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EL MONÓXIDO DE CARBONO, UN ASESINO AL ACECHO


12/7/2019

Las bajas temperaturas parecen haber llegado para quedarse, y entonces este particular invierno porteño –que hasta aquí se jactaba de ser una prolongación del otoño- volvió a convertirse en un período de cuidado a la hora de combatir los efectos del frío en el hogar. Por lo tanto, ante la necesidad de calefaccionar los ambientes, surge una vez más el peligro de intoxicaciones por exposición al monóxido de carbono, el gas más temido en épocas de frío. Los síntomas que produce y las medidas de prevención para evitar sus efectos, en un informe para tener muy en cuenta.


El monóxido de carbono es un gas sumamente tóxico, que se produce por la mala combustión del gas natural, la leña, el carbón o la nafta, y que en altas concentraciones puede causar la muerte en pocos minutos para quien lo inhale. En nuestro país, de hecho, mueren doscientas personas por año a causa de la inhalación de monóxido de carbono. Como no tiene color, y ni siquiera irrita los ojos ni la nariz, resulta complejo advertir su presencia, lo que lo torna realmente peligroso.

La inhalación de monóxido de carbono produce que éste reemplace al oxígeno en la sangre, y que por ende sufran un marcado y repentino deterioro tanto el corazón como el cerebro. La intoxicación es más grave en los niños, los adultos mayores, los que padecen enfermedades cardíacas y/o pulmonares, los fumadores y en quienes habitan en zonas de gran altitud.

Las fuentes más comunes de monóxido de carbono en el hogar son los calefones, las estufas, el hogar a leña, los braseros, cocinas, termotanques, calderas y salamandras. También puede haber emisiones de monóxido de carbono en motores de autos, motos y equipos electrógenos.

Aunque los síntomas pueden ser diferentes de una persona a otra, los más comunes son dolor de cabeza; náuseas o vómitos; alteraciones visuales; mareos acompañados de cansancio, letargo o confusión; desmayo o pérdida de conocimiento, y hasta convulsiones y estado de coma. Por otro lado, las personas intoxicadas con monóxido de carbono presentan, característicamente, la piel de un color rosado intenso. Por eso, ante la sospecha de intoxicación, se deben ventilar los ambientes y consultar en forma urgente a un médico.

Sin embargo, este peligro latente es muy fácil de prevenirse. Basta con revisar periódicamente los artefactos a gas, como así también generar una buena circulación de aire y ventilación (al menos una vez al día) fundamentalmente en aquellos lugares donde funcionan estufas, aparatos de cocina o un calefón. Además, la Dirección General de Defensa Civil destaca la importancia de no utilizar el horno ni las hornallas de la cocina para calefaccionar un ambiente. Si suelen dejarse estufas encendidas al momento de irse a dormir, es necesario dejar alguna ventilación abierta.

Es importante que el color de la llama en los artefactos de gas sea azul, ya que la llama amarilla es signo de mala combustión. Por eso resulta necesario hacer revisar anualmente los artefactos a gas por un gasista matriculado; y asegurar que las instalaciones sean hechas correctamente por un profesional matriculado. Además se recomienda no instalar calefones en el baño y, en ambientes cerrados -como baños o dormitorios- sólo instalar artefactos con salida al exterior, los llamados “de tiro balanceado”.

Por su parte, los braseros son particularmente peligrosos por su tendencia a hacer mala combustión y producir monóxido de carbono. Jamás deben colocarse en dormitorios ni en lugares cerrados. Lo ideal es apagarlos y dejarlos fuera de la casa antes de irse a dormir.

Finalmente se recomienda instalar los grupos electrógenos en el exterior, lejos de puertas o ventanas abiertas y respetando las indicaciones del fabricante.


