Inicio   Editorial  Turismo  Comunidad  Sociedad  Educación Contacto Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com

MEMORIAS DEL ABUELO ARMENIO


El libro de la vida. Facundo exhibe su libro que, sin embargo, lleva como autor el nombre de su abuelo materno. “Tal vez haya sido la excusa para retratar en primera persona, el sufrimiento de un pueblo entero”, expresó.

26/4/2019

Facundo Sinatra Soukoyan le dio forma de libro a los manuscritos de su abuelo, para recrear en primera persona el dolor del genocidio


Facundo Sinatra Soukoyan nació en Liniers hace 36 años, pero hace apenas cinco que incorporó el segundo apellido a su DNI. Cuando tuvo por primera vez el documento en sus manos, le pareció que un escalofrío ancestral le recorría el cuerpo. “Soy nieto de armenios”, comienza diciendo con orgullo este maestro de grado y ex alumno del Liceo 8 de Mataderos. Su madre es la tercera y última hija del matrimonio que componían Soukias y Anahid Soukoyan. A diferencia de sus hermanas, ella decidió no mandar a ninguno de sus hijos a una escuela armenia y romper así el mandato de las tradiciones. “Nunca nos negó la historia, pero trató de preservarnos del dolor de la familia”, explica Facundo y aclara que sus dos abuelos son sobrevivientes del genocidio armenio y que su madre creció con esa mochila a cuestas. “Por eso yo, inconscientemente –asegura- siempre traté de vincularme con mis raíces armenias, porque sentía que me faltaba algo para completar mi historia”.

Esa historia que menciona Facundo, va mucho más allá de su propia historia de vida. Se remonta a más de un siglo de distancia, más precisamente al 24 de abril de 1915, cuando, en plena guerra mundial, el gobierno turco otomano acometió contra la comunidad armenia hasta masacrarla. “Los armenios hablamos de un millón y medio de muertos, aunque resulta imposible mensurarlo porque Turquía no abre sus archivos. Muchos de ellos murieron a partir de una deportación forzada, porque se los corría de su territorio y se los hacía caminar varios días por el desierto en condiciones extremas. Pero además había matanzas y violaciones”, explica Facundo y una película sangrienta en blanco y negro parece proyectarse en su mirada. Sin perder el tono docente, detalla que “Armenia era molesta para Turquía porque ocupaba una franja que controlaba el paso entre oriente y occidente. Además Turquía no quería minorías étnicas que no fueran leales al régimen. Entonces optaron por aniquilar al distinto”.

Aunque su abuelo Soukias falleció cuando Facundo apenas tenía dos años, hoy es la persona más indicada para pintarlo de cuerpo entero, el único capaz de retratarlo sin olvidar ni el más mínimo detalle. Y todo, casi, sin proponérselo.

Ese proceso de búsqueda de sus raíces incluye incluso un proyecto de documental que actualmente está en etapa de financiamiento. Sin embargo, la punta del ovillo de la historia de su abuelo, apareció de manera fortuita. “Había algunas fechas que no me cerraban, hasta que hace poco, en 2015, justo en consonancia con el centenario del genocidio, mi mamá me dijo ‘te voy a dar algo’, y sacó ocho cuadernos del estante más alto de su biblioteca. Era el legado familiar”, recuerda. Se trataba de manuscritos de su abuelo, uno de los cuales resumía sus memorias. “Cuando lo abrí –agrega- noté que estaba escrito en armenio, idioma que desconozco, pero lo único que entendí fue la fecha del comienzo: 1914, año en el que empezó la Primera Guerra Mundial, un año antes del genocidio”. Dice que a partir de allí sintió la necesidad profunda de contarle al mundo la historia de su abuelo. “Tal vez haya sido la excusa para retratar en primera persona el sufrimiento de un pueblo entero”, supone. Una mujer se ofreció desinteresadamente a traducir aquel cuaderno y en abril del año pasado, Facundo logró darle forma de libro.

“Se llama ‘Memorias de un sobreviviente del genocidio armenio’, y está editado por 13 mil pájaros, pero salvo el prólogo y mi introducción, el texto es la traducción lineal de la historia de mi abuelo, a la que yo sólo le agregué fotos y algunos datos, por eso él es el verdadero autor del libro”, sostiene el encargado de sacar a la luz esta atrapante biografía, que durante treinta años permaneció guardada en lo alto de un placard. Este año volverá a formar parte del stand de Armenia en la Feria del Libro, y quienes lo deseen podrán encontrar ejemplares en la librería de Ramón Falcón y Pieres o solicitarlo por mail a facundosinatra@hotmail.com.

