Warning: session_start() [function.session-start]: Cannot send session cookie - headers already sent by (output started at /home/cosasweb/public_html/noticia.php:1) in /home/cosasweb/public_html/noticia.php on line 2

Warning: session_start() [function.session-start]: Cannot send session cache limiter - headers already sent (output started at /home/cosasweb/public_html/noticia.php:1) in /home/cosasweb/public_html/noticia.php on line 2
** COSAS DE BARRIO WEB - Edicion 186 **
  Inicio   Editorial    Sociedad  Educación  Espacio Público Contacto Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com

Publicite Aquí

LA TIERRA DE LOS PASAJES DONDE FLORECIÓ LA OVALADA


Beromamacacumaospobichucacopripejopi. Tal es el nombre completo del mítico club de rugby surgido en los pasajes de Liniers, que integra los sobrenombres de una inolvidable barra de amigo

10/09/2018

Anteúltima entrega de la historia de Beromama, escrita por uno de sus fundadores: Eloy “Mango” Latorre


Continuando con la saga iniciada hace un par de ediciones, aquí va la tercera parte de la historia de Beromama, el mítico club de rugby nacido en 1939 en los pasajes de Liniers, escrita de puño y letra por uno de sus fundadores, Eloy “Mango” Latorre. Vale recordar que el texto que engalana esta columna fue cedido gentilmente a la Junta de Estudios Históricos de Liniers por el señor Roberto Eloy Latorre, y posee un valor histórico inconmensurable, ya que fue escrito por su padre, Eloy, o simplemente “Mango”, como todos lo llamaban -nacido en 1917 y fallecido en 1998- seudónimo que se inmortalizara en el nombre del populoso club de rugby de Liniers, bautizado “Beromama”, a partir de tomar las primeras letras del mote de sus fundadores.

Sin más, ahora sí la tercera y anteúltima parte del texto sobre la historia de Beromama:

“Entusiasmados por el resultado, hicimos gestiones para inscribir el equipo en la Unión de Rugby. Los trámites no fueron efectivos por cuanto se nos adujo que carecíamos de antecedentes deportivos, que no representábamos a un club formal, objetando también el nombre Beromama, tal vez les resultaba raro a sus tradiciones. No desalentados por eso, decidimos inscribirnos en un campeonato que todos los años organizaba lo Liga Católica. Sólo había dos categorías: primera y segunda, lógicamente por ser nuevos ingresamos en la última. En definitiva, en el año 1940 Beromama ganó invicto ese campeonato, obteniendo el derecho de jugar el año próximo en la primera categoría.

Ante estos acontecimientos pensamos que lo primero que debíamos hacer era dar forma legal al club. Fue así como el 7 de diciembre de 1940, en la sede de la Universidad de Liniers, ubicada en el pasaje Amalia al 300, se realizó una asamblea en la que quedó constituido el club con 50 socios y se designó la primera Comisión Directiva, que presidía Domingo V. Parodi (Chucruta) y además la integraban Eduardo Rondineau, Héctor E. Boutet, Ángel Bori, Osvaldo H. Pérez, Carlos Curtó, Alberto Latorre, Francisco Z. Insúa y Héctor E. López.

La verdad es que, desde el momento en que decidimos jugar al rugby existió el Club Beromama, pero así nomás, de palabra, en el que Chucruta oficiaba de presidente sin mediar para ello ni votación ni designación oficial. En la Asamblea constitutiva, cuando se trató la designación de la Comisión Directiva, fue propuesto Chucruta para el cargo de presidente. Aquí quiero resaltar un gesto noble de este amigo; poniéndose de pie dijo que no podía aceptar ese cargo por cuanto no se consideraba capacitado, agregando que, si hasta el momento había ejercido la presidencia, lo había hecho en la seguridad de que todo era en broma, pero a partir de ahora, en que el club tomaba un cariz serio, se sentía incapaz de ocupar el cargo. No sé si fue la sinceridad de sus palabras, o la humildad con que se dirigió a los presentes, lo cierto es que por decisión unánime Chucruta fue designado presidente. La dedicación y el empeño que puso en sus funciones, hicieron que demostrara idoneidad intachable en lo que duró su período.