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HACIENDA SOLIDARIA


29/6/2019

Durante la charla con Cosas de Barrio, Eduardo Crouzel pone especial énfasis en destacar la labor solidaria que desarrolla el Mercado. “Desde esta gestión estamos colaborando activamente con la parroquia Nuestra Señora del Carmen y con los centros barriales Don Orione, en Piedrabuena, y Virgencita de Luján, en Ciudad Oculta, que están a cargo de los párrocos Damián Reinoso y Gastón columbres”, destaca y cuenta que “los colegios y universidades que nos visitan suelen traernos alimentos no perecederos, que nosotros destinamos al centro de recuperación de adicción al paco que funciona en el Barrio Piedrabuena”. Asimismo, mediante un convenio con la Cámara de Matarifes, se pudo incorporar carnes y proteínas en el menú diario del comedor comunitario de la parroquia, en el que diariamente almuerzan cuarenta personas. “Ya estamos arriba de los noventa kilos por semana”, asegura.

Pero eso no es todo. Con el ingreso que se genera por las visitas de extranjeros, el Mercado está colaborando en la construcción de la escuela primaria Nuestra Señora del Carmen, que la parroquia está haciendo en Ciudad Oculta, al lado de la Comisaría. “Es una obra espectacular”, sintetiza Crouzel, y agrega que el Mercado también colabora con las familias más cadenciadas de Los Perales y con Las Antenas. “Tratamos de cubrir las necesidades básicas en los barrios que rodean al Mercado, sumando esfuerzos y generando alianzas estratégicas”, explica.

Más allá del sector periférico, el Mercado ha donado equipos de computación, antiguas máquinas de escribir e impresoras en desuso a la Cooperativa La Juanita, de Laferrere; una fotocopiadora al nuevo jardín de infantes Nº 9 que se ubica en el Polo Educativo; y un televisor a la escuela de adultos Carlos Morel, de Liniers.

Por otra parte, el Mercado colabora anualmente con cinco escuelas rurales de la provincia de Catamarca. “La idea es poder continuar con esta cruzada solidaria cuando ya estemos en Cañuelas”, adelanta Crouzel.


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"LA MUDANZA DEL MERCADO VA A SER POSITIVA PARA EL BARRIO"


El presidente en el balcón. Hace poco más de un año que Eduardo Crouzel está al frente del Mercado de Hacienda. Asumió tras la salida del Dr. Roberto Arancedo, que se mantuvo 27 años en el cargo. El objetivo de Crouzel es concretar la mudanza a la mayor brevedad.

29/6/2019

En una entrevista exclusiva, el titular del Mercado de Hacienda, Eduardo Crouzel, se refirió a la inminente erradicación del predio de Mataderos


El 1° de junio último se cumplió un año de la asunción de Eduardo Crouzel como presidente del Mercado de Hacienda de Liniers. Su llegada se produjo tras la salida del Dr. Roberto Arancedo, quien a los 74 años decidió dar un paso al costado luego de conducir los destinos del Mercado durante 27 largos años, más precisamente, desde que se privatizó. Más allá del recambio generacional, entre los operadores del mercado se dice que el golpe de timón obedece a un cambio mucho más profundo, vinculado esencialmente al histórico reclamo de los consignatarios por contar con un predio de mayores dimensiones, iniciativa que no era bien vista por Arancedo. “En el momento que vive el país, que necesita imperiosamente fuentes de trabajo, mudar el Mercado sería una locura”, le había dicho a Cosas de Barrio el entonces mandamás, en una entrevista mantenida a mediados de 2012. Y hasta se había animado a aventurar: “no creo ni que mi nieto alcance a ver eso”.