Soukias Soukoyan nació en 1906 en la ciudad de Van, hoy territorio turco. De allí partió para Ereván, la actual capital de Armenia, y luego se radicó en Georgia. Un año más tarde se iría a Estambul, para recalar al poco tiempo en Marsella, donde conoció a Anahid, su esposa, aunque sus familias ya tenían relación. Allí la pareja vivió varios años y concibió a sus dos primeras hijas. Pero luego tuvieron que volver a escapar, esta vez acechados por la Segunda Guerra. Cruzaron el Atlántico y se instalaron en Montevideo, donde vivieron siete años, hasta anclar definitivamente en Buenos Aires, en una modesta casa del barrio de Pompeya. “Un años más tarde, en 1945, nació mi mamá, que tiene una historia bastante más desenganchada de todos esos pesares. En 1980 se instaló con mi papá en Lisandro de la Torre y Zelada”, resume Facundo, quien se reconoce como un “fortinero de ley”.

- ¿Cómo es el armenio? ¿Cómo lo definirías?

- Como una persona reflexiva, tal vez porque implícitamente lleva consigo una pulsión de muerte. Fijate que en 2003, cuando Estados Unidos invadió Irak, quería usar el espacio aéreo turco para agilizar la invasión, pero Turquía no quería entrar en guerra. Entonces Estados Unidos los extorsionó diciéndoles que si no cedían el espacio ellos reconocerían el genocidio armenio. Por eso nos sentimos como una moneda de cambio. Pero ojo que también somos muy alegres y tal vez por eso encajamos bien en la cultura argentina. Somos de la mesa grande con la familia y varios platos de comida. Incluso si no hay un mango la comida no puede faltar. Con tres garbanzos remojados y algunas especias hacemos un humus, lo importante es el placer de compartir un momento en familia. Después siempre se dijo que los armenios fueron buenos comerciantes y esa raíz se conserva. Qué sé yo, creo que somos buena gente.

- Contame de las comidas típicas ¿Cuáles son las que más te gustan?

- El shish es delicioso. Es una brochette de carne asada muy similar a la nuestra y hay otra variante que es como una albóndiga gigante. Pero toda esa carne tiene unas especias que le dan un toque especial. Otro plato imperdible es el lehmeyún, que sería como un fatay pero abierto; y la ensalada Belén, que lleva berenjena, pasas de uva y castañas, es decir, todo lo que crece en Armenia. Es más, te diría que todos los alimentos que se mencionan en la Biblia están en Armenia. Incluso se dice que hasta el vino nació ahí.

Además de la gastronomía, la comunidad armenia también se distingue por su rico acervo cultural. Existen cuatro grupos de danza tradicional en Buenos Aires, además de grandes bibliotecas y centros culturales donde se dictan talleres de idioma, pero casi todo se circunscribe al barrio de Palermo, en los alrededores de la calle Armenia.

- ¿Conocés Armenia?

- No, no conozco, me debo ese viaje. Quiero ir al pueblo donde nacieron mis abuelos, que si bien hoy no es Armenia, para nosotros lo sigue siendo. Como el monte Ararat, que es el símbolo armenio por excelencia, pero que sin embargo hoy tampoco está en territorio armenio. Para los católicos es un lugar sagrado, porque se dice que ahí se posó el arca de Noé durante la inundación y eso permitió salvar al mundo. Yo quiero ir a Van, pero aunque está muy cerca de Armenia, es territorio turco y la frontera está cerrada desde el genocidio, entonces tendría que tener bastante dinero para ir primero a Paris o a Moscú, y recién después entrar a Armenia, que es un país muy chiquito pegado a Turquía, debajo de Georgia y arriba de Irán. Es una zona muy complicada…

- ¿Se puede comparar el genocidio armenio con el holocausto?

- Creo que es inevitable, porque el nuestro fue el primer genocidio del siglo XX y luego Hitler se inspiró en ese hecho para aniquilar a los judíos. Sin embargo, aunque para el mundo Hitler fue un genocida, no está tan claro que Turquía haya sido un Estado genocida. Además, el genocidio contra el pueblo judío tuvo una reparación en un juicio, pero en nuestro caso eso no ocurrió. Tal vez por eso aún hoy hay varios países que no reconocen la existencia del genocidio armenio. De ahí que pedimos que Turquía y la comunidad internacional en su conjunto reconozcan este hecho.

En ese viaje a las raíces de su propia historia Facundo pudo armar el rompecabezas que tenía pendiente, desenrollar la madeja de su pasado hasta dejarlo en carne viva. Y sin embargo, lejos de sembrar negras sombras de ira, su horizonte se volvió diáfano y transparente. “Yo no odio a los turcos, porque una cosa son las políticas de Estado y otra la gente de a pie. Hay muchísimas historias de turcos que salvaron a armenios”. La clave se refleja en la última frase de la charla, la que tal vez su abuelo Soukias haya soñado tantas veces: “si no nos hermanamos como pueblo, nunca vamos a salir de este pantano”.