Paco Insúa (el intelectual) habló sobre la necesidad de congraciarse la buena voluntad del vecindario y destruir la ingrata aureola de la que nos había rodeado la revoltosa de los adolescentes de la primera hora, para ello propuso hacer pública una especie de manifiesto que había redactado, y que decía lo siguiente:

‘El grupo de jóvenes que hoy se constituyen en asamblea, con el fin de organizarse para practicar el deporte y crear actividades que fomenten la sana camaradería, resuelve regirse por un estatuto y declara: Que tiene el propósito de modificar las actividades que inconscientemente y sin proponérselo, venían practicando la mayor parte de los jóvenes de este grupo. Que, si bien no puede desconocer que tales actividades pudieron merecer en muchos casos la desaprobación de los vecinos de Liniers, hoy, más serenos, cree que eran injustificadas, pues eran la expresión de una juventud demasiado niña aún, que no podía por así encausarse, y que no había recibido de quien podría tener un ascendente moral y una autoridad sobre el grupo, el consejo y el impulso que orienta su desbordante deseo de actividad, ley de la niñez. Que es ahora su propósito orientar y encaminar sus energías hacia el deporte, porque entiende que obtendrá un doble beneficio: el físico que proporciona el ejercicio y el moral que determina la disciplina creando un espíritu sano. Que espera, por último, que una vez organizados y aplacada la explosión de entusiasmo que provocó la feliz iniciación en el deporte, pueda no sólo desarrollar actividades deportivas, sino fomentar y propender otras de orden intelectual, pues entiende que la camaradería, la convivencia de varios años y el esfuerzo común en los campeonatos y torneos, debe sostenerse aun después de que los cuerpos, cargados de tiempo y achaque, no estén dispuestos a seguir el ritmo violento de un partido de rugby o una carrera pedestre. Para ello desea crear un interés común que pueda sostenerse a través de la vida, con prescindencia de la capacidad muscular o la energía vital que exige cualquier deporte. Y entiende que ese papel sólo pueden representarlo los valores culturales”.

Esta declaración de principios, que implicaba un serio compromiso por nuestra parte, fue aprobada y luego impresa y pegada en las paredes de la Mil Casitas de Liniers. Nunca supe si fuimos o no comprendidos por los vecinos; pero sí sé que nos sentimos bien con este acto, y a partir de ese momento procuramos no defraudar a los que habían creído en nosotros” (continuará).





ACTO DE ENTREGA DE PREMIOS DEL CONCURSO LITERARIO


El próximo sábado 1° de septiembre tendrá lugar el acto de entrega de premios de la edición 2018 del ya clásico Concurso Histórico-Literario, denominado en esta oportunidad “El vagón de los sueños”, que anualmente organiza la Junta de Estudios Históricos del barrio de Liniers. La actividad se llevará a cabo desde las 17 en la sede de la Casa de la Cultura de Liniers (Pieres 226) donde además se lanzará oficialmente la próxima edición del certamen.

La nómina de los escritores premiados, es la que se publica a continuación. En la Categoría Cuento (mayores) el primer premio fue para Norberto Buffarini, Susana Orden y Liliana Ravasio; el segundo premio le correspondió a Susana Orden; y el tercero a Ana María Díaz y Cristina Gioffreda. Las Menciones de Honor fueron para Teresa Musarra, Beatriz Belfiore, Carmela Altilio, Armando Ruggieri y Jorge Bircher. En el segmento Poesía (mayores) el primer premio le correspondió a Cristina Samara; el segundo a Susana Orden; y el tercero a Ana María Díaz. Menciones de Honor: Susana Orden, Ana María Díaz, Silvana Sosa, Liliana Ravasio y Jorge Bircher.

