser adoptados en forma individual, separados”.

En otro aspecto, existe la corriente #ConMisHijosNoTeMetas que rechaza la Ley Nacional de Educación Sexual Integral (ESI) aduciendo que son los padres quienes definen qué educación obtendrán los niñxs. Contrariando así las alentadoras experiencias que surgieron en los establecimientos donde se realiza la ESI y se descubrieron casos de abuso hacia los menores o sus madres. Además de favorecer la integración social y la superación de los prejuicios discriminadores.

La Educación Pública en una crisis crónica genera grandes diferencias respecto a quienes acceden a la privada, con mejores condiciones estructurales. Y diferencia entre las mismas escuelas estatales, según el presupuesto de cada distrito.


Una responsabilidad de todos


Si hubiese una responsabilidad superior del Estado –presupuesto y políticas públicas- para asegurar la niñez se resolverían muchos de los problemas vigentes. La receta no parece ser muy compleja:

Con educación estatal nacional única, de calidad, se terminan las diferencias en la formación; con presupuesto y profesionales para cumplir las leyes de adopción, contra la violencia hacia las mujeres y de los derechos del niñx, la crianza no sería una carga; ci no es propiedad de nadie, es responsabilidad de todxs.

Seguramente, luego de leer este informe seguirán los niñxs buscando familia y todos los problemas enumerados (y muchos más) permanecerán vigentes. Eso es algo objetivo, ocurre. Lo que resta saber, es qué hará usted con esta información al levantar la vista de la pantalla.


Alejandro Ferrer


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