Inicio   Editorial  Sociedad  Encuesta  Seguridad  Cultura Contacto Javascript DHTML Drop Down Menu Powered by dhtml-menu-builder.com

SANGRE PARA VIVIR


30/7/2020
Preocupa la escasez de donantes en el Servicio de Hemoterapia del hospital Santojanni

Las transfusiones de sangre y sus productos ayudan a salvar millones de vidas cada año. Contribuyen a que pacientes con enfermedades potencialmente mortales vivan más tiempo con una mejor calidad de vida, y posibilitan además la realización de intervenciones médicas y quirúrgicas complejas. Asimismo, tienen una función vital en la atención maternoinfantil, el embarazo y las respuestas de emergencia a los desastres naturales o aquellos causados por el hombre. En otras palabras: donar sangre salva vidas.
Como se sabe, desde hace años los integrantes del sector de Hemoterapia del hospital Santojanni vienen solicitando la colaboración de los vecinos a través de charlas y campañas en las que explican la importancia sustancial de la donación de sangre. Los resultados de esas campañas se expresaban en la presencia casi permanente de donantes en el hospital. Sin embargo, desde que se desató la pandemia, esa realidad se modificó completamente y la cifra mensual de donantes de sangre se redujo en un 80 por ciento.
Esa cifra se replica en los diversos centros de salud del país, y todo parece indicar que ese porcentaje irá en aumento, porque las enfermedades no se toman descanso y los bancos de sangre tienen un límite.
Por eso, con la intención de revertir esa alarmante tendencia, desde el Santojanni realizaron algunas modificaciones en la dinámica y la operatoria del proceso de extracciones, para que al donante le resulte más sencillo, rápido y seguro el paso por su hospital. No sólo incrementaron las medidas de bioseguridad ?con toma de temperatura, utilización de barbijos y alcohol en gel tanto en el personal como en los donantes- sino que además se habilitó un nuevo sector para realizar las extracciones, fuera del edificio principal del hospital y lindero a la capilla, que hasta que se desató la pandemia funcionaba como lugar de encuentro y reuniones del personal sanitario. "La idea es que el donante se acerque con la seguridad de que no va a exponerse a ningún contagio y vuelva a su hogar tranquilo", explicaron desde el nuevo sector de hemoterapia, al que ahora se accede desde el portón de Patrón y Cafayate.
Las extraccionistas coinciden en que el momento es crítico. "Ahora más que nunca es cuando necesitamos de la solidaridad de todos", subrayan y enfatizan el llamado "le pedimos a la gente que se acerque a donar sangre y si no pueden hacerlo, que al menos difundan nuestro pedido?. Un cartel ubicado sobre una de las paredes de la recepción, expresa ?Acordate: si vas a salir de casa, que sea para salvar vidas".
En ese sentido, el procedimiento es muy simple. "Estamos dando turnos para todas las personas que puedan venir a donar sangre ?explican-. Pueden pedirlo telefónicamente al 4630-5662 o a través de las redes sociales (Donantes Santojanni, en Facebook: o @donantes.santojanni, en Instagram). Una vez acordado el día y el horario, nosotros mismos les mandamos por mail el permiso especial de circulación para que no tengan ningún inconveniente".