Sin embargo, en diálogo con Cosas de Barrio, el actual presidente define la futura mudanza del Mercado como “un sueño postergado durante años”. Aunque es poco el tiempo que lleva al frente del Mercado, Crouzel recorre las instalaciones desde 1976, cuando ingresó por primera vez como consignatario de hacienda, hasta llegar a ser director en 1991. Poco después se transformó en gerente del Centro de Consignatarios, puesto que ocupa desde hace 26 años. “Cuando Arancedo decidió retirarse, la asamblea me propuso asumir la presidencia. Mi llegada se da en una etapa de transición en la que el Mercado está concretando su mudanza a Cañuelas. Por eso lo tomo como un desafío”, destaca el empresario de 64 años, sentado en la cabecera de la amplia sala de reuniones ubicada en plena recova mataderense, a espaldas del monumento al Resero.

“La idea de mudar el mercado surgió en 1960, cuando estaba administrado por la vieja Municipalidad de Buenos Aires y los consignatarios plantearon la necesidad de crear un mercado propio. De hecho habíamos empezado a juntar un capital”, explica Crouzel. Como se sabe, las tierras que ocupa el Mercado en el corazón de Mataderos, siempre fueron propiedad del Estado Nacional, por lo que la empresa tiene una concesión de la Secretaría de Agroindustria, a la que le paga un canon por el uso y administración del predio.

Cuando en 1991 se llamó a licitación para que la administración del Mercado dejara de estar a cargo del municipio porteño y recayera en manos privadas, la empresa Mercado de Liniers s.a. puso en marcha diversas obras de modernización, como la entrada unificada de camiones que sirvió para aliviar el tránsito en la zona. “Esa concesión fue por diez años –recuerda Crouzel- y se vencía en 2002, por eso en el 97’ compramos un campo en la localidad de San Vicente para instalar allí el nuevo Mercado. Ya en 2001 el entonces presidente Duhalde nos dio una prórroga de tres años porque con la crisis no estaban dadas las condiciones financieras para mudarnos. En 2005 el Banco Nación nos otorgó un crédito blando para poder poner en marcha las obras en San Vicente, cuyo costo representaba por entonces unos 25 millones de dólares”.

- ¿Por qué no pudo concretarse en ese momento la mudanza?

- Porque al año siguiente apareció Guillermo Moreno para intervenir el Mercado a través de un sistema de precios sugeridos, y eso hizo que el volumen cayera a la mitad: de casi 200 mil cabezas pasamos a cien mil, porque parte del ganado se comercializaba por otros canales. Los entonces directivos del Mercado fueron a hablar con Parrilli y con Zanini y le dijeron que hacer una inversión tan costosa con el Mercado intervenido resultaba imposible. Entonces nos pidieron que siguiéramos en Mataderos, básicamente por lo que implica el Mercado en materia de mano de obra, con todas las industrias indirectas: los consignatarios, los frigoríficos, los transportistas, las empresas de limpieza, de seguridad y todo lo que hace al andamiaje de un mercado de estas características.

- ¿Cómo evalúa hoy aquella gestión de Moreno?

- Fue nefasta. El Mercado no venía muy bien a partir de los embates del gobierno anterior, ya que al cortarse las exportaciones mermó mucho el movimiento. Y a eso se le sumó la intervención del señor Moreno, que hasta se instaló acá con su gente. Todo eso hizo que el volumen de operaciones cayera a la mitad, que los precios relativos bajaran y que la rentabilidad fuera menor. Fue difícil mantener este Mercado…

Recién a fines de 2015, con el cambio de gobierno, los consignatarios volvieron a reflotar la posibilidad de la mudanza. Pero para entonces, el municipio de San Vicente había cambiado la zonificación y el terreno sólo estaba habilitado para hacer un country o un club de campo. “Tanto el gobierno nacional –recuerda- como el de la Ciudad y el de la Provincia, empezaron a buscarnos un lugar. Allí surgió la idea del Mercado Central, terreno en el que tuvimos tres locaciones distintas, hasta que optaron por otorgarnos un terreno lindero, donde funciona una escuela de equinoterapia de la Policía Federal. Aunque el predio era chico, volvimos a hacer los estudios y reiniciamos el proyecto de mudanza, pero los vecinos de la zona se opusieron a la instalación del Mercado y la intendenta Verónica Magario presentó un recurso de amparo, de manera que desistimos de avanzar con ese proyecto”.

