Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
October 24, 2020 2:30 pm
Cosas de Barrio

TOCAR EL CIELO CON LAS PATAS

“Salvando sus vidas” es una entidad local que se dedica a rescatar perros y gatos abandonados, para luego entregarlos en adopción

Dos granitos de arena de las comunas 9 y 10 se unieron en febrero pasado -cuando el coronavirus aún no era parte de nuestras vidas- con el fin de socorrer del abandono a seres de cuatro patas. Y tras las primeras misiones cumplidas, Renata Faturos, vecina de Mataderos, y Sol Crespo, de Versailles, le dieron forma en las redes sociales a “Salvando sus vidas”, una agrupación rescatista de animales callejeros, que en su primer mes de actividad cosechaba un centenar de likes por posteo, aunque ese fue solo el comienzo.

A seis meses de su fundación, la entidad de bien público de raza rescatista, roza los 30 mil seguidores en Instagram, muchos de los cuales son los responsables de que las jóvenes activistas en favor de la preservación de la vida, entreguen diariamente un mínimo de cinco animales. “Fue un crecimiento muy rápido en poco tiempo”, señala Renata acerca de su trabajo que, a través de las redes sociales, llamó la atención de reconocidas personalidades que ya adoptaron mascotas a través del sitio.

Solidaridad en las redes

“Le hablé un día a Sol para saber si me quería ayudar a rescatar unos gatos en un galpón de Liniers”, comienza contando Renata, para graficar el inicio de “Salvando sus vidas”. “Nos conocíamos de la zona ¡y del boliche, esa es la posta!”, agrega entre risas la joven de 20 años.

Pero antes de fundar su organización, ambas ya habían experimentado la ley de la atracción. Como si el destino quisiera que trabajaran como almas gemelas. “Las dos nos reconocíamos mutuamente como rescatistas o transitantes, ya que ayudábamos a la misma agrupación aparte a la nuestra”, recuerda Sol. Por eso, habiéndose cortado por su cuenta y sabiendo que podían confiarse entre sí la misión de socorrer, localizar tránsito y dar en adopción animales de cuatro patas, las dos decidieron visibilizar su causa mediante las redes sociales.

“Poco después de rescatar a los gatos, en marzo armamos la cuenta de Instagram”, recuerda Renata, quien junto a su compañera también administra una página de Facebook. Ambas plataformas digitales funcionan como medio de difusión, ya que allí es donde postean las imágenes de las adorables criaturas rescatadas, y constituyen el canal para que sus seguidores compartan información sobre animales perdidos o abandonados.

Sin embargo, no todo es visible en las redes. “Hay todo un sistema detrás del rescate de cada animal”, afirma Sol, y cuenta que trabajan únicamente dentro del marco de la Capital Federal. “Es que si damos una adopción en Lanús, por ejemplo –completa Renata- hay alguien que tiene que manejar hasta ahí y la verdad a nosotras se nos complica”. Sin embargo, ambas son conscientes de que de esa forma pierden hogares que valen la pena. “Sabemos que dejamos familias afuera que son potencialmente buenísimos adoptantes”, reconoce Sol con una mueca de impotencia.

Por otra parte, en cuanto a la metodología, la labor de las chicas se sostiene en cinco columnas: rescate, traslado, recuperación, tránsito y adopción. En ese sentido, el proceso de adopción comienza con el socorro del animal, el cual según Renata “principalmente se realiza en provincia” y tiene, en palabras de Sol, “como mil pasos”.

“Primero lo rescatamos, tenemos que conseguir un tránsito, cuestión que no es para nada sencilla -enumera la joven de Versailles con los dedos de la mano- y una vez que conseguimos a alguien para el tránsito, nos ocupamos del traslado del animal desparasitado y con comida a ese lugar”, Y de memoria, agrega: “Después pasan las semanas y a partir de ahí empezamos a recibir formularios”.

Por cada animal publicado reciben en el buzón electrónico un promedio de entre 40 y 50 formularios. Una vez arribada la correspondencia en forma de cuestionario, el paso siguiente es leer detalladamente cada uno de los datos proporcionados por las familias interesadas en adoptar. “Tratamos de mantener todas las precauciones porque sabemos que, lamentablemente, hay gente mala o irresponsable. Por eso tenemos que tener mucho cuidado a la hora de evaluar esos datos”, asevera la piba de Mataderos con tono riguroso.