Ya en la categoría Cuento (Galardón de Oro, mayores de 70 años) el primer premio fue para Irma Polola y Roberto Ramele; el segundo le correspondió a Elena Engracia Álvarez y Gerardo Muzlera Mooney; y el tercero a Aída Nápoli y Eduardo Bianchi. Finalmente, en Poesía (Galardón de Oro) se llevó el primer y segundo premio Delia Fernández Cabo; y el tercero le correspondió a Héctor Leal. Menciones de Honor para Felipa Pogonza, Irene Bellini, Juan Carlos Sinnott y Martha Florentino.

Por otra parte, la Junta recuerda que sus reuniones se realizan de marzo a noviembre de cada año, el primer lunes de cada mes a las 18.30 y el tercer sábado a las 10 en “Lisandro”, único bar histórico que queda en el barrio, que data de 1908 y se ubica en la esquina de Lisandro de la Torre y Ramón Falcón. Los próximos encuentros tendrán lugar entonces el sábado 18 de agosto a las 10 y el lunes 3 de septiembre a las 18.30.

En ese sentido, quienes estén interesados en contactarse con la entidad, podrán hacerlo a través del correo electrónico a: jtahistorialiniers@yahoo.com.ar o juntadeliniers@gmail.com, como así también mediante su página de Facebook: Facebook.com/Junta Histórica Liniers.


Enviar a un amigo
 
 
 
   
 
  loading

LA TIERRA DE LOS PASAJES DONDE FLORECIÓ LA OVALADA


Allá lejos y hace tiempo. Algunos de los primeros integrantes del histórico club de rugby de Liniers, cuando todavía no lucía la tradicional camiseta tricolor.

05/08/2018

Segunda entrega de la historia de Beromama, escrita por uno de sus fundadores: Eloy “Mango” Latorre


En la pasada edición de Cosas de Barrio se publicó la primera parte de la historia de Beromama, el mítico club de rugby nacido en 1939 en los pasajes de Liniers, escrita de puño y letra por uno de sus fundadores, Eloy “Mango” Latorre. Antes de continuar con el siguiente capítulo, vale la pena una aclaración, a partir de un error involuntario surgido al transcribir equivocadamente el encabezado del artículo de nuestro archivo. Ocurre que el texto que engalana esta columna fue cedido gentilmente a esta Junta de Estudios Históricos de Liniers por el señor Roberto Eloy Latorre y no por Américo Mango, como se expresó erróneamanete. El mismo posee un valor histórico inconmensurable, ya que fue escrito por su padre, Eloy, o simplemente “Mango”, como todos lo llamaban -nacido en 1917 y fallecido en 1998- seudónimo que se inmortalizara en el nombre del populoso club de rugby de Liniers, bautizado “Beromama”, a partir de tomar las primeras letras del mote de sus fundadores.

Hecha esta salvedad, ahora sí la segunda parte del texto sobre la historia de Beromama:

“En la esquina de Palmar y El Rastreador nos veníamos reuniendo desde hacía años un grupo de amigos, el mismo que tiempo atrás era el lugar de nuestros juegos infantiles. Ahora, ya más grandes, las energías habían derivado hacia los deportes; unos, como Beto y Rondineau hacia el atletismo, otros, como los Boutet, Bori, Yemo y algunos más, hacia el rugby. Caro y Chucruta, gimnasia en grandes aparatos y levantamiento de pesas y Roberto hacia el boxeo. Nos habíamos impregnado de un espíritu especial en el que la destreza física era primordial. Cultivábamos la vida sana y la amistad.