Poco después, el intendente de Ezeiza, Alejandro Granados les ofreció un predio junto a la autopista Ricchieri, pero eran apenas veinte hectáreas y, según Crouzel, “no alcanzaban para el normal funcionamiento del Mercado”.

Cansados de tantas idas y vueltas, un grupo de consignatarios decidió dejar de lado la asistencia del Estado, y juntarse para comprar un campo propio. Así, 45 casas consignatarias armaron una nueva sociedad (Mercado Agroganadero) y adquirieron un campo de 110 hectáreas en Cañuelas, un lugar estratégico para el ingreso de la hacienda por las distintas vías de acceso que posee. Hoy, el 85% de la hacienda que entra al Mercado lo hace desde esa zona.

- ¿Samid es uno de esos 45 consignatarios? Había circulado la versión de que era él quien había conseguido el predio…

No, nada que ver. Olvídese de Samid. Él es una triste historia para nosotros…

Crouzel encrespa los gestos y toma un sorbo de café. Prefiere explayarse sobre las bondades del nuevo predio. “Está ubicado en el kilómetro 88 de la Ruta 6 y del total del terreno, treinta hectáreas serán utilizadas por el nuevo Mercado, otras cinco para un centro de exposiciones de toros reproductores y caballos, donde también habrá remates electrónicos, y en el resto del predio se va a desarrollar un polo agroganadero, al estilo de un parque industrial”, anticipa.

- ¿En qué etapa de obra está actualmente ese predio?

- Con la difícil situación económica no hemos podido conseguir hasta ahora ninguna línea de crédito con tasas razonables que nos permita avanzar con las obras. No obstante, con dinero de los consignatarios más el desarrollo del Polo Ganadero que se apoyó en un fideicomiso que salió a ofrecer cuotas parte de inversión, logramos hacer todo el movimiento de tierra de la calle principal de acceso al predio y de las treinta hectáreas que ocupará el Mercado. Ahora se está armando la planta de hormigón sobre la que se va a levantar el nuevo Mercado, con paneles solares y reutilización del agua de lluvia.

Como se sabe, desde 2001 la Ley 622 prohíbe el ingreso de ganado en pie a la Ciudad, sin embargo desde entonces su puesta en vigencia se ha venido prorrogando. La última prórroga vence el 31 de diciembre próximo y ese es el plazo límite que tiene la empresa para concretar la mudanza del Mercado. “Nosotros habíamos firmado con Rodríguez Larreta un convenio de desocupación del predio que también vence a fin de año”, informa Crouzel, y luego agrega “no lo prorrogamos porque como están las elecciones de por medio no sabemos si habrá un eventual cambio de autoridades. No obstante, para evitar atentar contra las fuentes de trabajo, la idea es irnos de Mataderos un viernes para arrancar el lunes siguiente en Cañuelas. Es decir, no parar el funcionamiento del Mercado. Nosotros esperamos poder cumplir con las fechas previstas y estar listos para mudarnos a fin de año. Pero es lo mismo que cuando se hace una casa, terminarla depende de un montón de factores…”.

- ¿Entonces desalojar el histórico predio de Mataderos antes de fin de año sería una utopía?

- No es simple. No obstante supongo que al ritmo que vamos, en el peor de los casos en febrero ya estaremos trabajando en Cañuelas.

El actual presidente del Mercado no ve la hora de concretar la mudanza. El nuevo predio está a 70 kilómetros de Mataderos, y eso es una gran ventaja para los productores. “Los camiones que llegan de cualquier localidad tienen que recorrer 140 kilómetros menos, sin el tránsito y la pérdida de tiempo que supone ingresar a la Ciudad. De hecho muchos de los trabajadores del Mercado vive hacia esa zona, Ciudad Evita, La Matanza”, explica.

