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DIVERSIDAD CULTURAL EN EL AULA, CUANDO LAS DIFERENCIAS SON UN PUNTO DE ENCUENTRO


Crecer en las diferencias. En las escuelas de Liniers y Mataderos se potencian las tradiciones de los países de origen de cada alumno para cultivarse y enriquecer los lazos comunitarios.

01/6/2019

La inclusión escolar efectiva de alumnos provenientes de otros países latinoamericanos

Por la Lic. Vanesa Aichino (*)


Las escuelas de la Comuna 9 no son ajenas a la diversidad cultural. Nuestros niños y niñas provienen de diferentes latitudes ¿Casualidad? No, hay dos razones mayoritarias. Una es que contamos con el mercado andino y sus adyacencias, fuente de trabajo y sustento de muchas familias provenientes principalmente del Estado Plurinacional de Bolivia y de la República del Perú. La otra es la cercanía con la avenida General Paz, tanto el barrio de Mataderos como el de Liniers limitan con ella. Muchas familias bonaerenses eligen escuelas porteñas por motivos diversos pero, uno de los principales, es la presencia de instituciones de jornada completa. La General Paz es un mero límite político, los negocios continúan amalgamándose con nuestra comuna en las localidades de Lomas del Mirador y Ciudadela. Otro punto a tener en cuenta es la oleada inmigratoria proveniente de la República Bolivariana de Venezuela, ampliando el abanico de culturas que eligen vivir en nuestros territorios.

Pero ¿De qué manera se compromete y actúa la escuela pública a fin de ofrecer y garantizar el acceso y permanencia dentro del sistema educativo, de todos los estudiantes según sus diferencias culturales y necesidades, al mismo tiempo que impulsa la equidad y la calidad educativa? Por los pasillos y aulas circulan las más bellas tonadas de nuestra Latinoamérica, un sinfín de vocablos entremezclados, conversaciones que hace un tiempo eran impensadas, anécdotas y recuerdos contados de boca en boca.

Los cambios de la sociedad actual son rápidos y profundos. La complejidad -cada vez mayor- que la caracteriza, demanda una nueva visión educadora de la familia y la escuela, lo que exige su compromiso para trabajar unidas en un proyecto común, y así contribuir a mejorar las relaciones Escuela-Familia.

Tomamos como punto de partida a la escuela como espacio socializador y un medio efectivo para el cambio que abre las puertas a una real educación que atiende la multiplicidad cultural presente en cada aula y logra efectos más o menos inmediatos en el contexto sociocultural. Los docentes propiciamos una comunidad educativa en la que los alumnos puedan desarrollarse plenamente dentro de un entorno justo, solidario y acogedor. Un modelo educativo en el que se manifiesten, acepten y potencien las características y circunstancias de cada niño y niña. Todos los esfuerzos y recursos institucionales se dedican a indagar las necesidades y particularidades de los alumnos para adaptar la enseñanza, la didáctica y proporcionar los andamiajes necesarios a todo el alumnado. Una institución escolar donde la participación de los alumnos sea real, a partir del desarrollo del espíritu crítico y la libertad de expresión.

En la escuela inclusiva se dan un conjunto de medidas socioeducativas, encaminadas a la inserción activa, pero también buscando la permanencia del alumnado y la atención a la multiplicidad cultural y de infancias.

Allí se destaca la importancia del rol del maestro y su intervención pluralista, basados en el hecho de que “todos los niños y niñas de una determinada comunidad aprendan juntos, independientemente de sus condiciones personales, sociales o culturales, incluso aquellos que presentan discapacidad” (UNICEF, UNESCO).

En nuestras aulas se brindan actividades que apuntan a que los alumnos descubran y desarrollen sus capacidades, construyendo su formación académica a partir de sus propias condiciones intelectuales, socioculturales y económicas. Se enriquezcan en relación y gracias a los otros, al tiempo que uno mismo es motivo de enriquecimiento de aquel con el que se relaciona al participar juntos en un proyecto compartido. Todos aprendemos de los demás y nos conocemos a nosotros mismos en el contacto interpersonal. Tenemos mucho para brindar. En las escuelas se desarrollan actividades cuidando y fomentando la atención a los diferentes ritmos de aprendizaje y a las capacidades de todos y cada uno de los miembros de la población escolar. Se fomenta el conocimiento del otro y el respeto a su singularidad. Se llevan a cabo actividades que favorecen la autoestima a partir de la valoración interpersonal.