Solidaridad al rojo vivo

Existen dos tipos de donantes, y la diferencia es clave, explica Mariela Segura, una de las integrante del equipo de Hemoterapia del Santojanni. "Por un lado están los donantes de reposición, que son familiares o amigos de aquellas personas que necesitaron una donación de sangre, y donan para reponer al banco de sangre. Y por el otro aparecen los donantes voluntarios, que van a donar porque sienten ganas y ya lo toman como un hábito". La necesidad de incrementar el número de donantes voluntarios, hoy es imperiosa.
Se puede donar sangre cada dos meses. El tiempo mínimo que debe existir entre cada donación es de ocho semanas. Sin embargo, la ley establece que el número máximo de donaciones al año sea de cinco para el hombre y cuatro para la mujer, ya que debe considerarse su ciclo menstrual.
Con la intención de llegar a la mayor cantidad posible de vecinos, el sector de Hemoterapia del hospital Santojanni, puso en marcha hace unos años la campaña de donación "Necesitamos Héroes", en la que además derriba ciertos mitos que el común de la gente mantiene sobre la donación de sangre. "La mayor parte de la sangre está constituida por líquido, y ese volumen se recupera dentro de las primeras horas luego de la extracción, mientras que los componentes celulares, se regeneran en unas pocas semanas", explica Segura.
La tarea concreta de este entusiasta grupo de personas ?cuyos integrantes van desde los 23 a los 50 años- es ayudar a que los vecinos conozcan que todos son capaces de donar sangre. "Se puede donar teniendo entre 18 y 65 años de edad y pesando más de 50 kilos, y en el caso de tener tatuajes o piercings, sólo es necesario que haya pasado un año luego de hacerse el último", puntualiza Segura y agrega que "para donar sangre sólo es necesario haber desayunado, sentirse bien, y presentar un documento con foto".
La salud y la seguridad del donante son muy importantes, por eso cuando una persona concurre al Santojanni para donar sangre, primero se le realiza un examen físico en el que se le toma la presión, la temperatura, el pulso y la hemoglobina, y se le hace una pequeña entrevista en la cual se le pregunta sobre algunos aspectos importantes a tener en cuenta.
Estadísticas recientes señalan que nueve de cada diez personas necesitarán durante su vida una transfusión de sangre para ellos o para algún familiar. La búsqueda de dadores, especialmente en medio de situaciones críticas, se facilitaría si la donación de sangre comenzara a ser un hábito frecuente. Por eso, la importancia de los donantes voluntarios es superlativa, ya que por cada persona que dona sangre, otras cuatro que la necesitan son ayudadas. De allí el slogan de la campaña "Necesitamos Héroes", ya que un donante puede salvar la vida de otras personas de la manera más desinteresada que existe y en forma totalmente anónima. "Es un modo muy particular de ser solidario, en donde cada uno pone literalmente su cuerpo para hacerlo", sintetiza Segura.
La idea es que gente de todas las edades comprenda que es capaz de donar sangre y se anime a ayudar, sin tener en cuenta si la persona que la necesita es un familiar o un desconocido. El circuito es muy simple. Basta con presentarse en el sector de Hemoterapia del Santojanni (Patrón y Cafayate) de lunes a viernes de 7:30 a 11:30 y media hora después la obra de bien estará hecha. Quienes deseen conocer más detalles o evacuar sus dudas, podrán hacerlo a través del Facebook (Donantes Santojanni) o telefónicamente al 4630-5662. Todos podemos ser héroes, sólo hace falta animarse a ayudar.

Enviar a un amigo
 
 
 
   
 
  loading

PENSIÓN COMPLETA


17/7/2020
En lo que va de la cuarentena, la Ciudad transformó 50 hoteles porteños en unidades para pacientes leves infectados con Covid-19. La estrategia permite asegurar la atención médica de pacientes asintomáticos, al tiempo de descomprimir el sistema de salud y cortar la cadena de contagios. Un informe intimista que refleja el día a día de quienes se recuperan lejos de sus casas a partir de quienes se encargan de organizar y habilitar cada una de las plazas hoteleras.