Ricardo Daniel Nicolini





LA COMUNIDAD ARMENIA EN LINIERS


El Padre Jorge Yiguerimián, recordado párroco de Nuestra Señora de Las Nieves –y artífice principal del desarrollo del instituto educativo homónimo- sea tal vez la figura armenia más reconocida y emblemática vinculada al barrio de Liniers. Sin embargo, son varios los descendientes de esa comunidad que se afincaron en la zona. Se calcula que actualmente conviven en la Comuna 9 unas doscientas familias de origen armenio.

De hecho, en Patrón 6373, justo frente al parque Santojanni y a pocos metros del hospital, funciona la Iglesia Apostólica Armenia “San Pablo”, de Liniers, que abre sus puertas los primeros domingos de cada mes. “Es una de las primeras iglesias armenias de la Argentina. Se fundó en la década del 30’ y es un edificio muy singular porque no tiene columnas en su interior y está hecha a semejanza de una histórica capilla de un pueblo armenio”, explica Facundo, y cuenta que el cura viene de San Gregorio a dar misa, la catedral armenia que está en Palermo.

Aunque sólo funciona una vez al mes, la idea es poder aprovechar ese espacio para profundizar algunos aspectos de la cultura armenia. “Estamos tratando de que la sede tenga una mayor actividad cultural, pero se nos hace difícil mantenerla”, se sincera el protagonista de esta nota.

Pero ese no es el único mojón de la cultura armenia asociado con el barrio. “Con Gabriel Tchabrassian, un amigo que también es armenio e hincha de Vélez, descubrimos que allá por la década del 40’ existió un equipo de fútbol que jugaba con la camiseta de Vélez y se hacía llamar ‘los armenios de Liniers’”. Y hasta se ilusiona a pura sonrisa “¿quién te dice que no estamos a tiempo de refundarlo?”.


Enviar a un amigo
 
 
 
   
 
  loading

 
"UN PEQUEÑO SECTOR QUE VIVE DE RENTAS SE LLEVA LA MITAD DE LOS INGRESOS DE 500 MIL FAMILIAS PORTEÑAS"


Imagen repetida. En un marco dominado por la recesión y la inflación, el incremento del valor en los alquileres hace que varios inquilinos deban optar por mudarse y buscar otras alternativas.

01/5/2019

Lo aseguró Gervasio Muñoz, titular de la Federación de Inquilinos, quien impulsa una ley que regule las comisiones inmobiliarias


“Buenos Aires es la ciudad con más inquilinos del país, casi el 40 por ciento de sus habitantes vive en casas alquiladas, un 10 por ciento lo hace en barrios populares, como villas y asentamientos, y otro tanto en hoteles, pensiones e inquilinatos”, expresó Gervasio Muñoz, presidente de la Federación de Inquilinos Nacionales y referente de Inquilinos Agrupados, en diálogo con el programa “Comunas, un desafío” (sábados a las 14 por AM 690) que conduce Alberto Espiño con la colaboración de Gregorio Martín y Giselle Méndez.

En ese sentido, el referente de la Asociación Civil Inquilinos Agrupados, remarcó que “esta es una ciudad de gente que vive de prestado, con un porcentaje muy chico de propietarios de muchísimas viviendas. Por eso la concentración de las viviendas en alquiler en la CABA es altísima: hay un pequeño sector de la Ciudad (el 1% de la población) que vive de rentas que hoy se lleva el 50 por ciento de los ingresos de más de 500.000 familias”, graficó. En total son 1.200.000 personas las que están alquilando en la Ciudad.

Todo ese complejo marco de situación está planteado en la meneada Ley Nacional de Alquileres, cuya aprobación final está inmersa en la pulseada política. “La tuvimos que presentar otra vez porque había perdido  el estado parlamentario, después de que el año pasado Mauricio Macri no enviara al Congreso el dictamen de mayoría a sesiones extraordinarias”, explicó Muñoz. Y puntualizó que “se trata de un proyecto que había tenido votación unánime en el Senado y dictamen de mayoría en Diputados, por eso estábamos cerca de que se convirtiera en ley, pero al no ingresarla en extraordinarias se cayó. Volvimos a presentarla en Diputados el 1° de marzo y empezó el tratamiento en la Comisión de Legislación General de la Cámara de Senadores, así que una vez más se está empezando a discutir la ley en el Congreso”.

