Periódico zonal del Barrio de Liniers para la Comuna 9
September 26, 2020 9:47 am
Cosas de Barrio

LA EDUCACIÓN NO PRESENCIAL Y EL RECORTE DE CONTENIDOS

La Ciudad no descarta la posibilidad de completar este ciclo lectivo el año próximo

Por la Lic. Vanesa Aichino (*)

En la pasada edición de julio de Cosas de Barrio se volcaron los resultados de la encuesta digital, que mensualmente elabora este medio en su versión web. Allí surgió como categoría más votada (con un 42 %) la reducción de contenidos educativos ante la pregunta: “¿Cuál es el principal inconveniente que plantea la educación a distancia?”. Una preocupación tan real como compleja.
El Diseño Curricular del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires es la norma que establece los contenidos a enseñarse en los niveles educativos en establecimientos tanto de gestión estatal como privados. Delimita un programa de enseñanza por áreas, un currículo donde se concretan las concepciones ideológicas, epistemológicas, socio-antropológicas y pedagógicas que determinan los objetivos​ de la educación escolar. Así, no sólo establece los temas sino también los propósitos institucionales, los objetivos de aprendizaje, metodología de enseñanza y el marco teórico donde se establecen las temáticas. Los temas ofrecen al alumno y a la alumna la oportunidad de progresar en sus capacidades intelectuales y afectivas. Pero ¿Qué sucede en las clases presenciales con estos contenidos? Ningún docente planifica la enseñanza de todo el temario. Se piensan las secuencias didácticas y se realizan recortes.
Un recorte es la selección de contenidos que van a ser enseñados. Es necesario “recortar” para profundizar, sin perder complejidad. Si bien es cierto que deja aspectos de lado, se trata de evitar propuestas que alargan las secuencias didácticas sin horizonte. Un contenido da lugar a otro y éste a su vez se relaciona con el siguiente. El maestro debe pensar, jerarquizar y seleccionar aquellos que considera de mayor importancia para el área de conocimiento, con el propósito de poder ahondar en su tratamiento. La cuestión no se centra entonces en lo que se deja, sino en lo que queda. Toda planificación es dinámica, se va evaluando constantemente y redireccionando hacia el logro de los objetivos. Al hacer los recortes. los docentes se plantean preguntas para realizar la selección que consideran más apropiada.
Pero en la actualidad, donde la pandemia parece dominarlo todo ¿Qué sucede en la educación no presencial? Los maestros, con el asesoramiento de los equipos directivos van realizando recortes de recortes. La pregunta “¿para qué?” se convirtió en la vedette, en el eje central. Ya no se trata de realizar actividades llenando hojas y más hojas, sino de la importancia del contenido. Cantidad nunca es sinónimo de calidad. Se van dejando de lado aquellos que en la presencialidad serían muy interesantes, pero que requieren del intercambio dialógicos que se dan en las aulas, del andamiaje del docente, de las intervenciones de los maestros que dan lugar a que los aprendizajes sucedan pero que no se pueden alcanzar ni siquiera con las videoconferencias o videollamadas. Por lo tanto se hace foco en los contenidos que pueden ser retomados al volver a clases y que habilitan otros que se relacionan a ellos. Se trata de temas capaces de poder articularlos, entramarlos, dotarlos de coherencia interna, que construyan hilos conductores. Además, debe tenerse en cuenta la cantidad que el alumno o alumna está dispuesto a asimilar, es decir, cuánto y hasta dónde dar, como también, la profundidad que se puede alcanzar, cuál es el grado de dificultad máximo teniendo presente que los estudiantes realizan las actividades en sus casas.
Como ya se expresó, la planificación no es única ni invariable. Su norte deben ser las temáticas que puedan ser aprendidas dentro de las limitaciones de recursos disponibles. Existe un elemento que se relaciona de manera intrínseca con ellos: los objetivos. Deben tenerse muy claros desde un principio, sin embargo, pueden ir mutando en otros que nutran los procesos de enseñanza y aprendizaje. Los objetivos determinan la intención que se propone alcanzar el profesor con respecto al desempeño del alumno. Debe haber coherencia entre los objetivos pautados y los contenidos que han de ser seleccionados. En esta etapa única es imprescindible tener claras las metas de aprendizaje. Dentro de una planificación, cada nuevo aspecto se rige por el anterior y le aporta mayor profundidad al tema elegido.
Y hete aquí la pregunta del millón ¿Es un año perdido en cuanto al currículo? Hoy la respuesta no existe. Si somos pesimistas, le restamos importancia a la enorme labor realizada por las familias y los docentes en este momento tan especial. Situación para la cual nadie estaba preparado. Si somos optimistas, perdemos de vista la relación docente-alumno-contenidos que provocan los aprendizajes. Sí está claro que esto es el preámbulo del regreso a la presencialidad. El futuro es incierto, tan lleno de interrogantes como la realidad misma. Sólo en la vuelta a clases se podrá ver si estos temas elegidos fueron apropiados, si hubo aprendizajes, y cuál será el camino a seguir.
Pero hay una certeza, esta educación no presencial aumenta la heterogeneidad que ya existía en las aulas. Un desafío titánico será trabajar con ella. Quizás sea necesario pensar en un ciclo lectivo 2020/2021 o acercarse a trabajar en forma ciclada, es decir, ya no por grados. Pueden realizarse agrupamientos en el interior de los establecimientos. Se verá si se puede ratificar o se necesita rectificar el rumbo seguido en estos meses. Sin dudas, la mayor complejidad está en los estudiantes que terminan un nivel para lo cual será necesario una profunda articulación entre los distintos niveles educativos. No se pueden hacer presagios. Recordemos que al sistema educativo lo modifican quiénes lo hacen y lo sienten, no sólo quiénes lo piensan.

(*) Aichino es licenciada en Educación y directora de la Escuela 4 D.E. 20 “Félix de Olazábal”, de Lisandro de la Torre y Ramón Falcón.

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