Son las cuatro de la tarde de un jueves en la Ciudad de Buenos Aires. A sólo media cuadra de Corrientes y Montevideo, en pleno centro, un equipo del Gobierno porteño trabaja con ritmo sincronizado. La transformación del hotel Milán en un nuevo establecimiento extrahospitalario para pacientes Covid-19 leves no puede demorar más de 72 horas, las instalaciones ya pasaron la revisión técnica del equipo de bioseguridad, se definieron las zonas exclusivas Covid y las áreas por donde transitará el resto del personal.
Mientras el equipo de médicos y enfermeros realiza el inventario de los insumos, el personal de limpieza y desinfección se está cambiando en su sector. Ya se capacitaron todas las personas que estarán a cargo de distribuir alimentos, también las del sector administrativo que dan el alta a los pacientes por sistema y el personal de mantenimiento. El jefe de hotel ya realizó una recorrida exhaustiva. En breve, comenzarán a llegar los pacientes, la adrenalina recorre el cuerpo de todos.
Cada hotel que sumamos son más camas disponibles en los hospitales. Y esto es fruto del esfuerzo que vienen haciendo todos los vecinos cumpliendo con la cuarentena y con las medidas que les vamos proponiendo: cada día que ganamos en esta pandemia sirvió para estar mejor preparados?, señala Felipe Miguel, Jefe de Gabinete de Ministros porteño. "La situación de dar de alta un hotel es plenamente satisfactoria para todo el equipo porque nos permite ofrecer alojamiento a quienes más lo necesitan, y a la vez cortar la cadena de contagios", afirma Facundo Carrillo, secretario de Atención Ciudadana. Y explica "junto al Ministerio de Salud estamos desarrollando esta tarea, los pacientes reciben atención médica y psicológica, cuatro comidas al día y la contención necesaria para transitar de la mejor manera los días en el hotel".
La transformación del hotel en un centro extrahospitalario para pacientes con Covid-19 es un proceso que comienza entre 48 y 72 horas antes de que llegue el primer paciente. Requiere un trabajo coordinado entre las áreas de turismo, operaciones, logística, mantenimiento, bioseguridad y el equipo médico, entre otros.
La primera tarea es la selección de los hoteles, realizada en conjunto por el ente de turismo y el ministerio de Salud de la Ciudad."El apoyo de los hoteles a nuestra estrategia de aislamiento de repatriados y pacientes con cuadros leves viene siendo fundamental para evitar una mayor propagación del virus. Esto demuestra un compromiso muy grande por parte del sector para afrontar la emergencia sanitaria", cuenta Camila Suárez, Directora Ejecutiva del Ente de Turismo de la Ciudad.
"Realizamos una clasificación de los hoteles de acuerdo a la infraestructura que presentan, buscamos que la planta física garantice tener los valores necesarios de bioseguridad para manejarnos con pacientes", explica Daniel Jayat, quien junto a otros profesionales del ministerio de Salud intervienen en la selección y adaptación de los establecimientos.
"Cuando llegamos a un hotel lo primero que hacemos es delimitar las zonas y cerrar el área de ingreso al establecimiento, de acuerdo con el protocolo, para asegurar que se cumpla el distanciamiento correspondiente entre el personal y los pacientes", relata Rocío Marochi, politóloga de 36 años que desde el 20 de marzo integra el equipo operativo de puesta en marcha de los hoteles.

El equipo de bioseguridad define cuales son los espacios en los que cada una de las personas va a realizar sus tareas. Por ejemplo, establece las zonas que van a usar los médicos para ponerse la ropa e implementos de seguridad (el barbijo, la cofia, el camisolin, etc.) y donde deben desecharlos de manera segura luego; y las áreas destinadas para el personal de catering y limpieza. También delimita el lugar por donde ingresan los pacientes al hotel y se dirigen a sus habitaciones.
En la recepción del hotel, es necesario colocar un nylon o una mampara que sirve para separar el espacio donde se recibe a los pacientes de forma segura. Los médicos y el personal del hotel permanecerán detrás de este separador. Allí los pacientes, una vez habilitado el hotel ingresan, se identifican, completan su ficha de admisión y suben a su habitación. El recorrido se repetirá en el momento del egreso.
"Mientras trabajan los profesionales de bioseguridad, ingresa el equipo de voluntarios encargados de gerenciar el hotel. Se los capacita en relación a los protocolos y al uso del sistema informático de ingresos y egresos de pacientes. Y se empiezan a preparar las habitaciones para recibir a los vecinos con Covid", cuenta Rocío.
En el hotel todo transcurre de manera ágil, hay cierto vértigo en el ambiente, van llegando camiones con los distintos elementos: limpieza, catering, insumos sanitarios. Cada sector es ocupado por un responsable que hace el recuento de lo disponible. Comienza la preparación de las habitaciones y todas las instalaciones.