Asimismo, se dan a conocer las diversas formas de organización familiar buscando desarrollar actitudes de respeto a los diferentes modos de vida, en el marco de las propias familias del grupo escolar. Se identifican diferencias y semejanzas promoviendo la valoración positiva de cada grupo familiar en tanto espacio de contención y afecto.

Hoy en día es una situación didáctica invitar a algún miembro de la comunidad educativa a estimular los oídos de los niños y niñas con recuerdos, vivencias, leyendas propias de su lugar de origen. A deleitar los paladares con comidas típicas. A escuchar lenguas nativas con sus particularidades fonéticas. Intercambio de relatos, de recetas, de costumbres. Así, hacen su aparición las empanadas salteñas, el chipá, las arepas, el salchipapa, el ceviche, el tiradito. Brilla el carnaval de Oruro, los trajes de las cholitas, el merengue venezolano, la música andina, el huayno, junto con el asado, las empanadas, el tango, la zamba, el cuarteto, la Pachamama. Sonidos, colores, olores que nos diferencian y nos unen. Una oportunidad única para ampliar horizontes y despertar intereses por “lo poco conocido”. La otredad… Al reconocer la existencia de un Otro, la propia persona asume su identidad. Las diferencias que se advierten al calificar al prójimo como un Otro constituyen una riqueza social y ayudan al crecimiento de las personas. No se trata sólo de reconocer la otredad sino de saber convivir, conocernos, compartir y ampliar nuestro espectro cultural.


 (*) Aichino es licenciada en Educación y directora de la Escuela 4 D.E. 20 “Félix de Olazábal”, de Lisandro de la Torre y Ramón Falcón.


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TRAS QUINCE AÑOS DE LUCHA, LA ESCUELA ROGELIO YRURTIA CONCRETÓ LA MUDANZA A SU NUEVA SEDE


Edificio flamante. Aunque las comodidades y la calidad de la nueva sede son incuestionables, la comunidad educativa del Yrurtia sólo puede utilizar una parte. La otra tiene fajas que prohíben el acceso

03/6/2019

No obstante, la comunidad educativa no tiene acceso a la mitad del edificio, cuyo espacio podría ser destinado a otro establecimiento


Finalmente, tres meses después de lo previsto, se concretó la ansiada mudanza de la Escuela de Bellas Artes “Rogelio Yrurtia” a su nueva sede de Juan B. Alberdi 4139, distante a apenas seis cuadras del anterior edificio. Primero, a fines de abril se estableció en planta baja la Secretaría, y los días 8, 9 y 10 de mayo hizo lo propio el resto del personal. Las clases con los alumnos en las aulas comenzaron a dictarse allí el lunes 13 de mayo. “La mudanza tendría que haber sido el 13 de febrero con el edificio totalmente terminado y disponible para el Yrurtia, pero todavía restan hacerle algunos retoques y la mitad de las aulas está vedada por el Ministerio de Educación para el uso de la escuela”, expresaron los docentes con un sabor agridulce.

Hoy, diversos sectores de la flamante sede se observan con fajas de seguridad que impiden el acceso, tal como ocurre con la mitad de las aulas de los talleres, la totalidad del segundo piso y parte del primero, donde debería funcionar la sala de profesores, que actualmente se improvisó en un sector de esa planta, al igual que la Dirección. “Desde el Ministerio nos ofrecieron mudarnos pero compartiendo las aulas entre varios cursos, con lo cual, aunque ya estemos en el nuevo edificio seguimos estando apretados”, explicó Sabrina, profesora de Lengua, y agregó que “las catorce aulas que asignaron para bachiller son chicas, están equipadas para treinta alumnos y algunos de nuestros cursos son de 38, así que tuvimos que poner más sillas”.

Expresaron además que aún faltan terminar algunos sectores, como la sala digital y el taller donde van a desdoblar los idiomas con una pizarra movible. “La mudanza es algo positivo que se tendría que haber hecho hace tiempo, pero faltan cosas. Si pudiéramos utilizar las zonas vedadas estaríamos bárbaro, pero hoy sólo tenemos disponibilidad en el tercer piso para Bachiller”, coinciden en la comunidad educativa. Aunque ninguna fuente del Ministerio se atrevió a confirmar o desestimar la versión, y la Justicia se expresó en contra de ese proyecto, continúa sobrevolando la posibilidad de que toda esa zona vedada al Yrurtia sea utilizada en los próximos meses por la Escuela de Cerámica N° 1, con sede en Almagro.