Paralelamente iba naciendo una modalidad de hacer bromas o decir chistes en los que predominaba el ingenio. Los Chila habían lanzado la semilla; pero aclaro que en ningún momento los imitábamos. Era otro estilo difícil de explicar, se trataba de bromas no ofensivas, de una manera diferente de expresar ideas o pensamientos. Las conversaciones serias se salpicaban con algún chiste ingenioso acaso dicho con seriedad; pero inédito, que alguno respondía con otro chiste, dicho con seriedad solemne. Si algún extraño presenciaba esa conversación pensaría que se encontraba entre locos. Resultaría inútil tratar de transcribir alguno de esos chistes, porque dicho así nomás fríamente, parecería tonto; pero expresado en el momento oportuno y con solemnidad resultaba eficaz.

Ahora recuerdo “La Majareta”, la novela de Carlos Carón. Todos sus capítulos están impregnados de un espíritu especial, difícil de describir, una especie de filosofía profunda, dicha de una manera diferente o expresada con acciones. El personaje central de la novela es Caín, quién a mi entender simboliza el espíritu y la manera de ser de los muchachos de Liniers de esa época. En un momento dado, la Barra de Palmar y El Rastreador decidió que debía tener un nombre. Una barra así nomás, sin nombre, parecía que le faltaba personalidad. La idea partió de Malambo, ¿si elegimos la primera sílaba de los nombres de algunos? Y tomando un pedazo de cal endurecida escribió en una pared: BE (por Beto Latorre), RO (por Roberto Pascual), MA (por Mango Latorre) y MA (Por Marcelo Boglietti). Con el silencio todos los presentes dimos nuestra aprobación y así la pared de la casita semi derruida de Palmar y El Rastreador se convirtió en Acta de Nacimiento. La palabra BEROMAMA por primera vez aparecía ante nuestros ojos. Quiero aclarar que estas cuatro sílabas en ningún momento tienen carácter de liderazgo o prioridad, sino que simplemente surgieron en forma espontánea y casual.

Tiempo después, otros muchachos fueron inscribiendo la primera sílaba de su nombre o sobrenombre en la misma pared y fue así como apareció escrito debajo de la palabra Beromama, con letra algo más chica: CACUMAOSPOBICHUCACO. La verdad es que la barra nunca tuvo ese nombre tan largo, simplemente se llamó Beromama, nombre que continúo cuando se formó el club. Pese a que en los primeros papeles con membrete que el club mandó confeccionar decía “Club Beromama” y abajo con letra pequeña, la segunda parte del nombre.

A los dos o tres días, Peine Fino trajo del diario “Critica”, donde trabajaba, unas obleas donde había impreso la palabra Beromama. Por ser autoadhesivas las pegamos en cuanto lado nos fue posible: paredes, autos, colectivos, ómnibus, tranvías y hasta en el tren. La cosa es que al poco tiempo los vecinos estaban familiarizados con la palabra y se preocuparon por enterarse de que se trataba.

A todo esto, tal vez por falta de espacio, el Club Liniers no nos podría ofrecer lo que anhelábamos. Fue así como nos reuníamos en un terreno que quedaba en la manzana formada por Carhué, Boquerón, Cosquín y Peribebuy para la práctica de atletismo. Decidimos llamarlo “Pozo Club” por existencia de un pozo donde nos cambiábamos y dejábamos la ropa. Allí practicábamos lanzamiento de jabalina, disco y bala, salto en largo, triple en alto y con garrocha. ¿Cómo habíamos conseguido todos estos elementos? Muy simple, algunos los compramos, otros los fabricamos y otros…. bueno no es el caso entrar en detalles.

En algunas oportunidades realizábamos torneos de atletismo en los que intervenían casi todos. Se caracterizaban por la organización y la seriedad que demostraban los intervinientes. Era una manera de medir nuestra destreza física.

Algún tiempo después, cuando nos dedicamos de lleno a la práctica del rugby, dejamos de concurrir al Pozo Club, pero no quedo solo, se convirtió en la residencia permanente de Sietesacos, un hombre medianamente joven, siempre taciturno y serio que no molestaba ni conversaba con nadie. Hablando de rugby, una vez que fuimos a presenciar un partido de primera en la cancha de Pacífico (hoy San Martín) al finalizar el encuentro, cuando habíamos ya salido a la calle el Ñato dijo: ¿miren lo que tengo aquí?, y abriéndose el piloto mostró la pelota que se había usado en el partido. ¡Con razón algunos lo habíamos notado barrigón!