De las habitaciones se retira todo lo que no es necesario: cortinas, muebles, cuadros o adornos. Al mismo tiempo se incorporan elementos que los hoteles convencionales no tienen, como tachos especiales para los desechos patogénicos con bolsas de color rojo. Allí se eliminan de manera segura todos los implementos de seguridad y residuos que generan los pacientes. Se coloca un tacho en cada uno de los pisos para poder asegurar que esos desechos no circulen por todo el hotel.
Johann Belisario Acevedo, del área operativa, explica que los voluntarios hacen todo lo necesario para lograr que el hotel esté disponible lo antes posible sin distinción de tareas. "Habían comenzado los operativos en los barrios de la Ciudad y a los hoteles llegaban grupos familiares enteros. En uno de los hoteles había camas en un depósito y si poníamos más camas en las habitaciones podíamos alojar, por ejemplo, a una madre con sus hijos menores de edad. Entonces nos tocó, básicamente, subir las camas y los colchones a cada una de las habitaciones", narra el abogado de 30 años.
En un ex comedor, devenido en depósito, había 80 camas individuales con sus colchones. Johann y tres compañeros se pusieron entonces a cargar las camas y los colchones en un ascensor para repartirlas en cada una de las habitaciones de los 12 pisos que tiene el hotel. Se fueron sumando personas de otros equipos y hasta la gerenta del hotel. Gracias a esos refuerzos en cuatro horas terminaron. ?Ya estábamos en esos días en que los contagios estaban subiendo en la Ciudad y teníamos que terminar lo más pronto posible. Para la noche, ese hotel logró abrir sus puertas con 80 camas más y en el panorama que teníamos era un montón?, cuenta Johann.
En esta etapa, se verifica cada detalle de las habitaciones y el hotel. Desde el funcionamiento de la conexión a Internet, la iluminación, los ascensores, el sistema de aire, la calefacción, el agua fría y caliente, los servicios sanitarios, y la televisión hasta que los controles remotos tengan pilas. Una vez que todo está chequeado, se "visten" las habitaciones. Esto significa que se coloca la blanquería correspondiente: el cobertor del colchón, las sábanas, el toallón. También la bolsa para residuos patogénicos y los implementos de higiene básicos. "Parecen cosas mínimas pero son elementales para el funcionamiento de estos establecimientos, la comodidad de los pacientes y la seguridad de nuestros equipos", sintetiza Johann.

Él es el responsable del diseño y la actualización de los protocolos y participa en el dictado de las capacitaciones para los nuevos voluntarios. "La idea al elaborar los protocolos fue tener procesos estandarizados que sirvieran para asegurar el funcionamiento de manera similar en todos los establecimientos. En todos los hoteles se hacen las mismas actividades; pero hay adaptaciones en cada hotel en relación, por ejemplo, a las áreas que se usan para el desecho de los implementos de seguridad y las zonas por donde pasan o donde se reciben a los pacientes en su ingreso al hotel", explica.
Uno de los elementos que se incorporó por protocolo a todos los hoteles es un banquito en la puerta de cada habitación. A través de este, se realiza cualquier intercambio material entre los huéspedes y los equipos que trabajan en el hotel. Por ejemplo, el equipo de catering deja la comida en su superficie y el de limpieza, el kit de higiene de la habitación. El banco evita de esta forma que se produzca una costumbre tan arraigada como peligrosa en tiempos de pandemia: la interacción física entre los pacientes y los voluntarios.
Si bien el paciente está aislado físicamente en la habitación, mantiene una comunicación constante tanto con el personal médico, que a través de llamadas periódicas realiza el seguimiento de su cuadro clínico, como con el equipo de voluntarios del hotel, con quienes permanece en contacto para resolver sus necesidades diarias. "Nuestro equipo llama al paciente para saber qué necesita, cómo se siente, o para, por ejemplo, recordarle que cada tres días le cambiamos las sábanas, y el día del cambio avisarle que tiene que dejar las sábanas usadas en el banco de la puerta y agarrar las nuevas", comenta Pablo Bianco, que integra el equipo operativo de apertura de hoteles.
Mientras recibe insumos de todo tipo en la entrada del hotel Milán, Pablo describe las tareas que los equipos hacen contra reloj luego de vestir las habitaciones: "Hacemos un mapeo de todo el hotel: cuántas habitaciones y camas hay, qué elementos tenemos. El objetivo es saber exactamente qué necesitamos y con qué contamos. Le pasamos la información sobre la cantidad de camas y habitaciones disponibles a Guada, nuestra coordinadora del programa de base de datos. Cuando todo eso ya está, llegamos a este momento: viene el médico y hace una recorrida final con el que va a ser el jefe del hotel para chequear que esté todo bien. Cuando terminan, subimos las habitaciones al sistema: ya estamos listos para recibir pacientes. Y ahí empieza la aventura".
Son las 18.30 y en la puerta del hotel Milán acaba de parar un taxi, se acerca el primer paciente.

LOS HOTELES SANITARIOS EN NÚMEROS

Al 10 de julio último, la Ciudad había recibido 27.800 pacientes asintomáticos en hoteles porteños, de los cuales 24.539 ya habían retornado a sus hogares, y el resto permanecía alojado y aislado.
En total son cincuenta los hoteles que la Ciudad utiliza para alojar a pacientes asintomáticos con coronavirus, entre ellos, el Presidente, el Escorial, el Luxor, el Ayacucho Palace y el Howard Johnson.