- ¿Qué va a pasar con las fuentes de trabajo? ¿Están aseguradas?

- Nuestra idea es que nos acompañe la mayor cantidad de trabajadores posible, incluso facilitarles el traslado a través de combis que puedan salir desde acá mismo. Y a quienes decidan no seguirnos les ofrecemos retirarse con todas las condiciones indemnizatorias que marca la ley. De hecho, algunos que están cerca de jubilarse, ya han aceptado esa opción. Igualmente la gran mayoría de nuestros empleados nos va a acompañar.

Actualmente, entre empleos directos e indirectos, dentro del Mercado trabajan unas 2200 personas. Además del personal propio se incluye el tercerizado que tiene oficinas en el predio, como el de seguridad, limpieza, banco, radio, casas consignatarias, empresas frigoríficas y transportistas. Para Crouzel, además, la mudanza del Mercado no implica que dejen de funcionar los frigoríficos y las curtiembres que existen desde hace años en Mataderos.

“Las opciones que se han barajado para el futuro destino de este predio de 34 hectáreas han ido variando, y todavía no hay una resolución muy clara al respecto”, desliza Crouzel. “Sí hay cosas que ya se han hecho –argumenta-. Nosotros, por ejemplo, en la primera prórroga que nos dio Duhalde en 2001 le cedimos a la Ciudad cuatro hectáreas inutilizadas en el sector que da a Murguiondo, donde se vendían los porcinos, para la realización del Polo Educativo de Mataderos. Este gobierno ya inauguró el jardín de infantes y el colegio secundario y está bastante avanzado el Primario. Tengo entendido además que se va a estar abriendo la calle Tandil, pero el problema es que la traza se choca con las tres canchas de Chicago, que no tuvo mejor idea que hacerlas donde entran los camiones, y hoy no nos queda más remedio que molestar a los vecinos con camiones en la vereda porque no tenemos ese pulmón”.

Y adelanta algunos detalles más. “Se habla también de hacer el Paseo de los Artesanos, de instalar la Feria de Mataderos dentro del actual predio del Mercado y de ampliar el Museo Criollo. El edificio está declarado Monumento Histórico y no se va a tocar, pero no sé que van a hacer con la gente que vive en la Recova. El resto de los edificios creo que piensan demolerlos para tener más espacio verde y levantar el Museo de la Carne. Lo que tengo entendido que se cayó fue la construcción de viviendas sobre los laterales de Murguiondo y Lisandro de la Torre, por un problema de costos y financiación”.

Eduardo Crouzel compone la tercera generación de consignatarios en su familia. “Cuando vine acá por primera vez –recuerda- todavía pasaba el ferrocarril. Y lo vi desaparecer, como también vi desaparecer los porcinos”, desliza con cierto tono de nostalgia.

- ¿Considera que la mudanza del Mercado va a beneficiar a Mataderos?

- Si el Gobierno hace las cosas bien, va a ser positiva para el barrio. Sí creo que van a tener que manejar muy bien el tema para evitar posibles intrusiones. No hay que olvidarse que el Mercado siempre ha sido una contención de los asentamientos linderos. Claro que va a haber algunos sectores a los que la salida del Mercado los va a afectar, como aquellos que se dedican a los repuestos para camiones, las gomerías, o la estación de servicio que está en Eva Perón, donde cargan muchos camiones. A los que más les duele irse es a los gauchos, a los reseros, porque muchos de ellos tienen tres y cuatro generaciones trabajando en este predio y tienen un amor muy especial por Mataderos, por las tradiciones y por esta actividad. Para ellos ésta es su casa de toda la vida.

- ¿Un eventual cambio de gobierno sería un palo en la rueda para ustedes?

- No sabemos. Nosotros tratamos de no tener ninguna preferencia por un sector político. Creemos que, lejos de cualquier bandería, debe primar el bien de las personas. Además, ser adversarios no significa ser enemigos.


Ricardo Daniel Nicolini


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