Acto seguido, ambas se ocupan de chequear si las condiciones de adopción pedidas en el papel virtual se cumplen. “Hay preguntas que nosotras creemos que son fundamentales a la hora de darle un animal a alguien”, asegura Sol, mientras Renata corrobora que se “cumplan con los requisitos, como vivir en Capital”. Y con la misma rigurosidad, las dos exigen que todos los animales, sin importar color ni tamaño, sean castrados. “Una de las razones principales por las cuales hay que castrar –explica Renata- es porque son animales de la calle y hay una superpoblación que es producto de la no castración”. Y añade: “Es una responsabilidad de todos castrar a los animales”.

Siguiendo con el proceso de adopción, el próximo paso es la etapa de preselección de los posibles adoptantes, donde se los conoce en persona. Sin embargo, en este contexto de pandemia, los interesados en adoptar envían vídeos en donde se conoce mejor a la persona y al hogar en el que probablemente vivirá la mascota. “Nos damos cuenta quiénes son los que verdaderamente se mueren por adoptar, porque desde el primer segundo transmiten con mucho amor ese deseo”, detalla Renata.

Finalmente, cuando las integrantes de “Salvando sus vidas” detectan al adoptante correcto, dan luz verde para la adopción. El número de adopciones diarias que están concretando las chicas es de cinco o seis. “Cada rescate significa un gasto increíble de energía y de tiempo –reconoce Sol- pero todo eso es recompensado al saber que ese animal va a estar bien cuidado”.   

No hay dos sin tres

Una de las tareas más demandantes es la atención virtual al público mediante la mensajería instantánea o correo electrónico. Una pesada responsabilidad que se incrementó con el aumento de los seguidores. “Nos dimos cuenta que solas no podíamos, que íbamos a tener que meter a alguien más en la agrupación”,  comenta Renata. Fue entonces cuando la primera ayuda llegó con nombre y apellido. “Ellas me preguntaron si podía darles una mano con el tema de los mensajes, porque es increíble pero subís una publicación y al toque caen cincuenta mensajes al hilo”, cuenta Selene Rodriguez, vecina de Villa Lugano e integrante de “Salvando sus vidas” desde hace tres meses. Y añade: “Empecé ayudando con los mensajes, pero si había un rescate y las dos estaban ocupadas, porque las tres estudiamos y trabajamos, coordinábamos para que yo vaya al lugar ya sea a rescatar o a llevar algún animal adoptado”.

Por otra parte, otra ayuda para las chicas son las donaciones, que representan un factor clave para el sostenimiento de la organización. “El día que no haya más donaciones, no vamos a poder hacernos cargo de los animales”, afirma Renata. A su vez, Sol explica que “la gente puede donar cuanto quiera, desde diez pesos en adelante, porque cualquier monto, por más pequeño que sea, sirve y un montón”. Pero además de las donaciones en efectivo (vía Mercado Pago o por CBU) también reciben comida para perros y gatos. “Es una de las cosas que más necesitamos”, enfatiza.

Si bien cada mascota  -sea que ladre o maúlle- es bautizada por sus madrinas rescatistas y celebra su arribo como nuevo integrante de una familia, algunos cuentan con  el privilegio de integrar familias famosas. “Ya adoptó con nosotras María Becerra y también Nicki Nicole, dos referentes de la escena de la música urbana -comenta Sol, mordiéndose los labios de fanatismo-. Y también nos contactaron Emilia Attias y Jimena Barón, pero no terminamos concretando por distintos motivos”.

En seis meses de actividad, esta pujante agrupación que comenzó rescatando gatos de un galpón, hoy es algo que solo se puede explicar en los hechos. “Salvando sus vidas es eso, salvar las vidas de animalitos que si no estábamos nosotras iban a sufrir el abandono”, sintetiza Renata. Y Sol redondea “es una de las cosas más lindas que hago en mi vida y siento que vale la pena”.

Santiago Rodríguez

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