Enviar a un amigo
 
 
 
   
 
  loading

 
PREOCUPACIÓN POR UN EVENTUAL COLAPSO DE CAMAS DE TERAPIA INTENSIVA EN EL SANTOJANNI

27/7/2020
Lo advirtió el propio director del hospital, Dr. Federico Charabona

"El martes 14 de julio ya no pudimos recibir pacientes que venían complicados. Iban a necesitar respiradores y nosotros no se los podíamos ofrecer", expresó sin medias tintas el director del Hospital Santojanni, Federico Charabona, para exponer a los ojos de las autoridades una realidad que amenaza con poner en peligro el sistema de salud porteño.
Y luego precisó "tenemos 28 personas infectadas, graves, con respirador. El resto de las camas, de moderados -quienes necesitan oxígeno- y leves -estabilizados con medicación- están todas ocupadas. Sólo hay dos respiradores libres en el shockroom del hospital, que tenemos que tener disponibles para pacientes no Covid, porque el Santojanni es el único que tiene helipuerto y en cualquier momento pueden traer en helicóptero a alguien que tenga un accidente en una autopista. En síntesis, estamos al tope de la pandemia".
Las palabras de Charabona, no sonaban a crítica ni a reclamo. Por el contrario, intentaban alertar sobre una contingencia que se le hace imposible sostener. "Nosotros ?continuó- de lo que es necesario tenemos todo. Nos dieron un montón de camas, respiradores. Pero todo tiene una capacidad. Hablo constantemente con mis colegas de otros hospitales y están igual ¿Ves por qué la gente se tenía que cuidar? No estoy en contra de las aperturas reordenadas. Pero que haya más conciencia social. Está pasando todo ahora", enfatizó.
Y en relación a la situación de otros hospitales polivalentes, como el Santojanni, Charabona expresó "el Argerich también está muy complicado y el Fernández está mejor". Puntualizó que actualmente en el Santojanni quedan ?entre cuatro y cinco camas libres para pacientes amarillos (leves a moderados) con coronavirus"? y 22 lugares más para ocuparse con otras patologías.
En ese sentido, remarcó que "si viene un Covid positivo y no lo puedo recibir, se tiene que buscar un lugar donde lo reciban", y advirtió "en el SAME ya no hay una red definida por zonas. Ahora las ambulancias van donde se pueda recibir al paciente".
Los pacientes que el martes 14 de julio no pudieron ser ingresados al Santojanni fueron derivados al Zubizarreta? y al Pirovano, donde aún quedan camas de Terapia Intensiva disponible.
Charabona no dudó en sostener que el colapso del sistema de salud es una posibilidad cierta e inminente: "el problema ya está sucediendo. Me parece que si todo se deja al libre albedrío, no en algo progresivo, ordenado, y la gente no usa barbijo, se reúne en sus casas, va a colapsar el Santojanni, el resto de los hospitales públicos, todo", sentenció.
Sin embargo, aunque el propio Jefe de Gobierno de la Ciudad, Horacio Rodríguez Larreta, le quitó importancia a lo expresado por Charabona (?son cifras que fluctúan, ahora le pasó al Santojanni, antes le habrá pasado al Argerich, pero lo importante es que ese paciente fue derivado al instante a otro hospital público y fue alojado en una cama de terapia intensiva con el respirador correspondiente?, señaló el mandatario porteño) que el director del hospital advierta sobre esta situación, no deja de ser una señal de alarma que debe ser tenido en cuenta por las autoridades.