Con la aprobación o la desaprobación de los representantes, así fue como por primera vez ingresó una pelota de rugby en la Barra de Beromama. A partir de ese momento fue desplazando a la jabalina y a la garrocha. En corto tiempo nos familiarizamos con esa pelota ovalada, aprendimos los secretos de sus piques falsos, nos hicimos diestros en patearla, hacer pases, igualmente que recibirla corriendo velozmente. Las calles de Liniers fueron testigos de las corridas de “tres cuartos”, de la velocidad de Beto y de Rondineau y de la seguridad de manos que habíamos adquirido para el manejo de la pelota.

Ahora, con el sosiego que nos dan los años, pienso que en realidad éramos como dijo Larran de Vere: pesadilla de vigilantes y vecinos dormidores de siesta.

Los que nunca habían jugado este deporte, aprendieron de los que ya lo conocían, y fue así como se nos ocurrió formar un equipo para jugar partidos amistosos con clubes formales, total entre la barra predominaban los conocedores, Ángel Bori jugaba en la primera de Pacífico, Horacio Boutet en la primera de Gimnasia y Esgrima, Beto en la segunda de Los Matreros, y los otros como Cacho Lojo, el Ñato, Jorge Melo, Yemo, Caro, Boutecito, Rondineau, el Cejas y algunos otros más habíamos jugado en la tercera o en la cuarta de Los Matreros.

Una noche en que estábamos reunidos frente al negocio de Yacub cambiando opiniones sobre este tema, pasó Ovidio Rodríguez (El Pelado) y, a pesar de que era algo mayor entró en la conversación. Años atrás había sido un destacado forward en la segunda de Los Matreros con muchos años de práctica que lo habían hecho poseedor de una experiencia que habría de resultarnos útil, y así fue como resolvimos que debía ser el Director Técnico. A los pocos días iniciamos formalmente las prácticas en un terreno ubicado en lo que hoy es la Avda. General Paz y Tuyutí, bajo la dirección de Ovidio. De inmediato decidimos concretar un partido amistoso con la tercera de Curupaytí. Claro que hasta el momento no habíamos pensado en que necesitábamos camisetas; pero dado la premura usamos una remera azul marino con una letra “B” en el pecho. Corresponde destacar la labor de cuatro amigas: Noemí Rodríguez, Yaya Fux, Dorita Escudero e Irma De Marinis, quienes con paño lenci confeccionaron esas letras. Tiempo después, estas chicas, contagiadas del entusiasmo que nos embargaba, organizaron rifas y colectas para la adquisición de camisetas y medias formales, además eran las principales hinchas que tuvimos, quienes, con su entusiasmo, su aliento y su corazón, fueron las generadoras de una corriente de público que años después nos seguiría a todos los partidos.

En resumen, el primer partido lo jugamos en la cancha de Curupaytí con su tercera, era un equipo que intervenía en el campeonato oficial de la Unión con buenas posibilidades. Ganamos 17 a 0 en un partido en el que sobresalió el estado atlético y la velocidad de los jugadores de Beromama, como así también la seguridad en el manejo de la pelota” (continuará).







ACTO DE ENTREGA DE PREMIOS DEL CONCURSO LITERARIO


La Junta de Estudios Históricos del barrio de Liniers informa que en los próximos días se conocerá la nómina de los escritores premiados que participaron de la edición 2018 de su ya clásico Concurso Histórico-Literario, denominado en esta oportunidad “El vagón de los sueños”. La entrega de premios se realizará durante el mes de agosto –en fecha a confirmar- en la sede de la Casa de la Cultura de Liniers, donde además se lanzará oficialmente la próxima edición del certamen.

