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** COSAS DE BARRIO WEB - Edicion 184 **
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EL ARTE DE EDUCAR A PURO RITMO


Puerta abierta al arte de combinar los sonidos. En horas de la tarde, la Escuela 6 del D.E. 13 alberga a cientos de chicos que disfrutan aprendiendo a tocar distintos instrumentos.

21/06/2018

En su sede de Mataderos, la escuela de música Eduardo Holmberg le enseña a tocar instrumentos a unos 300 chicos


Al entrar a la Escuela de Música Eduardo Holmberg, ubicada en Larrazabal 1556, en Mataderos, se escuchan los sonidos dispares de una orquesta afinando, como si se tratara del instante previo a un concierto. Notas que ascienden en la escala musical y otras graves, fragmentos de melodías de algún tango entonado por una flauta dulce. El personal administrativo, por su parte, está abocado a su tarea en las computadoras, y el portero observa todo con una sonrisa. En otra aula, unos alumnos juegan con una sábana blanca. Están haciendo Expresión Corporal. Nerina, la profesora de flauta dulce lleva un mate en la mano, espera que sus alumnos terminen de ensayar. Estamos sumergidos en esa marea de melodías que se entrecruzan, cuando se acerca Roberto Barbiero, el director suplente, para contarnos algo sobre este mundo paralelo donde vive la música.

Profesor de piano y teclado desde hace más de veinte años, en sus inicios hacía repertorios clásicos, luego se dedicó al tango, a hacer arreglos de jazz e incluso formó parte de un grupo de folklore con el que tocó en la Feria de Mataderos.

De lunes a viernes, desde las 16:40 hasta las 20:15, la escuela de música recibe alumnos de nivel primario para enseñarles, a modo de recreación y capacitación artística vocacional, a tocar instrumentos y a cantar. Pueden aprender desde teclado, piano, flauta dulce, traversa, instrumentos autóctonos, percusión, danzas folklóricas y guitarra, hasta saxo, bandoneón y violoncello. Si los chicos no cuentan con un instrumento, se lo prestan para practicar ahí. Primero aprenden una base clásica y después tocan todos los géneros: rock, pop y folklore. Finalmente, si lo desean, pueden integrar la orquesta compuesta en base a un conjunto de cámara.

Actualmente asisten unos 300 chicos de entre 5 y 12 años que ingresan como novatos, pero luego, una vez encaminados, pueden quedarse hasta los 17. Las cátedras integran en promedio a quince alumnos, aunque el grupo de flauta dulce puede tener más, mientras que los de violín, piano o guitarra no superan los cinco alumnos por clase, para que puedan trabajar bien sus piezas particulares. Algunos docentes trabajan más lo grupal, otros focalizan lo individual parcelando el tiempo. En el grupo de piano, por ejemplo, van pasando de a uno a tocar, mientras el resto hace algún trabajito. La teoría se brinda aparte de manera secuenciada en las cinco cátedras de Lenguaje musical. Los niveles van desde primero a quinto, al cual denominan avanzado. Los alumnos deben concurrir un mínimo de dos días a la semana, para que puedan hacer dos clases de Instrumento, dos de Lenguaje musical y alguna materia grupal. Hay quienes asisten tres veces por semana y hasta los que lo hacen todos lo días, porque estudian dos o tres instrumentos y les gusta hacer todo: expresión corporal y coro también.

Los más pequeños concurren más temprano, pero no deben cumplir todo el horario, sólo asisten a la materia en la que se hayan inscripto, dos o tres veces por semana en diferentes horarios. Algunos vienen por cuarenta minutos y otros se quedan cinco horas. Pueden aprender más de un instrumento, pero deben cursar obligatoriamente las materias grupales como expresión corporal, coro, instrumentos autóctonos y teoría. ?El perfil del alumno es el de un niño muy comprometido, tranquilo, que viene porque le gusta. Sólo una minoría asiste obligada porque sus padres quieren que hagan algo, están aburridos en las casas o para que descarguen las energías, por ejemplo, con la batería o danzas folklóricas, pero la mayoría viene por vocación?, explica Barbiero.