El coronavirus en la Comuna 9

De acuerdo al Boletín Epidemiológico que semanalmente elabora el Ministerio de Salud porteño, considerando la tasa de casos de contagio confirmados por cada 100 mil habitantes en cada uno de los 48 barrios porteños, al 17 de julio pasado el barrio de Liniers se ubicaba en el puesto 29° (un mes atrás estaba en el 41°) con 357 casos confirmados (306 más que el mes anterior), Mataderos se encontraba en el puesto 22° (un mes antes estaban en el 32°) con 687 casos (581 más que hace un mes) mientras que Parque Avellaneda aparecía en el puesto 15° (estaba en el 20° el mes anterior) con 852 casos confirmados (707 más que hace apenas un mes). Esto implica que del total de 41.033 personas contagiadas en la Ciudad de Buenos Aires, 1.896 se registraron en el ámbito de la Comuna 9, es decir, el 4.62% (un mes atrás era el 2.39% del total de la Ciudad).
Vale destacar que de ese total de casos contabilizados en la Comuna 9, el 19% corresponde al Barrio Cildáñez de Parque Avellaneda, donde se registra el mayor hacinamiento poblacional del distrito local. Sin embargo, es notorio el incremento de los casos registrados en el último mes en todo el ámbito de la Comuna 9. Hasta hace apenas unos días, el distrito local era uno de los de menor contagio entre las quince comunas porteñas. Hoy, la realidad ya no es la misma.
Retiro sigue siendo el barrio donde se presenta la tasa más elevada de contagios de Covid-19 en lo que va de la pandemia, varios de los cuales se concentran en el conglomerado urbano Padre Carlos Mugica (ex Villa 21-24). Luego le siguen los barrios de Villa Soldati y Barracas, en los que también se ubican barrios vulnerables con una gran de población en condiciones de hacinamiento, donde el Estado se encuentra desarrollando una mayor cantidad de testeos en su afán de controlar la tasa de contagios.
Sólo los barrios de Flores, Villa Lugano, Retiro, Barracas, Balvanera y Villa Soldati, concentran actualmente el 47% (casi la mitad) de los casos confirmados de Covid-19 en todo el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.

El operativo DetectAR desembarcó en Mataderos

En el marco del Operativo DetectAR que lleva adelante la Ciudad en conjunto con el Gobierno Nacional, entre el jueves 9 y el domingo 12 de julio la búsqueda activa de casos de coronavirus puso el foco en el barrio de Mataderos. El objetivo se centró en identificar de manera temprana a los ?contactos estrechos? de las personas recientemente confirmadas con COVID-19, evaluarlos y lograr mitigar de esa forma la contagiosidad del virus. La unidad sanitaria móvil, se ubicó a las puertas de la Escuela N° 11 D.E. 20 "Emilio Von Behering", sita en Coronel Cárdenas 2652. En horario de 9 a 16
Durante los cuatro días que el DetectAR se desarrolló en Mataderos, se realizaron operativos puerta a puerta en diversos puntos del barrio, como el conglomerado habitacional Los Perales, además del Barrio Cildáñez, considerado el sector más afectado por Covid-19 en el ámbito de la Comuna 9 a raíz del hacinamiento poblacional. En total fueron hisopados 181 vecinos (34 el jueves, 58 el viernes, 48 el sábado y 41 el domingo 41) de los cuales 76 (es decir, el 42%) resultaron Covid positivos
La dinámica desarrollada durante esos cuatro días se ajustó a los protocolos sanitarios vigentes por la pandemia. Así, las personas que presentaban síntomas compatibles con el virus fueron hisopadas en el puesto de control del operativo móvil y luego trasladadas en un taxi especialmente adaptado a la Unidad Febril de Urgencia del Santojanni, donde esperaron el resultado. Si fueron positivas de COVID-19, se las derivó según sus necesidades de atención. Caso contrario, el Ministerio de Salud continuó con el seguimiento telefónico diario para evaluar su evolución y brindarle asistencia en caso de que la requieran.
En ese sentido, una vez que una persona es testeada, hay cinco caminos posibles:
Si el resultado es negativo, puede regresar a su domicilio. Si es positivos asintomáticos, en caso de ser menores de 65 años, no presentar comorbilidades y poder acreditar condiciones adecuadas para el aislamiento, puede cumplirlo en su domicilio con un seguimiento telefónico diario. Si es positivo leve (sin necesidad de cuidados complementarios) es derivada a hoteles especialmente adaptados. Si es positivo moderado, es trasladada a un hospital e internada en el sector destinado a pacientes con coronavirus. Y si es positivos graves, se la deriva a un hospital para ser internada en la Terapia Intensiva COVID-19.

