Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
September 26, 2020 9:40 am
Cosas de Barrio

“LA CUARENTENA NOS OFRECE LA POSIBILIDAD DE REENCONTRARNOS CON ANHELOS RELEGADOS”

La Lic. Alicia Collazo, integrante del equipo de Salud Mental del Santojanni, analiza los efectos psicológicos del aislamiento

Desde que el 19 de marzo pasado el gobierno decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio en el marco de esta interminable cuarentena por la pandemia de coronavirus, la sensación de incertidumbre parece haberse instalado en porteños y bonaerenses. Y como en toda carencia de certezas, esa incertidumbre se convirtió en angustia. “La pandemia impacta integralmente en la vida de los sujetos y de la comunidad. Nos atraviesa a todos en cada área de nuestra vida biopsicosocial. Es algo así como un trauma colectivo que nos confronta con nuestra propia vulnerabilidad”, comienza diciendo la Lic. Alicia Collazo, psicóloga graduada en la UBA (M.N. 58067) que se desempeña en el Área de Salud Mental del hospital Santojanni y en su consultorio particular del barrio de Mataderos.

Respecto a la sensación de impotencia, Collazo sostiene que “muchas veces la impotencia proviene de un sentimiento de enojo que es necesario poner a trabajar, para que no se generen reacciones psíquicas disfuncionales, como la angustia, en cuyo caso es importante consultar con un profesional, que pueda realizar un diagnóstico y un tratamiento adecuados”.

La clave, según Collazo, es reorganizar la vida cotidiana con nuevas rutinas, mantener una vida saludable en cuanto a la alimentación, hidratación, descanso, higiene personal, realizar ejercicios físicos y “estar al menos cinco minutos diarios al sol, además de mantenerse vinculado socialmente por teléfono o videollamadas”.

– ¿Cómo afecta psicológicamente el aislamiento en las personas?

– El aislamiento que produce la cuarentena tiene consecuencias en la salud mental. Los efectos psicológicos son variados y dependen de la singularidad de cada sujeto. Puede surgir temor, confusión, enojo, ansiedad, aislamiento, angustia. Lo que más se encuentra alterado en el aislamiento es el concepto del espacio y el tiempo. En muchos casos, no poder encontrarse con sus seres queridos, familia o amigos afecta notablemente el estado emocional de las personas. Los factores que más estresan son la incertidumbre ¿Cuánto durará la cuarentena? ¿Cuándo será el pico de la enfermedad? ¿Cuándo comenzarán a disminuir los casos? ¿Cómo será y cuándo llegará  la nueva normalidad? Y el temor a infectarse, o que se infecten sus seres queridos. Además, en las personas infectadas aparece el estigma de la enfermedad. 

– ¿Aflora además un sentimiento de falta de libertad, de postergación de proyectos?

– En la rutina del aislamiento puede haber una percepción de falta de libertad o pérdida del control. En ocasiones algunos proyectos deben ser demorados, por un tiempo que puede resultar indeterminado. Proyectos personales que estaban en curso, como un viaje, o una mudanza, o proyectos laborales, comerciales, profesionales. En este sentido es importante aceptar que, dejar pendiente no significa relegar o renunciar a esas aspiraciones. Se debe tomar la cuarentena como un desafío e intentar generar nuevas metas a corto plazo, posibles de ser realizadas, como realizar algún arreglo en la casa, comenzar a pintar en lienzo, terminar de leer ese libro que había quedado pendiente, o realizar actividades en forma virtual.

– ¿Cuáles son los temas más habituales en la terapia que aparecieron con la cuarentena?

– Lo más recurrente es el impacto que produce el aislamiento en la vida cotidiana.  Dejar de trabajar o adaptar la situación laboral a nuevas modalidades exige una readaptación del sujeto. En algunos casos, el temor de perder su fuente laboral, o que se vea dañada la economía familiar genera temor y ansiedad. Los cambios en las rutinas producen modificaciones en la vigilia y el sueño. Una queja bastante recurrente es el insomnio debido a los cambios en los  horarios.  En las familias con niños, continuar con las actividades escolares a distancia exige a los padres un mayor compromiso. Deben poder encontrar estrategias para entretener a los pequeños que habitualmente se quejan de aburrimiento. Estos cambios aparecen como importantes desafíos en los vínculos intrafamiliares. Aprender a jugar con los niños, generar espacios de lectura dentro de la familia, propiciar la apertura de momentos de intercambio entre sus integrantes, contribuye al crecimiento de vínculos saludables.