El profesor de bandoneón, Miguel Sioffi tiene alrededor de diez alumnos. Su meta es que aprendan música disfrutando. Empezó a tocar a los 17 años cuando escuchó a Piazzolla en su escuela secundaria y desde entonces no paró de formarse en el Conservatorio Manuel de Falla. Actualmente, toca en una orquesta de tango llamada ?Muchas nueces?. Además de los temas individuales, las secciones, de focalizar en ?que no hagan cosas raras con los dedos para que no embarren la música? o que corrijan ?el fuelle y los movimientos del instrumento?, están preparando un tema grupal denominado ?A cinco bandoneones?. ?El fuelle ?explica- es la parte media del instrumento por donde entra y sale el aire y hace que el instrumento suene. Es el pulmón del acordeón. Para que suene se debe tocar mínimo una tecla y mover el fuelle. Y para que no sufran el peso, ya que es un instrumento muy pesado, deben aprender posiciones y posturas?. Como mínimo asisten dos veces por semana. La pasión por la música se puede observar en una de sus alumnas, que eligió un bandoneón como regalo de su cumpleaños de 15, en vez de la tradicional fiesta en el salón.

El profesor de música de cámara, Gastón Verea, graduado también del Manuel de Falla, recibe alumnos que concurren al tercer nivel de las cátedras de Instrumentos y Lenguaje musical. Les enseña a aunarlos para formar una orquesta de treinta chicos. Él trae los arreglos, trabajan la improvisación y tocan. El concepto de orquesta de cámara estaba pensado desde las orquestas barrocas del siglo XVII, que eran más pequeñas que las sinfónicas. La integran instrumentos de viento ?flautas traversas y dulces, saxofones-, de cuerda ?violoncello y violines-, de percusión ?bombos, timbales, redoblantes, platillos-, el piano e instrumentos electrónicos. En este momento están tocando ?Viva la vida?, de Coldplay. Los repertorios los arman a partir de los gustos de los alumnos, pero también trabajan fragmentos de Haydn, por ejemplo, en el movimiento de la sinfonía 101 del Reloj y Los mareados, de Cobián y Cadícamo. En septiembre estarán tocando en la Legislatura porteña. La vocación sin límites de los profesores se ve en el hecho de que aún graduados continúan formándose y capacitándose. Tal es el caso de Verea quien además de estudiar composición y Dirección de Orquesta en la UNA (Universidad de las Artes), sigue haciendo postgrados en composición y dirección musical.

Las inscripciones para los nuevos alumnos se realizan en diciembre, y quienes ya cursan en el establecimiento deben reinscribirse en octubre. El ingreso es libre, no hay examen porque, según Roberto Barbiero, ?todos tienen la capacidad de aprender, la escuela es inclusiva, nadie queda afuera porque le cueste, sí se les va a llamar la atención si no cumplen, si no se interesan o si no vienen, pero tienen ganas siempre se los va a aceptar. Hay chicos que tienen más facilidad y talento que otros, pero todos tienen la posibilidad de aprender y desarrollar con trabajo y estudio. En primer año ya se pueden tocar cosas lindas, todo depende de la dedicación de cada chico?.

La escuela pertenece al Área Curricular de las escuelas públicas Primarias (D.E. 13) del Ministerio de Educación del Gobierno porteño. El edificio ?nos queda un poco chico, necesitaríamos más aulas?, sostiene Barbiero. ?En las cátedras más solicitadas, como guitarra, hay muchísima demanda y hace falta más espacio. Habría que abrir más cursos y ampliar el número de profesores. Pero por ahora se está arreglando el techo por problemas de filtraciones en la sala de computación?, agrega.

Tanto el director como el resto de los docentes, saben que la mejor manera de dar a conocer la escuela es disfrutando de la música que hacen sus alumnos, por eso todos los meses desarrollan conciertos abiertos para los vecinos. Se trata de muestras artísticas a cargo de alumnos avanzados, con repertorios elegidos por los profesores. También suelen concurrir como invitados a tocar a otras escuelas y entidades de la Ciudad. ?Tratamos de que coincidan con las fechas patrias, sin llegar a ser actos formales. La idea es simplemente reunirnos para celebrar, con la música como protagonista?, resume Barbiero y afuera de su despacho, la armonía de un piano y bandoneón lo avalan.


Mgter. Fabiana Godoy Di Pace

fabianagdp@yahoo.com

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