CÓMO FUNCIONA LA UNIDAD FEBRIL DE URGENCIA DEL SANTOJANNI

Las veinte Unidades Febriles de Urgencia (UFU) instaladas a las puertas de los principales hospitales porteños, apuntan a disminuir la circulación dentro de los hospitales, de pacientes que puedan encontrarse infectados y aún no lo sepan. "Estas unidades funcionan como un dispositivo de asistencia y evaluación de pacientes sospechosos de Covid-19", comienza explicando el Dr. Álvaro Treras, médico infectólogo del Santojanni, que se desempeña en la UFU que funciona a las puertas del hospital, frente al acceso a Consultorios Externos sobre la calle Martiniano Leguizamón, que desde su puesta en marcha permanece cortada al tránsito vehicular.
Allí se atienden pacientes considerados leves o sospechosos, que se acercan de tres formas distintas: por voluntad propia, por derivación de alguna posta sanitaria ubicada en barrios vulnerables dentro del área programática del hospital o a través del programa Detectar.
Para quienes tengan la necesidad de acercarse a la UFU del Santojanni, el Gobierno porteño puso a disposición transporte gratuito y seguro. Los vehículos de traslado parten de los centros de salud linderos y realizan entre dos y cuatro recorridos al día, en los horarios de apertura habituales de los centros.
El edificio modular donde se encuentra la UFU del Santojanni se divide en un área de triage, cuatro consultorios y un sector donde se encuentra la unidad transitoria de aislamiento. Además de los médicos y el personal de limpieza, también se desempeña en la UFU de Liniers un equipo de enfermeros que realiza la evaluación inicial del paciente y le ofrece un seguimiento en el proceso de testeo.
Cuando el paciente llega a la UFU es interrogado en la calle por un enfermero. Si aplica como sospechoso de Covid-19, posteriormente es empadronado y se le toman todos los datos filiatorios. Una vez dentro de la UFU es atendido por el médico evaluador, que es quien determina la necesidad o no de concretar un hisopado. Ese hisopado se realiza en una sala especial y luego el paciente es derivado a una unidad transitoria de aislamiento, donde va a permanecer hasta que finalmente se derive a un centro de aislamiento o un hotel.
Desde el 15 de abril pasado, cuando se puso en marcha la UFU del Santojanni, hasta el 10 de julio, se asistió allí a un total de 1.300 pacientes, lo que representa entre 40 y 50 pacientes diarios. De ellos, se evalúa un paciente pediátrico cada ocho adultos. "La mayoría de los pacientes atendidos son pasibles de ser hisopados, cosa que no ocurría cuando empezó a funcionar esta unidad", grafica el Dr. Treras y luego precisa "casi la mitad de los pacientes hisopados arroja como resultado Covid positivo. Además, un 30% de los pacientes que asistimos aquí se desempeña como personal sanitario".

Ricardo Daniel Nicolini

Enviar a un amigo
 
 
 
   
 
  loading


EL MONÓXIDO DE CARBONO, UN ASESINO AL ACECHO


14/7/2020
Las bajas temperaturas parecen haber llegado para quedarse, y entonces este particular invierno porteño ?dominado por la pandemia de coronavirus- volvió a convertirse en un período de cuidado a la hora de combatir los efectos del frío en el hogar. Por lo tanto, ante la necesidad de calefaccionar los ambientes, surge una vez más el peligro de intoxicaciones por exposición al monóxido de carbono, el gas más temido en épocas de frío. Los síntomas que produce y las medidas de prevención para evitar sus efectos, en un informe para tener muy en cuenta.