Por otra parte, la Junta recuerda que sus reuniones se realizan de marzo a noviembre de cada año, el primer lunes de cada mes a las 18.30 y el tercer sábado a las 10 en “Lisandro”, único bar histórico que queda en el barrio, que data de 1908 y se ubica en la esquina de Lisandro de la Torre y Ramón Falcón. Los próximos encuentros tendrán lugar entonces el sábado 20 de julio a las 10 y el lunes 6 de agosto a las 18.30.

En ese sentido, quienes estén interesados en contactarse con la entidad, podrán hacerlo a través del correo electrónico a: jtahistorialiniers@yahoo.com.ar o juntadeliniers@gmail.com, como así también mediante su página de Facebook: Facebook.com/Junta Histórica Liniers.

Enviar a un amigo
 
 
 
   
 
  loading

 
EL DÍA EN QUE DANNY MARTIN CONOCIÓ LA PILETA DEL CLUB LINIERS


Galán inoxidable. Ni siquiera el agua de la pileta del Club Liniers le borró la sonrisa. Allí fue a parar vestido hace varios años cuando un personaje del barrio le calzó un directo a la mandíbula tras un desengaño amoroso.

01/09/2018

El mítico club de Palmar y Montiel supo ser la sede de innumerables anécdotas. Tal vez ésta sea de las más increíbles y risueñas


Por Daniel Aresse Tomadoni (*)


Si hay un lugar emblemático por donde todos -o casi todos- transitamos en el barrio, ese es el Club Liniers. La entrañable institución de la calle Palmar al 7000 fue el lugar de esparcimiento y diversión desde siempre de mis primos más grandes y de mis amigos y compañeros de Primaria y Secundaria.

Si bien nunca fui muy afecto a los deportes, era habitué del club los tres meses de verano para disfrutar de su pileta. De aquella época conservo muchas anécdotas propias y de mis primos mayores, que se destacaron en natación compitiendo en estilos crawl y mariposa.

Pero entre tantas historias compartidas, rescato a un querido personaje, mi padrino de nacimiento, Ricardo “Lechón” Tomadoni, y una anécdota que lo pinta de cuerpo entero.

En un aniversario el club tuvo la ingeniosa idea de instalar un escenario flotante en la pileta, donde se realizaba un show musical con varias figuras de la época, mientras que alrededor del natatorio los invitados se sentaban en sillas que rodeaban a varias mesas de chapa plegables.

Era una cálida noche de enero y la figura estelar de la velada era el popular cantante melódico, Danny Martin, que al ingresar al escenario flotante fue recibido con una verdadera catarata de aplausos. Pero en lo mejor del espectáculo, mi padrino se puso de pie y con cara de pocos amigos se acercó lentamente a uno de los laterales de la pileta. Es que hacía poco tiempo había sido desairado por una novia de entonces, que tenía al mismísimo Danny Martin de pretendiente. Mientras el público observaba embelezado el espectáculo, Ricardo no tuvo mejor idea que cortar las sogas que mantenían estable el escenario, que de pronto comenzó a balancearse peligrosamente sobre el agua. Pocos segundos después, algunos músicos cayeron torpemente al agua junto a sus instrumentos y a los micrófonos, que por fortuna no produjeron un desastre eléctrico de proporciones.

Pero eso no fue lo peor. En pleno ataque de ira, mi padrino le puso el broche de oro a ese espectáculo dantesco, cuando todo empapado se subió al escenario flotante para agarrarse a trompadas con el cantante, que lucía un impecable saco de hilo blanco. Poco después, los integrantes de la Comisión Directiva debieron rescatar de las aguas al intérprete, con el saco y el orgullo arruinados… También izaron a Ricardo, al que prometieron suspender de por vida, aunque algunos meses más tarde la sanción se evaporó y pudo volver a disfrutar de todas las actividades deportivas. Hasta sus últimos años, el Club Liniers fue su segunda casa, no sólo por la cercanía con su hogar, sino también por su pasión por el deporte.