No obstante, independientemente de ese proyecto, a fines de marzo pasado la entidad que preside Muñoz presentó otro proyecto de ley en la Legislatura porteña, que propone regular los honorarios inmobiliarios que se cobran por el alquiler de un local comercial. “Es un tema que no está regulado en la Ciudad de Buenos Aires y en el resto del país sí, tal como ocurre con los honorarios que se cobran para vivienda con fines turísticos, que tampoco está regulado en la Ciudad”, sostuvo Muñoz y agregó que “no es casual que eso ocurra, fíjense que acá tampoco existe un parámetro que controle los honorarios que se estipulan para la compra-venta de inmuebles”.

El proyecto presentado recientemente en la Legislatura propone que el porcentaje de comisión para la compra-venta de inmuebles sea del 1.5 por ciento por cada parte, que es lo que ocurre en las distintas provincias. “También solicitamos que en el caso de un local comercial, los honorarios de las inmobiliarias sean del 3% y que estén a cargo del dueño del local, no de quienes lo van a alquilar; y para alquiler turístico también que estén a cargo de los propietarios de los departamentos y que sean del 6 por ciento”, puntualizó.

Consultado sobre la viabilidad del proyecto, Muñoz se mostró poco optimista. “Obviamente –expresó- creo que no es simple aprobar cualquier tipo de ley que intervenga mínimamente la rentabilidad del mercado inmobiliario, y no tanto por las presiones, sino porque un sector muy grande de la militancia política es dueño. Incluso los que no son dueños también piensan como dueños y creen que el mercado de la vivienda se tiene que ajustar por la oferta y la demanda, que no hace falta regularlo mucho, que se acomoda solo, entonces obviamente es complicado”.

Sin embargo, ya se han logrado algunos avances. “Conseguimos que en la Ciudad de Buenos Aires se vote para que la comisión de alquiler de vivienda la paguen los propietarios, una lucha grande que se concretó a fines de 2017. Pero hace unos días hubo una movilización de las inmobiliarias porteñas exigiéndole a la Justicia que declare inconstitucional esa ley. Por eso, si por una ley que interviene muy poco, después de un año y medio las inmobiliarias siguen presionando a la Justicia, imagínense lo que significa una ley nacional como lo que estamos proponiendo donde regulamos el precio de los alquileres en todo el país”, enfatizó.

Para tratar de romper con esa desigualdad, Muñoz remarca la necesidad de fortalecer el sector de los inquilinos. “Es una condición fundamental para empezar a estar más cerca de lograr una discusión mucho más seria en materia de viviendas frente a los terratenientes urbanos”, sostuvo. Y agregó “además estamos viviendo una etapa, la más neo liberal que tuvo la Argentina, un gobierno con apoyo de sectores financieros, de los medios de comunicación y de la Justicia, como no tuvo ningún otro en la historia de la Argentina, entonces un planteo como el nuestro resulta completamente atemporal”. Aunque insistió en que “lo vamos a seguir haciendo porque creemos que este planteo de reglamentar la rentabilidad llegó para quedarse. Vamos a seguir organizándonos y peleando hasta que venga un gobierno que esté dispuesto a intervenir la rentabilidad propietaria y que no forme parte de ese sector, sino que represente a los sectores más castigados”.

Sobre el final de la charla Muñoz también se refirió al drama que se observa a diario en el paisaje porteño, donde la gente durmiendo en la calle parece haberse transformado en una constante. “Todas esas familias que vemos en la calle –sostuvo- ni siquiera pudieron pagar una habitación de hotel con baño compartido, que hoy está algo así como 8 mil pesos. A todas esas familias el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires les ha suspendido cualquier tipo de subsidio; como ocurre con la gente que vive en villas. Es una situación muy triste. Por eso vemos familias enteras con muebles en la calle, es un sector que antes podía pagar una habitación de hotel y hoy no le queda otra que ir a parar a la calle…”.


Enviar a un amigo
 
 
 
   
 
  loading


 
 
   
Publicite Aqu�
Publicite Aqu�
Publicite Aqu�
Publicite Aqu�
Publicite Aqu�

Espacio Público

Todas las novedades sobre nuestros espacios públicos


Encuesta

Resultado de las encuestas propuestas por el diario


Seguridad

Toda la información sobre este tema que tanto nos preocupa


Deportes

Toda la información de los deportes que nos apasionan


Breves Comunales

Toda la Información de la comuna


Entretenimiento

Area de distracción y recreamiento


Correo

Cartas Enviadas a Cosas de Barrio


Historia

Relatos y Hechos Reales del pasado


Medios

Lo que pasa en los medios de la comunidad


Arte

Informacón general del mundo del arte


Policiales

Información de la actividad Policial


Comercio

Información de la actividad socioeconómica



 
             
 
Publicite Aqu�
   
                 
Desarrollado por www.grupodeservicios.com.ar