El monóxido de carbono es un gas sumamente tóxico, que se produce por la mala combustión del gas natural, la leña, el carbón o la nafta, y que en altas concentraciones puede causar la muerte en pocos minutos para quien lo inhale. En nuestro país, de hecho, mueren doscientas personas por año a causa de la inhalación de monóxido de carbono. Como no tiene olor, y ni siquiera irrita los ojos ni la nariz, resulta complejo advertir su presencia, lo que lo torna realmente peligroso.
La inhalación de monóxido de carbono produce que éste reemplace al oxígeno en la sangre, y que por ende sufran un marcado y repentino deterioro tanto el corazón como el cerebro. La intoxicación es más grave en los niños, los adultos mayores, los que padecen enfermedades cardíacas y/o pulmonares, los fumadores y en quienes habitan en zonas de gran altitud.
Las fuentes más comunes de monóxido de carbono en el hogar son los calefones, las estufas, el hogar a leña, los braseros, cocinas, termotanques, calderas y salamandras. También puede haber emisiones de monóxido de carbono en motores de autos, motos y equipos electrógenos.
Aunque los síntomas pueden ser diferentes de una persona a otra, los más comunes son dolor de cabeza; náuseas o vómitos; alteraciones visuales; mareos acompañados de cansancio, letargo o confusión; desmayo o pérdida de conocimiento, y hasta convulsiones y estado de coma. Por otro lado, las personas intoxicadas con monóxido de carbono presentan, característicamente, la piel de un color rosado intenso. Por eso, ante la sospecha de intoxicación, se deben ventilar los ambientes y consultar en forma urgente a un médico.
Sin embargo, este peligro latente es muy fácil de prevenirse. Basta con revisar periódicamente los artefactos a gas, como así también generar una buena circulación de aire y ventilación (al menos una vez al día) fundamentalmente en aquellos lugares donde funcionan estufas, aparatos de cocina o un calefón. Además, la Dirección General de Defensa Civil destaca la importancia de no utilizar el horno ni las hornallas de la cocina para calefaccionar un ambiente. Si suelen dejarse estufas encendidas al momento de irse a dormir, es necesario dejar alguna ventilación abierta.
Es importante que el color de la llama en los artefactos de gas sea azul, ya que la llama amarilla es signo de mala combustión. Por eso resulta necesario hacer revisar anualmente los artefactos a gas por un gasista matriculado; y asegurar que las instalaciones sean hechas correctamente por un profesional con matrícula. Además se recomienda no instalar calefones en el baño y, en ambientes cerrados -como baños o dormitorios- sólo instalar artefactos con salida al exterior, los llamados de tiro balanceado".
Por su parte, los braseros son particularmente peligrosos por su tendencia a hacer mala combustión y producir monóxido de carbono. Jamás deben colocarse en dormitorios ni en lugares cerrados. Lo ideal es apagarlos y dejarlos fuera de la casa antes de irse a dormir.
Finalmente se recomienda instalar los grupos electrógenos en el exterior, lejos de puertas o ventanas abiertas y respetando las indicaciones del fabricante.

Recomendación del Cuerpo de Bomberos de la Ciudad de Buenos Aires

La Oficina de Investigación de Incendio y Explosiones de los Bomberos de la Ciudad de Buenos Aires, ubicada en Parque Avellaneda, es encomendada habitualmente por la Justicia para realizar las pericias ante intoxicaciones por monóxido de carbono. Además, posee una sala de experimentación en la que se muestran las falencias en instalaciones, artefactos a gas y salidas de aire que pueden ocasionar intoxicaciones con este "asesino invisible".
En este marco, los Bomberos de la Ciudad advirtieron sobre el riesgo del monóxido de carbono para la salud y la importancia de controlar esos artefactos y ventilar los ambientes. El subcomandante Martín López Calvo, jefe de la Oficina de Investigación de Incendio y Explosión, que depende de la Compañía Técnico Pericial de Bomberos de la Ciudad, subrayó la importancia de "evitar que el monóxido de carbono se quede en casa".
Por su parte, el capitán Eduardo Jamur, jefe de Servicio de esa oficina técnica, indicó que "el monóxido de carbono es acumulativo y por más que uno salga al exterior y respire aire fresco, al volver a un ambiente viciado nos seguimos intoxicando, con riesgos hasta de perder la vida".
Al referirse a la cuarentena, los oficiales destacaron que "si hay un escape o mala ventilación al estar más tiempo en ese ambiente, como nos obliga esta pandemia, la persona se contamina aún más", al tiempo que advirtieron que esa situación se complica por el hecho de que "toda la familia está en la casa y eso incrementa los riesgos" y recomendaron que ante cualquier duda o emergencia, los vecinos se comuniquen con el 911. "Muchas veces uno siente malestar estomacal y lo asocia con una ingesta de comida, o un ataque de hígado, cuando en realidad lo que ocurre es una intoxicación con monóxido de carbono, al que la hemoglobina asimila rápidamente", concluyeron.

Enviar a un amigo
 
 
 
   
 
  loading


 
 
   
Publicite Aqu�
Publicite Aqu�
Publicite Aqu�
Publicite Aqu�
Publicite Aqu�

Deportes

Toda la información de los deportes que nos apasionan


Breves Comunales

Toda la Información de la comuna


Salud

Salud



 
             
 
Publicite Aqu�
   
                 
Desarrollado por www.grupodeservicios.com.ar