Los docentes enfatizaron que en el antiguo edificio las limitaciones físicas resultaban insalvables. Sin embargo, aquí se plantea una situación similar. “Acá la limitación del espacio es por orden directa del Ministerio –remarcaron- que toma esta decisión de vedar aulas teniendo en cuenta su intención de ceder un espacio a la escuela de Cerámica o a otra. Es una decisión unilateral que no toma en cuenta nuestras necesidades. Pero nosotros sabemos que este edificio es del Yrurtia, está diseñado para nosotros y tenemos fundamentos de sobra para usar los espacios vedados”. Recordaron que la flamante sede fue diseñada antes de la creación del profesorado, pensando en su ampliación. “Hoy el Yrurtia ya se amplió con el nivel Superior y necesitamos más espacios. En este momento entre talleres y aulas tenemos la misma cantidad de espacio pedagógico que teníamos en el viejo edificio, por eso necesitamos usar todos el lugar”

Y ante el silencio de las autoridades, las conjeturas se multiplican. “Si las aulas están judicializadas por recursos de amparo, las fajas deberían están firmadas por un juez”, advirtió Paola, la bibliotecaria.

En ese sentido, cabe recordar que existen tres amparos vigentes. El primero data del 2017 y fue presentado por los padres de los alumnos, en reclamo por el alarmante estado del antiguo edificio de Juan B. Alberdi 4754 y la finalización de la sede actual, donde se establecen los espacios de uso exclusivo para el Yrurtia. Luego surgió el amparo de UTE en el que la Justicia dictaminó la suspensión de la mudanza a Villa Luro de la Escuela de Cerámica de Almagro; y finalmente el de diciembre 2018 presentado por los padres del Yrurtia pidiendo el uso exclusivo del nuevo edificio para esa comunidad educativa.

No obstante, ninguna de las tres instancias judiciales inhibe el uso de los espacios que hoy lucen fajas de seguridad ministeriales que impidan el acceso. “Las fajas no responden a lo que dice el juez. Por eso entendemos que no debería haber impedimentos”, coincidieron los docentes. Y agregaron “La limitación del edificio es una decisión exclusiva del Ministerio de Educación que necesita espacio para la ubicación de otro colegio. Es todo muy confuso. Esperamos que de a poco nos cedan esos espacios para teóricos, para lo que la Nueva Escuela Secundaria (NES) pide y para las oficinas. Cerámica 1 ya remarcó su decisión de no mudarse y la Justicia la apoya. Nosotros, por nuestra parte, vamos a seguir la lucha para pedir la apertura de todas las aulas vedadas”, advirtieron los docentes.

Otro de los sectores que aún resta concluirse es el de gimnasio. “Aunque sinceramente está hermoso queda claro que no entran 125 personas al mismo tiempo”, sostuvo una docente de Educación Física. “En los pasillos o en el estacionamiento no podemos dar gimnasia. No hay luz y las barandas son muy bajas. La terraza tampoco tiene contención”, expresó.

Guillermo, el coordinador de tutores, reconoció que en lo personal este tema le genera “sentimientos encontrados” porque “los que venimos del Yrurtia tenemos una historia de más de quince años luchando por un nuevo edificio. Entonces por un lado esta nueva sede representa el final de esa lucha por conseguir lo que necesitábamos después de tanto tiempo, pero por el otro sabemos que esta no es la forma en que lo habíamos soñado”.Y remarcó “nosotros queríamos una escuela entera, no compartida y con espacios cerrados, porque el otro edificio, por más amor que pusiéramos, ya no daba más”. Y tras enfatizar que “toda mudanza es traumática”, aseguró que “la lucha del Yrurtia va a seguir”.

Mientras tanto, entre los docentes y los alumnos se mezcla personal del Gobierno porteño, que periódicamente se acerca a sacar fotos y preguntar qué más hace falta de mobiliario y herramientas educativas. Y aprovechan para recordar que no se pueden hacer murales ni dejar huellas durante por un año, “porque el edificio está en garantía”.


Mgter. Fabiana Godoy Di Pace

fabianagdp@yahoo.com


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