Anécdotas de una institución que siempre recuerdo con mucho cariño y que en cualquier momento volveré a evocar en esta columna. Hasta la próxima.


 (*) Aresse Tomadoni es director general de Multinet (Radnet/La Radio, El Viajero TV, Club de Vida TV)


Enviar a un amigo
 
 
 
   
 
  loading


VEREDAS QUE YO PISÉ


03/08/2018

El significado de los nombres de las calles del barrio


Tal como viene ocurriendo desde hace algunos años, la intención de esta columna es descubrir los diversos nombres de próceres, batallas, ciudades, fragatas, árboles y pájaros que, escondidos tras el nombre de una calle, una cortada o una avenida, recrean a diario los paisajes típicos de nuestro barrio. Inmiscuirse en su origen e investigar el trasfondo del -en principio- frío nombre de una calle, significa estrechar los lazos de afinidad que naturalmente unen a los vecinos con su barrio de pertenencia.

FINLANDIA: (corre en dirección Norte - Sur) Nombre impuesto por la Ordenanza N° 2410 del 21 de diciembre de 1927, BM N° 1.319. Hace referencia al país miembro de la Unión Europea desde 1995, situado en el noreste de Europa. Tiene fronteras al oeste con Suecia, al este con Rusia y al norte con Noruega. Por el oeste y el sur está rodeada por el mar Báltico, que la separa de Suecia y Estonia, cruzando los golfos de Botnia y Finlandia, respectivamente. La capital y ciudad más importante del país es Helsinki.

FRAGATA CÉFIRO: (N-S) Denominación impuesta por el Decreto N° 3570 de 1944, BM N° 7.230. La Corbeta Céfiro integró la segunda escuadra de las Provincias Unidas del Río de la Plata, la cual en la Campaña Naval de 1814, al mando del comandante Guillermo Brown, derrotó a las fuerzas navales realistas de Montevideo y posibilitó la captura de la plaza.

FRAGATA HALCÓN: (N-S) Su nombre fue impuesto por el Decreto N° 3570 de 1944, BM N° 7.230. La Corbeta Halcón fue un buque de la Armada Argentina partícipe de la Guerra de la Independencia. Integró la segunda escuadra de las Provincias Unidas del Río de la Plata, la cual en la Campaña Naval de 1814, al mando del comandante Guillermo Brown, derrotó a las fuerzas navales realistas de Montevideo y posibilitó la captura de la plaza.

FRAGATA HÉRCULES: (N-S) Denominación impuesta por el Decreto N° 3570 de 1944, BM N° 7.230. La Fragata Hércules fue la nave insignia de la segunda escuadra de las Provincias Unidas del Río de la Plata, la cual en la campaña de 1814, al mando del comandante Guillermo Brown, derrotó a las fuerzas navales realista de Montevideo y posibilitó la captura de la plaza.


Marcelo Petris

Enviar a un amigo
 
 
 
   
 
  loading


 
 
   
Publicite Aquí
Publicite Aquí
Publicite Aquí
Publicite Aquí
Publicite Aquí

Encuesta

Resultado de las encuestas propuestas por el diario


Seguridad

Toda la información sobre este tema que tanto nos preocupa


Cultura

Agenda de espectáculos y eventos


Deportes

Toda la información de los deportes que nos apasionan


Breves Comunales

Toda la Información de la comuna


Entretenimiento

Area de distracción y recreamiento


Correo

Cartas Enviadas a Cosas de Barrio


Salud

Salud


Historia

Relatos y Hechos Reales del pasado


Medios

Lo que pasa en los medios de la comunidad


Arte

Informacón general del mundo del arte


Transporte

Informaci�n de los problemas viales y lo referente al transporte



 
             
 
Publicite Aquí
   
                 
Desarrollado por www.grupodeservicios.com.ar