Pero esos cambios en las rutinas laborales también impactaron de lleno en los profesionales de la psicología, como la propia Collazo. “Profesionalmente fue un importante desafío. En principio, para incorporar nuevos dispositivos que se adecuen a la modalidad de psicoterapia, tanto en el hospital como en el consultorio particular. Sin embargo, las estrategias terapéuticas se mantienen intactas, ya que gracias a que las nuevas tecnologías podemos mantener la cercanía y la intimidad necesaria en el análisis  de los pacientes”, asegura y resalta que “en el marco de la pandemia por el Covid 19, es muy importante el aislamiento social y preventivo para evitar la diseminación del virus. Por eso que la mayoría de los psicólogos para continuar la atención de nuestros pacientes incorporamos en nuestros consultorios distintos dispositivos tecnológicos, llamadas telefónicas, mensajes por watsapp, y videollamadas por distintos tipos de plataformas”. En ese sentido, Collazo recuerda que el analista trabaja con el discurso verbal y corporal del paciente. “Es muy importante el contacto visual, la mirada y la palabra. La calidad de imagen y de sonido de las plataformas para realizar videollamadas nos permiten continuar o iniciar nuevas terapias sin dificultades”.

Como se sabe, el área de influencia del hospital Santojanni es muy amplia, y abarca los barrios de Liniers, Mataderos, Villa Luro y gran parte de Lugano. Pero además llegan pacientes del conurbano bonaerense. De allí la gran cantidad de pacientes que recibe tratamiento en el área de Salud Mental del Santojanni. Para ello, el equipo está dividido en equipos de acuerdo al grupo etario: niños, adolescentes y adultos –donde se desempeña Collazo- además del equipo de interconsultas.

– ¿Siguen atendiendo pacientes en forma presencial?

– En algunos casos puntuales, sí. Por eso, tanto entre profesionales como entre profesionales y pacientes, debemos mantener una distancia no menor a dos metros, por lo que en estos momentos de mayor circulación del virus privilegiamos la atención remota. Para ingresar al hospital se debe pasar por un triage, donde un profesional selecciona y clasifica los pacientes de acuerdo a sus necesidades terapéuticas, eso permite identificar los casos sospechosos e implementar medidas que disminuyan la circulación del virus, derivándolos al área de atención que corresponda. En el triage, además, se brinda información a los pacientes. Los profesionales de la salud estamos utilizando equipos de protección personal adecuados de acuerdo a cada situación, barbijos, antiparras o escafandras. En los casos que lo requiera, camisolín, botas, gorros, guantes y en los de mayor riesgo, indumentaria repelente a los fluidos.

Está claro, desde que estalló la pandemia todas las actividades están condicionadas por el Covid. Y el abordaje psicoterapéutico no es la excepción.

– El hecho de estar en su casa ¿Le quita privacidad al paciente?

– Tratamos de que eso no ocurra. Por eso, en cada una de las sesiones semanales, el paciente debe hallarse en un ambiente tranquilo de su casa y en un horario que le resulte cómodo y le permita resguardar su privacidad en la videollamada. Para eso es muy útil el uso de auriculares, ya que brindan mejor calidad de sonido. Tomando este tipo de recaudos, la privacidad del paciente en la terapia se mantiene a resguardo.

Sin embargo, más allá de todos estos condicionamientos que alteran el orden psicológico de las personas, la Lic. Collazo vislumbra una posibilidad de crecimiento y desarrollo, que es importante no dejar pasar. “En cuarentena llevamos un ritmo de vida distinto, quizás más lento, que nos ofrece la ocasión de repensarnos a nosotros mismos, y también al mundo que nos rodea. De reencontrarnos con anhelos relegados, con cuestiones pendientes. También aparece como una oportunidad que nos ofrecen las nuevas tecnologías de cuidarnos mutuamente y de estar más cerca, aun respetando las distancias”.

Ricardo Daniel Nicolini

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